domingo, 20 de abril de 2014

“Creación del mundo. Cuento Náhuatl” en Elisa Ramírez (comp.), Tres enamorados miedosos. Cuentos y narraciones indígenas. México, SEP, 1990



Apenas había aparecido la vida. El Señor Tlalocan ordenó a la tierra que reverdeciera y pronto todo se cubrió de yerba, de bosque, de selva. Aparecieron los animales en el mundo. El Señor Tlalocan pensó:
-¿Y para quién será todo esto? Voy a hacer otro animal que lo usará todo.
Hizo un hombre y una mujer para que vivieran en el mundo y lo poblaran.
Pero no se hablaban, ni se veían siquiera. Y así, ¿pues cuándo? 
-¿Cómo haré? -se preguntaba el Señor Tlalocan.
Juntó un buen tanto de piojos y tomándolos en los dos puños cerrados se los echó en la cabeza; un puñado al hombre y otro a la mujer: se rascaban y se rascaban. Y como nadie se puede espulgar solo, pues tuvieron que hablarse. Y como es un asunto tardado, comenzaron a quererse.
Y             así empezó todo, así nacimos en la tierra, porque el señor Tlalocan usó a los piojos, para ayudar tantito a nuestros primeros padres.
¿Qué les parece? Ahora resulta que los seres humanos les debemos nuestra existencia a los piojos.
“Creación del mundo. Cuento Náhuatl” en Elisa Ramírez (comp.), Tres enamorados miedosos. Cuentos y narraciones
indígenas. México, SEP, 1990.

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