jueves, 27 de marzo de 2014

José Emilio Pacheco, “Discurso sobre los cangrejos”



Discurso sobre los cangrejos


En la costa se afirma que los cangrejos son animales hechizados y seres incapaces de volverse a contemplar sus pasos.
De las tercas mareas aprendieron la virtud del repliegue, el ocultarse entre rocas y limo.
Caminantes oblicuos, [porque caminan de lado]
en la tenacidad de sus dos pinzas sujetan el vacío que penetran sus ojillos feroces como cuernos.
Nómadas en el fango y habitantes
en dos exilios:
extranjeros
ante los pobladores de las aguas y ante los animales de la tierra.
Trepadores nocturnos, armaduras errantes, hoscos, eternamente fugitivos,
siempre rehúyen la inmortalidad en imposibles círculos cuadrados.
Su frágil caparazón incita al quebrantamiento, al pisoteo.
(Hércules vengó así la mordedura, y Juno que lo envió contra el más fuerte, para retribuirle situó a Cáncer entre los doce signos del Zodiaco, a fin de que sus patas y tenazas encaminen al sol por el verano -el tiempo en que germinan las semillas.) Se ignora en qué momento dio su nombre a ese mal que es sinónimo de muerte.
Aún cuando termina el siglo veinte, permanece invencible -y basta su mención para que el miedo cruce el rostro de todos los presentes.



José Emilio Pacheco, “Discurso sobre los cangrejos” en Álbum de Zoología. México, ERA, 2006.

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