martes, 10 de diciembre de 2013

Elizabeth Carbajal, “La paz se construye” en Naturaleza humana. México, SEP-Santillana, 2002.



19.          La paz se construye
Ni la paz ni la guerra están en nuestra naturaleza humana. La primera es producto de
nuestra voluntad y la segunda, producto de nuestra incapacidad para resolver conflictos; también es una expresión de nuestra barbarie, cualquiera que sea el motivo que encontremos para justificarla.
El hecho de que la paz no esté en nuestra naturaleza y que compromete nuestra voluntad implica que debemos esforzarnos para encontrar caminos no violentos que nos conduzcan al entendimiento mutuo.
Debemos oponer la paz a la guerra. Recuerden que la guerra es la situación en la que se pisotean con mayor brutalidad los derechos humanos, donde se pierde el derecho supremo y básico, que es el de la vida; donde se ven seriamente amenazadas la integridad y la dignidad humanas, así como la libertad en todas sus expresiones.
Para alcanzar la paz no es necesario que todos pensemos igual, que debamos ser sumisos o carecer de voluntad propia. En realidad, ni siquiera es necesario que apreciemos al otro.
La paz implica un esfuerzo, una energía vital que nos lleva a contener las respuestas violentas y a evitar que surjan; nos obliga a ser creativos en la búsqueda conjunta de soluciones; nos exige sacar lo mejor de cada uno para ponernos en el lugar del otro,
tratar de sentir lo que el otro siente para hacerle saber lo que nosotros queremos y sentimos.
Algunas de las herramientas más efectivas para construir la paz son la tolerancia, la escucha viva, el rechazo sistemático a la violencia y sobre todas las cosas, nuestro sentido ético.
Elizabeth Carbajal, “La paz se construye” en Naturaleza humana. México, SEP-Santillana, 2002.

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