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martes, 10 de diciembre de 2013

Tamara Green, “Hormigas al ataque” en La conducta. Los insectos bajo el Microscopio. México, SEP-Correo del Maestro,2002.



29.          Hormigas al ataque
Un pequeño grupo de las llamadas hormigas cabezonas está tranquilamente buscando comida cuando, sin aviso alguno, varias hormigas incendiarias, más pequeñas, se lanzan al ataque.
Las pequeñas hormigas incendiarias, al parecer, no temen a su presa mucho más grande, pero las cabezonas reaccionan rápidamente. Con velocidad, una de ellas corre hacia una incendiaria que está a punto de enviar una señal química a su nido para pedir a sus ocupantes que manden refuerzos. Cerrando sus mandíbulas en torno a la cintura de la hormiga incendiaria, la cabezona detiene la señal mordiéndola con fuerza y partiéndola en dos. En ocasiones, los insectos pueden ser asesinos terribles.
Algunas hormigas son inocuas, o sea, no implican riesgos para la salud, pero otras son terribles. Las hormigas incendiarias pican y muerden. Todo ser humano que sea su víctima sentirá una terrible sensación de quemadura. Las hormigas negras carpinteras no pican,
pero cuando son provocadas muerden fuertemente, así que nunca las molestes si las encuentras en el bosque o si entran en tu casa.
Las hormigas de cintura de espina tienen clavos o pedículos, para proteger sus cinturas contra cualquier criatura que trate de atacarlas. Además, en ocasiones, varias hormigas atacan juntas, apoyándose unas a otras contra el enemigo.
Las hormigas de fuego no sólo atacan a las personas provocando en algunas víctimas vómito, una reacción asmática y, en casos raros, hasta la muerte, sino que, además, tienen la costumbre de destruir los cables de electricidad y las líneas telefónicas.
Curiosamente, parece que se sienten atraídas por los campos electromagnéticos. Tanto la variedad roja como la negra fueron introducidas en Estados Unidos, por accidente, desde América del Sur y ambas se propagaron muy rápidamente.
Esta especie es particular en que se han encontrado más de dos mil reinas en una sola colonia. Son una plaga para la agricultura y muchas veces construyen montículos que interfieren con la recolección de las cosechas. Cuando estas especies de agresivas hormigas salen en formación de combate, otros insectos e incluso algunos vertebrados se apartan de su camino.
Las hormigas incendiarias nunca sienten miedo y con frecuencia tratan de atacar a especies mucho más grandes.
Tamara Green, “Hormigas al ataque” en La conducta. Los insectos bajo el Microscopio. México, SEP-Correo del Maestro,2002.

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