domingo, 20 de abril de 2014

cuento independencia.Regina Hernández Franyuti, “Una mirada desde las alturas”



Hoy cumplo 12 años.
Para celebrar mi cumpleaños y el centenario de la independencia, que será dentro de pocos días, mi abuelo me ha invitado a hacer un vuelo en globo por la ciudad.
Desde hace días hemos estado haciendo los preparativos; nos ha ayudado el aeronauta más importante del país, don Joaquín de la Cantolla y Rico, quien me platicó que el primer vuelo sobre la ciudad se realizó en 1836 y que durante varios años, los vuelos en globo fueron parte del espectáculo de los circos. Me contó que un día de 1870, en la plaza de toros de Bucareli, don Adolfo Buislay se cayó de un globo. Don Joaquín es un apasionado de los vuelos, fue él quien enseñó a mi abuelo el arte de la navegación.
Volar en globo es un acontecimiento todavía para mucha gente. Desde que iniciamos los preparativos han venido a visitarnos grupos de mirones de Tlalpan. Hoy temprano, al llegar al sitio de despegue, nos hemos encontrado con un ambiente de fiesta. Había bandas de música, vendedores de todo tipo, policías y muchos curiosos que se arremolinaban en torno al globo.
Mi abuelo va y viene dando instrucciones. El globo comienza a inflarse lentamente. Sus chillantes colores, rojo y azul, contrastan con el gris de la mañana y el verde de los árboles que nos rodean.
El abuelo revisa las cuerdas, las válvulas, las bolsas de lastre y la canastilla. Me asomo a la canastilla y veo una bolsa de lona y dos chalecos salvavidas, y en el borde de la canasta un medidor de presión, un altímetro y una brújula. Mi abuelo me mira complacido. 
-Bueno hijo, ya es hora. Sube con cuidado. ¡Miguel! -le grita a un ayudante-, cuando yo dé la señal, suelte la cuerda.
Me da una libreta y dice:
-Felipe, éste será nuestra bitácora de viaje. Aquí apuntarás todo: la altura, los vientos, el tiempo y tus observaciones y emociones, para que un día platiques esta experiencia a tus hijos y a tus nietos.
Yo miro al abuelo, cuyos ojos brillan intensamente y presto atención a cada una de sus palabras; quiero grabarlas una a una en mi mente para recordar siempre este día.
Regina Hernández Franyuti, “Una mirada desde las alturas” en Un vuelo por la ciudad. México

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