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miércoles, 17 de febrero de 2016

José Emilio Pacheco, Celebración de la palabra: Eduardo Lizalde y José Emilio Pacheco para niños. México, CONACULTA, 2009.

195. ¿Cómo se empezó a contar?


Cuando la gente empezó a contar, seguramente usó las manos. Como la mayoría tiene diez dedos, era lógico contar de diez en diez, y fue así como empezó nuestro sistema moderno (decimal).
¿Por qué usamos las manos?
Los dedos era el medio más accesible de contar para la gente, incluso antes de que los números tuvieran un nombre. Tocar los dedos al contar te ayuda a no perderte y al mostrar los dedos, puedes comunicar cantidades sin usar palabras. La relación entre los dedos y los números es muy antigua, e incluso hoy usamos la palabra en latín (dígito) para referirnos a los números.
¿Qué es la base decimal?
Los matemáticos dicen que contamos en base decimal, es decir, lo hacemos en grupos de diez. No hay una razón matemática para hacerlo, sólo fue un azar biológico. Si existen extraterrestres con sólo ocho dedos, seguramente contarán en base ocho.
¿Los cavernícolas contaban?
Durante la mayor parte de la historia, la gente requería poco los números. Antes de inventar la agricultura, el ser humano vivía de la caza y la recolección. Recolectaba sólo lo que necesitaba y la quedaba poco para comerciar o almacenar, por ello no hacía falta contar las cosas. Sin embargo, quizás hayan tenido un sentido del tiempo al observar el Sol, la Luna y las estrellas.
¿Todos pueden contar?
En algunos lugares, la gente aún vive de la caza y la recolección. La mayoría puede contar, pero algunos no les preocupa. La tribu priaha, en la selva del Amazonas, sólo cuenta hasta dos; lo demás son “muchos”. En Tanzania, la tribu hadza cuenta hasta tres. Ambas viven bien sin los números mayores, que al parecer nunca necesitan.
¿Entonces para qué complicarse?
Si las personas pueden vivir sin los números, ¿por qué empezaron a contar? La razón principal fue evitar trampas. Imagina que hayas pescado diez peces y le pidieras a un amigo que los llevara a tu casa. Si no supieras contar, tu amigo podría robarte alguno sin que te diera cuenta
Algunas culturas antiguas usaban las manos para contar en base cinco.
¿Qué vale la pena contar?
Incluso después de inventar y acostumbrarse a la idea de contar, puede que la gente solamente contara las cosas valiosas. Algunas tribus aún lo hacen. Los yupnos en Papúa- Nueva Guinea cuentan las bolsas de red, las faldas de hierba, los cerdos y el dinero, ¡pero no los días, la gente, las papas, ni las nueces!
Johnny Ball, “¿Cómo se empezó a contar?” en Piensa un número. México, SEP-SM, 2007.
196. La sal
Ya hemos leído por lo menos otro poema de José Emilio Pacheco, que es el autor de lo que vamos a leer hoy.
Si quieres analizar su ser, su función, su utilidad en este mundo, tienes que verla en su conjunto.
La sal
no son los individuos que la componen sino la tribu solidaria.
Sin ella
cada partícula sería como un fragmento de nada, disuelta en algún hoyo negreo impensable.
La sal sale del mar.
Es su espuma petrificada.
Es mar que seca el sol, y al final, ya rendido, ya despojado de su gran fuerza de agua, muere en la playa y se hace piedra en la arena.
La sal es el desierto en donde hubo mar.
Agua y tierra reconciliadas, la materia de nadie.
Por ella sabe el mundo a lo que sabe estar vivo,
José Emilio Pacheco, Celebración de la palabra: Eduardo Lizalde y José Emilio Pacheco para niños. México, CONACULTA, 2009.

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