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martes, 10 de diciembre de 2013

Claudia Celis, “Mi tía Chabela” en Donde habitan los ángeles. México, SEP-SM, 2002.



15.          Mi tía Chabela
Mi tía Chabela es una sonrisa, unas manos suavecitas; un mi niño, mi amor, mijito; un abrir los ojos durante las noches que estaba enfermo y encontrarla sentada en la orilla de mi cama; un pásate con nosotros, cuando yo no podía dormir. Una sopa riquísima, una cucharada de emulsión que me tenía que tomar, para que crezcas mi cielo. Mi tío siempre agregaba: para que no te quedes chaparro como tu tío Rubén; unos tamales para desayunar, un pastel recién hecho para merendar, y un baño en la tina antes de empiyamarme. También es un perfume, un chal tejido cuando atardecía, un cabello plateado, una canción tarareada mientras regaba sus plantas, y otra cantada a dúo con su perico. Era una piel blanquísima y unos ojos azules que tan pronto eran lilas como verdes.
A mí siempre me intrigaba ese cambio de color.
-Tía, ¿por qué tiene los ojos de tantos colores? -Porque son color del tiempo, mi amor.
-¿Son azules cuando hay cielo azul?
-Sí, mi cielo.
-¿Y verdes cuando está nublado?
-Algo así, mi amor. 
-¡Y lilas cuando florece la jacaranda?
-Sí, niño -se adelantó mi tío Tacho a contestar-, son como los de usted: café común cuando hace frío, café corriente cuando llueve y café común y corriente cuando hace calor.
Miré sus ojos.
-Como los suyos, ¿verdad, tío?
Mi tía sonrió burlona y él me dijo muy serio:
-Mire Panchito, ya estuvo bueno de estar analizando ojos, váyase a hacer la tarea.
Y             se puso sus lentes oscuros.
Claudia Celis, “Mi tía Chabela” en Donde habitan los ángeles. México, SEP-SM, 2002.

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