miércoles, 17 de febrero de 2016

Paola Núñez, “Oaxaca: Noche de Paz, Noche de Rábanos” en México desconocido. Núm. 346. México, 2005.

178. Oaxaca. Noche de Paz, Noche de Rábanos
De las festividades navideñas que se llevan a cabo en Oaxaca, la noche de Rábanos es la que goza de mayor tradición. Se realiza el 23 de diciembre, un día antes de Noche Buena y consiste en crear y exhibir figuras realizadas con rábanos. Esta celebración tiene sus raíces en la época de la conquista española, cuando los frailes dominicos enseñaron a los zapotecos y mixtecos el cultivo de flores y hortalizas, traídas de España. Así se fundó el pueblo de Trinidad de las Huertas o de las Naborías, cuyos habitantes se dedicaron a cultivar flores y hortalizas.
     En aquella época se organizaba en Antequera (así se llamaba entonces lo que hoy es Oaxaca) un día de plaza en la Vigilia de Navidad, el 23 de diciembre, en donde los comerciantes llevaban a vender pescado seco salado y las verduras necesarias para el menú navideño. La gente de Trinidad de las Huertas llevaba sus verduras, con las cuales hacían figuras curiosas para captar la atención de la clientela. Adornaban los rábanos con hojitas de coliflor y florecitas hechas de cebollas tiernas. Todas las verduras se colocan en los puestos de manera artística, sin olvidar los canastos de flores, que eran cultivados con esmero.
     Esta práctica se fue arraigando con los años, hasta llegar al punto en que las amas de casa buscaban las figuras de verduras no para cocinarlas, sino para decorar sus mesas.
     Con el tiempo, los horticultores salieron del mercado para presentar sus ingeniosas creaciones en forma de representaciones navideñas, personas, animales, danzas y otro tipo de artesanías, exposiciones que se realizaban en importantes recintos como la Plaza del Marqués o la Plaza de las Armas, hoy jardín de la Constitución.

     Se tiene registro que la primera exposición de este tipo se realizó en 1897, bajo el mandato del entonces presidente municipal, don Francisco Vasconcelos Flores. Es así como, desde el siglo XIX, año con año se celebra la tradicional Noche de los Rábanos. Los artesanos que participan en ella empiezan a prepararse por lo menos con dos meses de anticipación. Cuando faltan tres días para la festividad, se inicia el proceso de manufactura de cada figura. En la actualidad es un concurso donde se premian los diseños más hermosos y creativos. Se dan cita decenas de hortelanos y millares de curiosos que disfrutan las figuras, que se inspiraron en motivos navideños como el Nacimiento o la llegada de los Reyes Magos, y en las tradiciones oaxaqueñas.
Paola Núñez, “Oaxaca: Noche de Paz, Noche de Rábanos” en México desconocido. Núm. 346. México, 2005.

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