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miércoles, 8 de noviembre de 2017

Cuentos náhuatl

Cuentos náhuatl de la Malintzin
Pablo Rogelio Navarrete Gómez
Cuentos náhuatl de la Malintzin
Seminario de Estudios Modernos y de Cultura Acal-lan (SEMYCA) San Miguel Canoa, Puebla, México http://www7.nau.edu/coe/seminario/
COMPILACIÓN, TRADUCCIÓN Y EDICIÓN Pablo Rogelio Navarrete Gómez
ILUSTRACIONES Agustín Pérez Velázquez
CORRECCIÓN DE ESTILO Y ASESORÍA LINGÜÍSTICA Víctor Arce Luna
COLABORACIÓN TÉCNICA Y CULTURAL
María Francisca Magdalena Arce Arce
Scott Hadley
Eustasio Pérez Pérez
Floriberto Pérez Pérez
Agustín Pérez Velázquez
Filiberto Pérez Velázquez
Justino Pérez Velázquez
Federico Rojas Sánchez
Javier Salas Pérez
DISEÑO Y COORDINACIÓN GENERAL Norbert Francis
IMPRESIÓN
World Digital Copy Puebla, PUE.
La publicación de Cuentos náhuatl de la Malintzin fue posible gracias al financiamiento de la Northern Arizona University. Los textos publicados en esta antología son del dominio público. Forman parte de la tradición oral de los pueblos de habla náhuatl de Puebla y Tlaxcala. Cualquier uso de los cuentos reunidos en este libro debe dar los respectivos créditos.
Primera edición, 2009 Segunda edición corregida, 2015

Indice
Prólogo ....................................................... 5
Introducción .................................................. 6
Los cuentos (náhuatl)
In tomín ......................................................29
In tototzintli Mimincueo ..................................... 33
In acocoxochitl .............................................. 36
In Coyotl huan in Tlacuatl.................................... 40
In Pillo itlahtol'lo.......................................... 45
lea ce cual-li cecchihhua, ica se ahmo cual-li cectlaxtlahuia . 50
In Ixpopoyotl huan Coatí ......................................58
In Mazacoatl huan Coyotl ......................................62
In axno, in cuahuitl, huan in    ahcopechtli .....................66
In piltontli tlen opoli huan occuel    onez    umpa Covadonga ... 76
In tlacatzintli tlen ahmo oquinequia    tlamanaz ......80
Chapulín huan Coyotl ..........................................83
Los cuentos (español)
El dinero
In tomín ...................................................... 87
El pajarito Mimincueo
In tototzintli Mimincueo ......................................91
La flor dalia
In acocoxochitl................................................ 94
El Coyote y el Tlacuache
In Coyotl huan in Tlacuatl..................................... 97
El Pillo
In Pillo itlahtol'lo ........................................ 106
Un bien con un mal se paga
lea ce cual-li cecchihhua, ica se ahmo cual-li cectlaxtlahuia . 106
3
El Ciego y la Víbora In Ixpopoyotl huan Coatí              113
La Boa y el Coyote In Mazacoatl huan Coyotl            116
El burro, el palo y la mesa In axno, in cuahuitl, huan in ahcopechtli             119
El muchacho que se desapareció y reapareció In piltontli tlen opoli huan occuel onez umpa Covadonga         en Covadonga      127
El señor que no quería poner ofrenda In tlacatzintli tlen ahmo oquinequia tlamanaz             130
El Grillo y el Coyote Chapulín huan Coyotl              133
Glosario            136
4
Prólogo
Aquí se presenta una muestra de los innumerables cuentos que circulaban en nuestra población y en otras alrededor de la montaña Malintzin en los años 50, cuando aún los medios de comunicación masiva no habían penetrado en la comunidad. Aunque la temática sea muy similar, conocida o repetida en otras culturas, esto no les quita validez porque debemos recordar que el pensamiento es universal.
Es común que se considere a la mitología como un antecedente de la ciencia, teniendo el mito la misión de explicar a mentalidades sencillas, no moldeadas por el pensamiento escolástico, que todo se movía por fuerzas desconocidas, por poderes mágicos o por la voluntad de los dioses. Pero más que un medio para dar explicaciones elementales, el mito es una forma coherente de contemplar a la naturaleza y al hombre, y una explicación del origen del cosmos. El hombre así encuentra un lugar en el espacio y en el tiempo. También le da la idea de su destino social o individual, además de transmitirle y reafirmarle valores morales, estéticos y políticos. Los mitos y las leyendas le dejan una sensación o sentimiento de aceptación ante las leyes inmutables de la naturaleza, que al actuar sobre cada individuo, le forjan un destino. También juega un papel importante, como lazo de unión, entre pequeñas poblaciones aisladas, cohesionándolas en una cultura común. Al relacionarse los individuos en las imágenes del mito, dan a su vida un sentido comunitario.
Se hace este sencillo trabajo con la intención de que cumpla su misión de rescate, refuerzo y afirmación del sentimiento de orgullo de los aún portadores de la cultura náhuatl, esperando también que sea de utilidad e interés para cualquier lector en México y en el mundo.
P.R.N.G.
5
Cuentos náhuatl de la Malintzin
Introducción
Los cuentos de esta colección provienen de una región de habla náhuatl del centro de México. Fueron recopilados en una comunidad que abarca los pueblos vecinos de San Miguel Canoa y San Isidro Buensuceso. Históricamente una sola, llegó a dividirse entre los estados de Puebla y Tlaxcala por una de las barrancas que la atraviesa. Localizada en la ladera de la Malintzin que da hacia la ciudad de Puebla al suroeste, es la comunidad de más alta elevación en la montaña. También, Canoa y San Isidro son los pueblos de habla náhuatl que más han conservado su lengua autóctona en toda la región. Los censos oficiales de 1990 y 2000 cifraron el porcentaje de hablantes, entre bilingües y monolingües, en alrededor de 90%. En tales circunstancias, incluso muchos niños de familias hispanohablantes se esfuerzan en aprender la lengua indígena, el mexicano, como segunda lengua con la ayuda de sus amigos y compañeros de clase en la escuela. En otros aspectos también la más conservadora de las comunidades de la Malintzin, alcanzó cierta fama de salvaje y atrasada a finales de los 1960s por los tristes sucesos de una noche de septiembre que la película Canoa representó.
Algunos datos históricos indican la presencia en las faldas de la montaña de una población prehispánica de filiación nahua-chichimeca, dependiente del señorío de Cholula. Sus pobladores trabajaron el bosque, y más abajo cultivaron el maíz. De su nombre original, Acallantepec [En el monte de las canoas], se derivó, después de la Conquista, San Miguel de las Canoas del Monte, según todas las indicaciones una localidad de pequeños ranchos y caseríos.1 Por su proximidad a la Ciudad de México y a Puebla, y su ubicación no tan lejana de la ruta a Veracruz, fue unas de las primeras regiones que se evangelizó. Según los archivos de la iglesia en San Miguel, el pueblo se fundó, oficialmente, en 1641. Pero hay indicios de un contacto más temprano con la ciudad de Puebla, fundada cien años atrás. Según la leyenda del fray Sebastián de Aparicio, quien entró en el convento franciscano en 1571, el beato viajaba por los altos. Y hay evidencia que los españoles poblaron la zona de Acallantepec, con náhuatl-hablantes traídos de otras regiones, para aprovechar los valiosos recursos naturales de la montaña, el agua y la madera. Los restos de un antiguo acueducto todavía están en evidencia en el camino hacia la cumbre arriba de los barrios más altos. A pesar del contacto temprano con la ciudad y a una distancia relativamente corta, la comunidad ha quedado aislada hasta los tiempos recientes. Cuando los antropólogos Nutini e Issac visitaron San Isidro en 1960, publicaron el siguiente informe^
Algunas casas se hacen de mampostería, pero la mayoría son de adobe con techos de tejamanil, aunque varias tienen techo de teja o de paja. Los pisos están compactados y ni siquiera el ayuntamiento tiene piso de mosaico.... Los hombres realizan los trabajos agrícolas con considerable ayuda de las mujeres. Estas sacan agua del pozo, casi siempre perforado junto a la casa misma. Los varoncitos comienzan a ayudar en el campo desde los ocho años. En San Isidro se conocen las camas, las sillas, las cucharas y tenedores de metal, etc., pero probablemente no llegan a doce las personas que los usan. Todavía visten mucho el calzón [pantalón de manta] y el titixle [falda tradicional] y casi toda la gente anda descalza. La dieta consiste principalmente en: tortillas, frijoles, habas, nopalitos, sopa de chile, hongos y de vez en cuando atole. La poquísima carne que entra en la alimentación es generalmente el chicharrón... Sólo se cuenta con ocho especialistas en el pueblo: cuatro comerciantes, un carnicero y tres barberos. Para todos ellos su oficio es una actividad para complementar su ingreso, (pp. 88'89)2
Mucho ha cambiado en los últimos 55 años. Dos carreteras pavimentadas comunican la comunidad con la ciudad. En 1960 había dos salidas de camión por día. Hoy salen cada 10 minutos durante las horas pico: una línea con conexiones en San Pablo del Monte y la otra con servicio directo al centro de Puebla. Quedó atrás definitivamente la época de aislamiento y cerrazón cuando los pobladores se escondían de los forasteros. En la calle sólo niños chiquitos o una que otra anciana, por costumbre, andarían sin zapatos. En todas las categorías, hoy en día, los pueblos vecinos están en vías de una rápida transición hacia la modernidad. Hasta hace poco, cuando empezamos a trabajar en un proyecto de investigación educativa (I990s), la única manera de hacer una llamada telefónica era en la caseta de una tienda cerca de la plaza. Con los años, cada vez más personas, hombres y mujeres, viajan diario a Puebla para trabajar y para estudiar. Y últimamente, con excelentes conexiones de internet de micro-onda en Canoa, algunos jóvenes incluso han regresado para atender sus asuntos en casa. La recepción de los canales de televisión a 2700 metros sobre el nivel del mar siempre ha sido buena; hoy, con una amplia electrificación, todos tienen acceso a los programas en español. La gran mayoría de los niños (y, últimamente, niñas en su mayoría) estudian la primaria y la secundaria, y son bilingües.

El mexicano todavía es la lengua mayoritaria, de preferencia para los usos cotidianos. Pero todos saben que en los pueblos cercanos montaña abajo ninguno ha podido mantener el mismo nivel de bilingüismo. A su alrededor, ha crecido rápidamente, sorpresivamente en algunos casos, el sector de la población infantil que sólo habla y entiende el español. Incluso, recientes observaciones informales en Canoa y San Isidro han llamado la atención a un nuevo fenómeno:    niños de edad
preescolar que en sus grupos de juego hablan exclusivamente en español y aparentemente no entienden cuando un adulto les pregunta algo en náhuatl. Es temprano todavía para sacar conclusiones, sobre todo con base en datos incompletos; pero pocos se aferran a la duda respecto a las tendencias inevitables que corresponden al último reducto fuerte de la lengua a sólo 35 minutos en colectivo del centro de Puebla.
El proyecto: la narrativa tradicional
La idea de editar una colección de cuentos populares surgió de nuestro trabajo en la Escuela Xicohténcatl, en San Isidro, sobre el desarrollo del lenguaje y la escritura. De hecho, es a los niños y sus maestros de la escuela que debemos el primer reconocimiento y agradecimiento por su apoyo durante los años de la investigación. Todo empezó con un análisis y estudio de la producción narrativa de los niños en tareas escolares de escritura. Resultó que el desempeño de los jóvenes escritores en su lengua autóctona se comparó favorablemente, de una manera que llamó mucho la atención, con su producción en español (lengua en que aprenden y practican la escritura). Entre las varias interpretaciones y conclusiones que se presentaron, nos pareció evidente que el conocimiento de las dos lenguas representaba para estos niños un gran recurso cultural. Visto desde otro punto de vista, podríamos aventurar incluso que contar con la oportunidad de trabajar en la creación literaria (por cierto, una creación incipiente e infantil) por medio del uso de las dos lenguas que conocen sería de gran provecho.3 Aprovechar, precisamente, el idioma indígena, a través del cual también conocen las tradiciones de su pueblo, parece algo muy sensato desde el punto de vista académico, pensando en su desarrollo cognoscitivo y en la plena apropiación de la escritura. Si los jóvenes universitarios en la Facultad de Filosofía y Letras en la UNAM estudian la poesía de Nezahualcóyotl y las relaciones históricas de Tezozómoc y Fernando de Alva Ixtlixóchitl en sus versiones originales, debe haber un espacio para la recuperación de textos nahuas donde todavía se habla el idioma.

Todavía vive la tradición oral náhuatl, pero a todas luces está en decadencia en los pueblos tlaxcaltecas y poblanos, lo que imprime una segunda    motivación al proyecto. Algunos
especialistas incluso argumentarían que este propósito, la documentación con fines de rescate lingüístico, nos plantea una tarea más apremiante. Si es cierto que San Isidro y San Miguel entrarán en la misma dinámica de sustitución y erosión que ha tocado a otros pueblos, nos urge rescatar la más completa y representativa muestra posible de esta tradición oral. Y como hemos comprobado a lo largo de los años de trabajo de campo, grabadora en mano, la degradación de los géneros orales formales, como en el caso de la narrativa tradicional, avanza más rápidamente que la degradación de la competencia gramatical y la fluidez de expresión en una situación de desplazamiento de una lengua por otra. Por muchos años todavía modestas antologías como ésta podrán servir de material didáctico para los estudiantes bilingües en las primarias de la región; algunos, incluso, hablarán el náhuatl como su lengua materna, predominante. Futuras generaciones siempre contarán con un núcleo de hablantes bilingües: estudiantes interesados en la cultura y la historia, conscientes de su herencia lingüística, e investigadores y escritores que sabrán sacar provecho del conocimiento popular del presente y del pasado.
El trabajo de recopilación y edición de las narraciones
Registrar (fijar en un medio) la voz narrativa requiere la aplicación de procedimientos sencillos, que al mismo tiempo deben ser aplicados sistemáticamente. Por un lado es necesario advertir al narrador con anticipación para darle la oportunidad de organizar mentalmente la estructura del discurso que presentará. Aquí es importante distinguir entre el género oral formal y la conversación.4 En el caso del primero se favorece la autenticidad al aproximarse a condiciones que garantizan un mínimo nivel de planeación por parte del orador. Por otro lado, facilitar un contexto adecuado, "natural", en el punto de la producción, implica concederle al narrador un amplio espacio de libertad, minimizando toda restricción fuera de la estructura misma del cuento.
La producción espontánea, ahora registrada digitalmente, presenta a los compiladores con una serie de opciones. Si la muestra del lenguaje ha de servir para fines de análisis gramatical y fonológico, la transcribimos tal cual para representar los rasgos requeridos, sin vulnerarla hasta que sea posible. En efecto, esto fue el propósito de un estudio previo del

material. En cambio, para esta antología decidimos efectuar las siguientes rectificaciones y modificaciones:
(1)    Sustituir los préstamos de origen español, no integrados históricamente, con su término náhuatl equivalente. En algunos casos el criterio parece más arbitrario que en otros (p. ej.: "tomín" y "axno" se conservan, "para que" se traduce a "inic"). Pero al tomar la decisión de no aceptar todas las inserciones de voces españolas, fue necesario efectuar una diferenciación entre préstamos establecidos y préstamos espontáneos, de reciente introducción. Nos inclinamos hacia una solución intermedia entre rígidamente purista y relativista, con sesgo hacia la conservación de la integridad de la lengua.
(2)    Corregir errores de habla y deslices, disfluencias y omisiones que quebrantaron la sintaxis o la coherencia! suprimir muletillas y redundancias sobradas.
(3)    Estandarizar la ortografía! tomando como referencia a una norma reconocida que al mismo tiempo se aproxima razonablemente a la variante de la lengua en uso en la región. Elegimos a Rémi Siméon, Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana,5 adaptando la grafía a giros de uso moderno.
(4)    En algunos casos la versión definitiva de un cuento surgió de la participación de dos o tres informantes. Así que ninguna de las versiones preliminares, tal como se produjo en la sesión grabada individual, habría sido completa. Sólo se completó la narración al confrontar los "borradores" entre sí e integrarlos en la edición final.
Aquí es importante subrayar que ninguna objeción tenemos a las prácticas discursivas cotidianas de los hablantes bilingües de la comunidad. No tomamos partido en las controversias, entre partidarios del purismo y el sincretismo, acerca de las consecuencias positivas o negativas de la influencia del español sobre la vitalidad del náhuatl, acerca de la mezcla en el habla, el préstamo y cambio de código, ni mucho menos acerca de la variabilidad gramatical entre hablantes desplegada en el uso informal de la lengua. Simplemente, el propósito en la edición de una antología de la tradición narrativa exige procedimientos diferentes de los métodos del analista. En algunos casos, es cierto, se trata de cuestiones de buen gusto o preferencias de estilo. Pero a fin de cuentas no estaríamos de acuerdo con la idea de producir una transcripción en bruto del material que se grabó.
Lo anterior sugiere la consideración de una serie de temas relacionados con una amplia discusión entre investigadores sobre la interacción entre la oralidad y la escritura. En el caso de una comunidad indígena como la de San Isidro y Canoa, en vías de transición hacia la alfabetización generalizada (de una "tradición oral primaria" hacia el uso sostenido de la escritura), dichos temas revisten una trascendencia práctica, no sólo teórica. Se

trata de una transición material y muy visible, en parte por su rapidez. En cierto sentido el presente proyecto (cual registro escrito de discursos vinculados todavía con la oralidad) se inscribe dentro de esta transición. Debemos recordarnos aqui que "las letras" no son sinónimo de cultura y arte verbal. Carlos Montemayor comenta sobre "la utilidad de los estudios de literatura comparada, especialmente si parten de que el arte de la lengua es independiente de la escritura. Disponemos de muchos ejemplos universales del arte de la palabra entendida como una construcción formal, compleja, artificial, que no requiere de la escritura para fijarse ni transmitirse" (p. 77).4
Al pasar a la escritura es necesario hacer un balance de las pérdidas y las ganancias. Entre las últimas, los lingüistas han señalado una mayor capacidad para planear, analizar, reflexionar sobre la forma del discurso, y organizar el pensamiento. Hasta podríamos proponer una mayor capacidad creativa en ciertos ámbitos y con respecto a ciertos aspectos del lenguaje literario.6
Este tema nos lleva a otro importante debate entre investigadores de la tradición oral, no directamente pertinente a nuestro trabajo de la recopilación, pero relacionado con ello de una manera interesante. Miguel León-Portilla reseña y comenta las criticas que han sido levantadas contra la transcripción al sistema alfabético de la antigua palabra azteca y demás tradiciones en lengua náhuatl. Más bien ¿qué nivel de validez se puede confiar a los testimonios y relaciones escritas, y la "lectura" de códices durante los primeros años de la Colonia? ¿Hemos alterado y contaminado irremediablemente la oralidad y los códices? En una coincidencia con la observación de Montemayor, León-Portilla introduce un concepto útil para entender la naturaleza de los géneros orales formales en general:
Los mesoamericanos hablan desarrollado una oralidad que se manifestaba, en diversas circunstancias, en forma de cantos, discursos y recordaciones de acontecimientos importantes, divinos o humanos. Dicha oralidad puede describirse como una forma de tradición oral que se aprendía sistemáticamente en las escuelas y templos. Para transmitirla, los sacerdotes y sabios utilizaban sus libros y códices. Los mayas leian en sentido estricto las secuencias logosilábicas de sus libros. Los nahuas y mixtecas amaxohtoca, "seguían" el camino de las secuencias de las pinturas y glifos incluidos también en sus códices, (p. 68)7
Desde el mismo punto de vista, más o menos, podríamos decir que "transvasar" un canto o poema o una narración o relación histórica a la escritura alfabética implica una alteración menos forzada de lo que la mayoría de los críticos ha afirmado. En

parte, la transcripción en este caso se efectúa entre dos discursos "secundarios", alcanzados en las dos presentaciones grados conmensurables de estructura y formalidad. No son equivalentes en todos los aspectos, pero si son comparables. En el presente proyecto son los componentes de la habilidad narrativa lo que más nos han ocupado:
En términos muy amplios, lo que podríamos denominar el desarrollo de la representatividad abarcaría los conceptos de la conciencia metalingüística, la interiorización del procesamiento lingüístico, y el desarrollo de los esquemas semánticos/conceptuales como base del pensamiento abstracto y la creatividad. La narratividad (desde su primera aparición en la reconstrucción mental, luego verbal, de una serie de acontecimientos, pasando por formas más elaboradas, hasta llegar al nivel textual, autónomo e íntegro) seguramente representa uno de los más importantes caldos de cultivo para el surgimiento y la elaboración del conjunto de operaciones simbólicas capaces de construir modelos mentales cada vez más abstractos, (p. 89)8
Los cuentos
In tomín (El dinero)
El primer cuento de la serie reúne los rasgos esenciales de la narración tradicional. Aplica una técnica en particular que lo hace sobresalir: la exageración (una forma de la repetición, recurso importante en el género). Precisamente, tomando In tomín como ejemplo, se debe examinar como funciona la repetición en la literatura en sus varias presentaciones. ¿Por qué cuando se aplica correctamente: (l) ayuda la comprensión, y (2) efectúa un cambio en la manera en que el oyente y el lector aprecian el relato? La repetición le da una sensación diferente a la narración relacionada con sus aspectos estéticos. En este caso el narrador remarca, exageradamente, la flojera y la indolencia del personaje principal.
Más que los otros cuentos de la serie, In tomín ofrece la oportunidad de reflexionar sobre el importante concepto de la ambivalencia. En particular, diríamos que el protagonista, el perezoso, es una figura ambigua. Por un lado vemos su disposición general hacia la vida como algo reprobable, y al mismo tiempo nos identificamos con él, si no al principio, conforme se complique el asunto del dinero, que todos menos él codician. Es difícil no valorar su postura. Además, la narración

hace que todos hagamos memoria de esa ocasión cuando la flaqueza de ánimo nos consumió de manera tan visceral.
La figura de su mujer nos inspira sentimientos contrarios también: nos identificamos con su sufrimiento, a causa de la flojera de su marido; justificamos su actitud de reclamo, pero al mismo tiempo, y a pesar de todo, sentimos simpatía por el señor.
El maestro podrá guiar la reflexión y las interpretaciones de sus alumnos para promover una postura hacia los personajes de la narración que tome en cuenta las contradicciones, la ambigüedad, y características complejas en general. Narraciones, relaciones, y crónicas primitivas representan buenos y malos, inconfundiblemente reconocibles; esta clase de representación empieza a matizar estas categorías y otras distinciones dadas por sentado.
In mimincueo (El pajarito mimincueo)
En los siguientes cuentos, In acocoxochitl e In mimincueo el lector encontrará el conocido tema del abandono de dos niños (hermano y hermana). En efecto, representa uno de los grandes universales de la narrativa tradicional. En In mimincueo, el niño y su hermana, en su inocencia, no sospechan nada de la traición que preparan sus padres. Con tal propósito, el narrador representa de una manera muy hábil la escena donde los niños vienen corriendo al llamado de su papá. Preguntan: “¿qué quieres papá?” Emocionado, declara el muchacho: “si, si vamos”, cuando le dice que van al monte a traer leña. La niña insiste: “yo también quiero ir”. Luego, la interpretación de las intenciones de su padre, por parte de los niños, empieza a sufrir cambios. El maestro podría preguntar: ¿dónde y cuándo se les ocurre que algo no está bien? El lector propondrá diferentes interrogantes y respuestas: ¿por qué la mamá de los niños se quedó en la casa?, ¿por qué se adentran mucho en el bosque? Su padre lleva los burros para buscar leña y se tarda demasiado. ¿Por qué, frente a la evidencia incontrovertible de una traición (no contesta sus gritos de auxilio), los niños piensan en la posibilidad de que su padre está durmiendo? El desenlace es dramático, y suscita emociones encontradas. ¿Qué significado tiene el que el hada los convierte en pajaritos? Los niños contestan al hada que sí, que quieren ser “lindos pajaritos”; ¿Será cierto? Ahora, ya no lloran, sino andan en el bosque cantando.
In acocoxochitl (La flor dalia)
En esta ocasión, el narrador se dirige directamente hacia la crisis que sufren los hermanitos abandonados. En las primeras líneas los encontramos solos en el monte, llorando. También, sabemos que pronto llegará un donador mágico. La Malintzin manda su mensajero, un pajarito, que los trae a su casa en las faldas de la montaña. Aquí es importante destacar esta característica de las narraciones tradicionales. En la lucha, frente al peligro mortal, o una relación de fuerzas exageradamente desiguales, aparece un recurso sobrenatural.
Los niños regresan a su pueblo con la flor mágica. Aquí es notable que los vecinos los reciben con un rechazo que refleja, o repite, el abandono que sufrieron a manos de sus padres. Estos los abandonaron en el monte, aquéllos los remiten a una cárcel en Puebla, y fiel a la estructura del cuento, aparece otro animalito salvador, un ratoncito con poderes extraordinarios. En el caso del segundo rescate, se debe poner la atención en otro rasgo común en la lucha del héroe, o los protagonistas, para resolver la crisis, o recuperar una pérdida: la reciprocidad. A cambio de un gesto de bondad, o una ayuda concreta, el protagonista recibe un implemento, un arma, o un don indispensable. En In acocoxochitl a cambio de una migaja de pan, su amigo libera a los niños de la cárcel.
In tlacuatl huan in coy o ti (El tlacuache y el coyote)
El cuento de Tlacuatl huan coyotl es representativo de un subgénero importante dentro de la categoría más amplia de la narrativa tradicional:    el cuento de organización
temporal/arbitraria. La secuencia de episodios resulta, hasta cierto punto, arbitraria; el de los borregos/perros podría seguir o anteceder el de las tunas, engañar al Coyote con la peña no procede forzosamente el episodio donde su cabeza se queda atorada en el maguey. Al contrastar este sub-género con el cuento de tipo lógico/causal, el estudiante tomará otro paso hacia la consolidación de una conciencia más completa de cómo se organizan y se estructuran los textos en general.
El maestro, por ejemplo, ayudará a sus alumnos a descubrir las estructuras repetitivas (paralelismos) relacionadas con la serie de engaños que sufre Coyote.
La peña que se iba a caer El viento que se lleva las
nubes
Los borregos    Que se convierten en perros
La tuna que saboreó    La siguiente que lo espinó
Guajolotes    Zopilotes
Cada deslinde del tlacuache reitera el anterior engaño: “quien te engañó fue el tlacuache petatero. ¿No ves? Yo soy el tlacuache que cuida guajolotes.” Así, la repetición y las secuencias altamente predecibles favorecen la comprensión del texto. El lector encontrará en Tlacuatl huan coyotl uno de los mejores ejemplos en materia de estructura narrativa bien formada.

In Pillo itlahtol-lo (El Pillo)
Ofrecemos una versión corta de In Pillo, tal vez la narración más autóctona de la región de Tlaxcala y Puebla. En realidad, reúne características de la leyenda (una relación popular aceptada como histórica no obstante el hecho de que no sea verificable), tratándose de un personaje mítico con ralees en uno de los pueblos de la Malintzin. Un informante nos señaló el lugar de su nacimiento: la Sección Tercera de San Miguel Canoa.
Interesante sería comparar la figura del Pillo con otras con las cuales guarda ciertos paralelos. Por ejemplo, en la tradición oral de las Américas, el Coyote también juega el papel de transformador, y es quien vive del engaño (mas raras veces cuenta con la omnipotencia del Pillo). Se puede reflexionar acerca de ejemplos de otros personajes que son capaces de cambiar de forma, o transformar su medio. Así como el Coyote, la figura del Pillo no se revela inconfundiblemente ni como héroe ni como villano. Roba a los extraños en Puebla, pero también a su propia gente. Mata a su hijo (es por el bien de su comunidad); y reconociendo su falta, se entrega a las autoridades. Primero aniquila, con rifles de chinamite, al primer destacamento del ejército que lo persigue; es invencible “porque sus soldados no son de verdad.”
Luego, sus instrucciones al ejército pueden interpretarse de varias maneras (nada menos que un batallón podría con el Pillo; sin embargo aún en la rendición, acatan sus órdenes). ¿Por qué insiste el Pillo en que lo corten en pedazos para luego esparcirlos (¿a modo de sembrarlos?) por el campo?
lea ce cual-li cecchihhua, ica se amocuaPli cectlaxtlahuia (Un bien con un mal se paga)
En Ica ce cual-lo cecchihhua, ica se amocuaPli cectlaxtlahuia el narrador juega con la ironía, así como el mismo título sugiere. Los lectores de este cuento deben estar atentos para apreciar tanto la primera ironía, que se anuncia en el título (la más obvia), como con la que el cuento termina (la inesperada). Como sospechamos, la Víbora, después que el señor le salva la vida se dispone a pagarle mal. Se lo va a comer con el aval de los testimonios del Burro y el Toro que confirman, de su propia experiencia, que el “bien con un mal se paga”. Resulta que es el Coyote el que libera al hombre del triste fin que le esperaba. En la ironía que termina la narración, vemos: (l) un mal que se paga por el bien que hizo Coyote, y (2) el engaño que consumó el señor, sin su conocimiento, concediéndole la razón al Burro, al Toro, y a la Víbora. Que incluso independientemente de las buenas intenciones, la gente termina traicionando las expectativas inocentes.

Podríamos comparar la figura del Coyote en este cuento con su homólogo en Tlacuatl huan coyotl. Vemos aquí otro ejemplo del personaje ambiguo (como en el del señor en In tomín). El Coyote, aturdido por el hambre, sufre por ser tonto, por su inocencia, sus travesuras, maldades, etc. Por un lado lo merece (en este caso no tanto, porque su único pecado fue confiar en la bondad y las palabras de los hombres - y sus mujeres). Sin embargo, y al mismo tiempo, nos identificamos con el protagonista canino universal, en algunas ocasiones más, en otras menos.
In ixpopoyotl huan coatí (El ciego y la víbora)
En el estudio de los cuentos el maestro debe llamar la atención a los paralelismos, así como a los contrastes con otros cuentos. Saber confrontar textos, sobre todo buscar sus estructuras subyacentes, forma parte importante de la habilidad de comprenderlos y apreciarlos. En In ixpopoyotl huan coatí los estudiantes contrastarán la reciprocidad (donde la serpiente le provee al ciego un auxiliar mágico a cambio de su ayuda) con lo que parece ser el fracaso de la reciprocidad en lea ce cual-lo cecchihhua, ica se amocual-li cectlaxtlahuia. Por otro lado, se fijarán en los paralelos entre In ixpopoyotl huan coatí e In acocoxochitl. Dichos contrastes y comparaciones no salen a la luz espontáneamente al escuchar las narraciones. Es necesario que un maestro (u otra persona con sensibilidad literaria) guíe la reflexión a través de la presentación de los ejemplares pertinentes, facilitando, así, el examen de los rasgos sobresalientes con preguntas y sugerencias.
In mazacoatl huan coyotl (La boa y el coyote)
La estructura de In mazacoatl huan coyotl está entre las más sencillas de la serie. Como en In acocoxochitl, la reciprocidad figura como tema importante! en este caso resulta central. Consta de tres episodios o escenas: (l) en la casa: donde el hombre, a quien le toca la fiesta de mayordomía, discute con su mujer acerca de las provisiones que se deben juntar, y la dramática situación de carencia en que se encuentran, (2) en el bosque: a donde fue a cortar leña y donde libera el Coyote del apretón mortal en que la Mazacoatl lo tenía, (3) de regreso a la casa: el agradecido animal regresa para entregarle la recompensa. Además, para el maestro resultará provechoso señalar un recurso literario importante: en el primer episodio el narrador nos revela los pensamientos del señor cuando está solo en la casa: especula sobre los pensamientos de otro personaje (un vecino que no aparece), y duda del buen término de la comisión que le confió a su mujer. Resulta que el vecino fácilmente accedió a la petición. ¿Por qué dudó el señor? En el segundo y en el tercero, el narrador

cita las palabras (pensamientos, porque está solo) del señor varias veces.
In axno, in cuahuitl, huan in ahcopechtli (El burro, el palo y la
mesa)
In axno, in cuahuitl, huan in ahcopechtli es el cuento más largo y más complejo de la serie. Un señor queda viudo con tres hijos. Insiste en que se vayan del pueblo para buscar su fortuna. El camino que los lleva los conduce a un entronque donde se divide en tres (sendos caminos a Puebla, Tlaxcala y Huamantla). Después de pasar varios años en el lugar que le tocó a cada hijo, un extraño sueño llama a los tres, simultáneamente, a juntarse de nuevo en el mismo entronque rumbo a su casa.
Un esquema que se repite en las narraciones tradicionales, el del viaje (abandono del hogar y el regreso) se presenta en In axno, in cuahuitl, huan in ahcopechtli. En este caso el lector debe estar atento a los tres viajes paralelos de los hermanos. El narrador nos relata las aventuras y desafíos del mayor, suspende la relación de los acontecimientos para relatar lo correspondiente al segundo hijo, y así por el estilo. Precisamente, es necesario mantener suspendida en la memoria cada trama secundaria (el que se centra en cada hijo y la ciudad que le tocó), y luego juntar los hilos del cuento cuando los personajes se reúnen en el camino. Los acontecimientos en Puebla (el hermano mayor), Tlaxcala (el segundo) y en Huamantla (el menor) guardan ciertos paralelos entre sí, por ejemplo un recurso mágico le toca a cada hermano.
In piltontli tlen opoli huan occuel onez umpa Covadonga (El muchacho que se desapareció y reapareció en Covadonga)
El cuento de la desaparición y aparición en Covadonga es uno de los cuentos más cortos y sencillos de la serie. Como en In axno, in cuahuitl, huan in ahcopechtli, se trata de un viaje y subsecuente regreso a la casa. En este caso el viaje del joven no es material, no transita por tierra, aire o mar. Desaparece dentro de una tienda, que no es tienda, al estilo de Rod Sterling, creador de la serie The twilight zone [La dimensión desconocida]. Sin embargo, es importante señalar que en la narrativa tradicional los “viajes” toman varias formas. Después de leer y estudiar otros ejemplos de este género, los estudiantes reconocerán con facilidad este tema y las estructuras que le corresponde. Se debe estar atento a los patrones predecibles que, a su vez, facilitan la comprensión. En otros cuentos de viaje/regreso, ¿qué vía o vehículo desempeña la misma función de “la tienda” (cueva, tallo gigante, cráter de volcán, barco, etc.). Después del rescate del joven, el narrador no revela lo que pasó durante la ausencia del joven. ¿Y por qué tuvieron que esperar un año antes de rescatarlo?

In tlacatzintli tlen ahmo oquinequia tlamanaz (El señor que no quería poner ofrenda)
Incluimos esta corta narración por su relevancia cultural. Para promover la estrategia de la predicción, se puede interrumpir la narración en los puntos claves después de haberlo escuchado en su totalidad: cuando el señor se queda atrapado en el árbol, o cuando ve a sus padres a la cola del desfile (¿por qué, a diferencia de los demás ánimas, tuvieron que resignarse con los sobrantes?), y luego pedir a los estudiantes que ofrezcan hipótesis acerca del próximo giro de los acontecimientos y el desenlace del cuento. ¿Por qué la primera vez que lo intentó no pudo salir de la situación en que se encontraba, y la segunda vez sí?
Chapulín huan coy o ti (El grillo y el coyote)
En este cuarto y último ejemplar de la serie, el Antagonista de las Américas se enfrenta y sale vencido por un insecto. Valdría la pena hacer un estudio comparativo con los tres cuentos de coyote anteriores, encuentros con: el ciego, el tlacuache y la mazacoatl. En este “episodio”, al final, saca provecho de una enseñanza que le da el grillo acerca de la humildad y el principio del respeto al derecho ajeno. Se tratan de compromisos que se deben cumplir independientemente de los tamaños respectivos; quien lo instruye es un ser que habita un bola de excremento seco. El compromiso de reparar un daño, hecho por equivocación, lleva la misma fuerza moral en todos los casos. Además, para obligar a los grandes y poderosos a cumplir, los de diminuta estatura a veces cuentan con el recurso de la movilización y la solidaridad, y porque son más. El desenlace resulta feliz, de reconciliación: van frente a Dios para que los bendiga.
La universalidad de la narrativa
Como pudimos apreciar en los resúmenes de la sección anterior, surge el interesante tema del origen de los cuentos. Para cada comunidad nativa de las Américas se puede plantear la misma interrogante: frente a la evidencia de temas y estructuras narrativas universales, ¿cuáles elementos son de origen autóctono y cuáles provienen de tradiciones asiáticas, africanas o europeas? O en otros términos, ¿cómo podemos evaluar la propuesta de una "fuente única" de la narrativa tradicional? Para el reconocido investigador de la tradición oral rusa Vladimir Propp, no se trata de localizar esta fuente en algún lugar o época en la historia, en una cultura milenaria que dio origen a los géneros orales estéticos y formales. Respecto a las diferentes teorías genéticas, podríamos proponer que esta cuestión (la génesis de la narrativa) difiere en algunos aspectos de la cuestión

del surgimiento de la capacidad lingüistica en la evolución humana. La segunda si admite la especulación sobre una "fuente única" cultural/histórica y geográfica. Dejamos esta controversia para los investigadores del genoma humano (una recomendación: Luigi Cavalli-Sforza, 2010, Genes, pueblos y lenguas). Para nosotros, será en otra ocasión. Según Propp, las raíces de la creación literaria, entre las cuales sobresale la narrativa, junto con la poesía, "se ubican" en las estructuras universales de la cognición. En su clásico estudio, Morfología del cuento, Propp investigó la relación entre estas estructuras de la mente y la creatividad:
Podemos afirmar que los elementos que más se destacan en nuestro esquema - tan sencillo, en el fondo - desempeñan en cierto modo el papel de raíces psicológicas. Pero entonces, los nuevos cuentos sólo serían combinaciones o modificaciones de los anteriores, lo que parecería significar que en este dominio los pueblos no tienen ninguna actividad creadora. No es del todo cierto. Podemos deslindar con exactitud los dominios en los que el narrador popular no crea en absoluto, de aquellos en que crea más o menos libremente (p. 165).9
Uno de los pioneros de la lingüística moderna, Edward Sapir, también dedicó el último capítulo de su obra más conocida (pp. 250-261) al tema de la actividad creadora en la literatura.10 El se preguntó acerca de un aspecto de los géneros estéticos que nos interesan desde un punto de vista particular: ¿hasta qué grado es la narrativa tradicional traducible, por ejemplo al español, si el desplazamiento del náhuatl avanza más rápidamente en las comunidades? ¿Qué se pierde de la tradición oral cuando se erosiona el conocimiento de la lengua con la cual siempre ha sido asociada? Es otra faceta del problema que abordó León-Portilla relacionado con la transcripción. La pregunta más general de Sapir tiene que ver con una diferenciación en la literatura entre dos niveles distintos de arte: (l) un "arte general", no lingüístico, "transferible" sin pérdida a otro idioma, y (2) un "arte concretamente lingüístico", ligado orgánicamente a las estructuras gramaticales de la lengua materna asociada con el género, que resiste la "transferencia". Aceptaríamos sin objeción la validez del segundo nivel, por ejemplo, en el caso de la poesía. Luego, Sapir contrasta el discurso científico, fácil de traducir, "porque la expresión científica original es en sí misma una traducción". Respecto a la expresión literaria:
[Es] personal y concreto, pero esto no quiere decir que su significado dependa por completo de las cualidades

accidentales del medio. Asi, un simbolismo realmente profundo no depende de las asociaciones verbales de una lengua determinada, sino descansa sobre una base intuitiva subyacente a toda expresión lingüistica... En el nivel personal, más profundo, las relaciones de pensamiento no tienen ya una vestidura lingüistica concreta: los ritmos son libres, no van ligados en primera instancia a los ritmos tradicionales de la lengua que emplea el artista (p. 253).10
Para nuestra labor de rescate en las comunidades de habla náhuatl, lo anterior sugiere un problema de relevancia mayor respecto a las características de la narrativa popular: tratándose aquí de un género no poético, ¿qué tan fiel a la tradición, de la huehuehtlahtolli, resultaría la versión de un ejemplar ejecutada por un bilingüe, en español, suponiendo que la aprendió de sus abuelos y padres en náhuatl, y así en esta forma la ha cultivado y perfeccionado en la recreación junto con sus propios hijos? Agregamos este tema tan interesante a la lista de pendientes que vamos acumulando.
Concluimos este estudio previo con las reflexiones del gran psicólogo ruso Lev Vigotski sobre la imaginación y el arte en la infancia. Como pudimos apreciar en los cuentos, notablemente en In tomín y Tlacual huan coy o ti, el recurso de la exageración y lo fantástico en general representan componentes esenciales de esta clase de narrativa. Vigotski había reconocido que en cierta etapa de su desarrollo el afán de los niños por exagerar nace de raíces internas primitivas y fundamentales: "debida en gran parte a la influencia que nuestro sentimiento interno ejerce sobre las impresiones exteriores" (p. 33). La capacidad disociadora, "saber extraer rasgos aislados de un complejo conjunto tiene importancia para todo el trabajo creador del hombre". La mente infantil, órgano combinador por excelencia agrupa los diversos elementos, de procedencia interna y externa, que han pasado por la deformación y la reelaboración. Para agruparlos y recrearlos debe: "ante todo, vulnerar la vinculación natural de los elementos tal y como fueron percibidos... [Constituye] un proceso de extraordinaria importancia en todo el desarrollo mental del hombre que sirve de base al pensamiento abstracto, a la comprensión figurada" (p. 32).11
Las observaciones de Vigotski sin duda resuenan para cualquier cuentista, maestro, o abuelo quien alguna vez ha compartido la experiencia narrativa con niños durante cierta etapa de su formación lingüística temprana. Es posible, además, que exista una ventana no muy abierta al tiempo en el desarrollo cognoscitivo para la construcción más elaborada de las estructuras conceptuales correspondientes. Durante cierta etapa los niños muestren una curiosidad y capacidad de atención casi inagotables para la narración oral; y como si estuvieran obedeciendo una evolución interna, pre-programada, sin embargo, empiezan a perder ese intensa fijación por la recreación verbal, sobre todo de mundos extraños, hipotéticos y maravillosos. Durante un periodo que abarca algunos años a partir de la edad preescolar, igual como en los dibujos y juegos teatrales, sus representaciones narrativas son más simbolistas que naturalistas (p. 96). Así que de esta manera, la narrativa forma parte imprescindible no sólo de la formación literaria y artística temprana, sino también del desarrollo de las bases del pensamiento científico.
El compilador
Pablo Rogelio Navarrete Gómez ha trabajado desde hace más de 35 años en proyectos de rescate lingüístico de la lengua náhuatl, y en fechas más recientes en estrecha colaboración con el autor de esta introducción en proyectos de investigación patrocinados por la Northern Arizona University, el Fideicomiso para la Cultura México-Estados Unidos, PACMYC y el Colegio de Historia de Tlaxcala. Son las comunidades de Tlaxcala y Puebla en los altos del volcán Malintzin las que comprenden su principal área de investigación: San Miguel Canoa y San Miguel Espejo, San Isidro Buensuceso, Concepción Capulac, San Pablo del Monte y La Resurrección y San Sebastián Aparicio, en lo que es ahora la zona conurbana de la ciudad de Puebla. Tres líneas de estudio guían su trabajo a favor del patrimonio cultural de las comunidades de la región: (l) La recopilación de narrativas de la tradición oral y otros testimonios y memorias relacionadas con el conocimiento tradicional e historia de los pueblos de la sierra. (2) En colaboración con el Dr. Timothy Murphy de la Universidad de Northern Kentucky, un proyecto etnográfico enfocado sobre el parentesco y las costumbres locales, (3) Una serie de análisis lingüísticos sobre aspectos del conocimiento de la lengua autóctona y su relación con el español, problemas de la traducción, aprendizaje de segundas lenguas, y la gramática y léxico del idioma náhuatl.
Es miembro de la Asociación de Escritores Indígenas A.C., y autor o co-autor de varias publicaciones que tratan los temas mencionados.12 Actualmente, se encarga de la coordinación del Seminario de Estudios Modernos y de Cultura Acal'lan.

Notas
1.    Carrillo Vivas, G. (1993). Crónica de Puebla' reseña monográfica de las juntas auxiliares del Municipio de Puebla. H. Ayuntamiento de Puebla.
2.    Los siguientes estudios trazan las tendencias del desplazamiento histórico del náhuatl en los pueblos ubicados en las laderas de la Malintzin y más ampliamente en el medio poblano-tlaxcalteca entre San Bernardino Contla y La Resurrección.
Nutino, H. & Isaac, B. (1974). Los pueblos de habla náhuatl de la región de Tlaxcala y Puebla. México D.F.: Instituto Nacional Indigenista.
Hill, J. & Hill, K. (1999). Hablando mexicano: la dinámica de una lengua sincrética en el centro de México. México D.F.: CIESAS Francis, N. (1997) Malintzin: bilingüismo y alfabetización en la Sierra de Tlaxcala. Quito: Abya-yala.
En su estudio, a partir de datos que se levantaron en los 1960's, de una muestra de 35 comunidades tlaxcaltecas, Nutini & Issac ya podían perfilar el proceso de "cambio sociocultural rápido." Por un lado, la persistencia cultural se explica por: (i) un fuerte regionalismo y una identidad étnica que ha marcado la región desde antes de la Conquista. La unidad lingüística, una relativa autonomía política, la ausencia de la encomienda y el desarrollo más débil de la hacienda, y el consecuente reducido impacto de la Reforma Agraria. (2) la elasticidad de las instituciones tradicionales que facilitó su adaptación a nuevas variables sociales basadas en la economía del mercado del trabajo. Su capacidad de poder incorporar selectivamente elementos urbanos ha atenuado la creciente secularización y desplazamiento de las prácticas autóctonas (pp. 432-444).
Por otro lado, la industrialización, iniciada a finales del siglo XIX, y las migraciones diarias y semanales y el nacimiento de un proletariado rural impulsa la "estandarización de las diferencias etnoculturales" y la erosión progresiva del náhuatl. Aún en 1960, "pocas comunidades subsisten exclusivamente de la agricultura" (p. 310).
Para 1890, estimaron que el monolingüismo en náhuatl alcanzó un 70% en más de 100 localidades en la región, "con una estructura económica social, religiosa y política esencialmente la misma que a fines del siglo XVII" (p. 277). En tan sólo 70 años, el náhuatl prácticamente había desaparecido de la mayoría de estas comunidades.
3.    Desde hace años hemos investigado las posibilidades y las potencialidades de una instrucción bilingüe en materia de la

lectura y la escritura. ¿Son los obstáculos a la realización de tal programa, en México por ejemplo, el resultado de limitaciones de fondo, difíciles de vencer, o producto de malentendidos conceptuales más bien superficiales y desigualdades materiales superables? En cualquier caso, los estudios realizados en comunidades indígenas complementan la investigación a nivel internacional desde una perspectiva diferente. Generalmente, la problemática del bilingüismo en la escuela ha sido examinada en situaciones de contacto entre lenguas de "tradición escrita", una limitación que, modestamente, hemos intentado superar.
Francis, N. (2004). Estrategias de autocorrección en la lectura y la escritura. Lectura y vida, 25, 26-35.
Como se evidenció en el análisis comparativo entre el español y el náhuatl, la desventaja en el desempeño en lengua indígena resulta claramente relativa y es importante no sobredimensionar los factores que limitan el desempeño en lengua indígena. Los resultados indican que los factores socio lingüísticos desfavorables no anulan el acceso a los recursos psicolingüísticos universalmente disponibles. Así que la hipótesis por comprobar sería la siguiente^ ninguna circunstancia o contexto social, por desfavorable que sea en materia de desequilibrio diglósico entre lengua nacional y vernácula, cancela por completo el recurso a la interdependencia entre las lenguas y el acceso a las competencias discursivas y metalingüísticas (p. 34).
Hamel, R. E.i Brumm, M.; Carrillo Avelar, A.; Loncón, E.; Nieto, R. & Silva Castellón, E. (2004). ¿Qué hacemos con la castilla? La enseñanza del español como segunda lengua en un currículo intercultural bilingüe de educación indígena. Revista Mexicana de Investigación Educativa, 9, 20, 83-107.
Los autores comentan el fracaso del modelo excluyente, una política de lenguaje que no tomó en cuenta las habilidades bilingües de la población infantil:
Muy pronto la "castellanización", que en un inicio se consideró como un valor positivo ya que le abriría el acceso al español y a la cultura nacional a los niños indígenas, cayó en descrédito, y eso por dos razones fundamentales.
En primer lugar, porque se identificó cada vez más con un proyecto escolar que, más allá de enseñar el español, apuntaba al desplazamiento y la exclusión de las lenguas indígenas y a la asimilación a la cultura nacional. Este modelo entró en una crisis política porque se tornaba incompatible con la nueva relación que los estados en América Latina comenzaban a establecer con los pueblos indígenas desde los años ochenta. Por lo menos en sus

objetivos declarados y sus bases legales, hoy la educación indígena apoya la preservación y el desarrollo de las culturas y lenguas indias en la mayoría de los países latinoamericanos sobre la base de una modalidad de interculturalidad y de bilingüismo coordinado.
En segundo lugar, la castellanización se desprestigió porque no cumplió con su promesa, su objetivo declarado era enseñar eficientemente el español en un tiempo breve para impartir los contenidos escolares a través de él. De hecho los alumnos que no tenían acceso al español por la vía extra-escolar seguían sin aprender satisfactoriamente la lengua nacional y el aprovechamiento escolar continuaba siendo bajísimo. Obviamente, los malos resultados tenían que ver con el modelo excluyente y la negación de la cultura propia (p. 86).
A modo de contextualizar las investigaciones de campo en lingüística y pedagogía, vale la pena estudiar los recientes avances en materia de política del lenguaje en México. Consultar: Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (2003). Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas y Reforma a la Fracción Cuarta del Artículo Séptimo de la Ley General de Educación. México D.F.: INALI.
4.    Montemayor, C. (1993). Situación actual y perspectivas de la literatura en lenguas indígenas. México, D.F.: Consejo Nacional para la Cultura y la Artes. Ofrece la siguiente recomendación:
No todos los relatores accesibles han sido aquellos que las comunidades indígenas consideran que "conocen" o "pueden" decir tales historias, ya que se requiere, además de una memoria del relato, el conocimiento de la forma de ser contado. La transcripción de una conversación no es la composición del relato mismo... porque no todos los relatos, discursos, sermones o cantos recogidos por investigadores son siempre expuestos de la misma manera y con el mismo nivel artístico. Estos textos requieren, como los escritores indígenas reconocen, una restauración en el nivel léxico y discursivo (p. 91).
5.    Siméon, R. (1977). Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana. México, D.F. Siglo Veintiuno Editores.
6.    Swadesh, M. (1966). El lenguaje y la vida humana. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.
Respecto a "la pérdida y la ganancia":
Lo que se escribe es algo que se ha dicho o algo que podría decirse. En el acto de convertirse en escritura ese algo
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pierde algunas cualidades y gana otros. Lo hablado tiene muchas propiedades que no se conservan en la forma escrita... al pasar por el filtro de la escritura (p. 57).
[Al mismo tiempo] para compensar lo que pierde la palabra al fijarse de manera escrita, en esta forma cobra nuevos y grandes valores (p. 59).
La posibilidad de variar lo escrito al copiarlo, de tachar y añadir, o de recortar las páginas para combinar las ideas en una trama distinta, aumenta enormemente la capacidad creativa del novelista y el científico. Le permiten buscar bien y corregir sus conceptos, tanto como escoger la manera más adecuada de exponerlos... Además, la posibilidad de escribir, de corregir y de volver a escribir, permite aumentar mil veces la efectividad del pensamiento. Los conocimientos del género humano se formaron al principio sólo por los intercambios directos de viva voz, pero lograron su mayor desarrollo con el auxilio de la escritura (p. 60).
7.    León-Portilla, M. (1996). El destino de la palabra: De la oralidad y los códices mesoamericanos a la escritura alfabética. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.
8.    Francis, N. (2001). Géneros orales y estilos de narrativa: El desarrollo de la competencia discursiva. Estudios de lingüística aplica da, 33, 71-92.
En un estudio preliminar en preparación para el presente proyecto, observamos que: La narrativa ocupa un lugar central en el temprano desenvolvimiento de la textualidad. Su origen en los discursos primarios y la manera en que representa escenas y acontecimientos de vida real la hace accesible a la comunidad de habla en su totalidad, y con las modificaciones apropiadas, a los estudiantes de la lengua que la aprenden como segundo idioma. Al mismo tiempo, a medida que se aproxime a formas cada vez más autónomas, abre el camino al acceso a géneros literarios más complejos y elaborados, y a la prosa no narrativa de tipo académico.
9.    Propp, V. (1985). Morfología del cuento, México, D.F.: Colofón. Para otros apuntes sobre la "emigración de los cuentos" versus "orígenes independientes", véase: Gonzáles Casanova, P. (1993). Cuentos indígenas. México, D.F. Universidad Nacional Autónoma de México. Nos conviene reflexionar sobre la conclusión final de Morfología del cuento-
ha literatura narrativa contemporánea, con sus temas complejos y su reproducción fotográfica de la realidad parece descartar hasta la posibilidad de plantear ese interrogante [acerca de los esquemas típicos y las
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fórmulas]; pero cuando, ante las generaciones futuras, se sitúe en la misma perspectiva lejana en que se halla para nosotros la antigüedad, desde los tiempos prehistóricos hasta la Edad Media; cuando la sintesis del Tiempo, ese gran simplificador, luego de haber atravesado la complejidad de los acontecimientos, los reduzca a la dimensión de puntos que huyen hacia las profundidades del pasado, sus contornos se fundirán con los que se dibujan ante la antigua creación poética - y entonces, sobre todas las cosas, reinarán dos fenómenos: el esquematismo y la repetición (p. 171).
10.    Sapir, E. (1954). El lenguaje. México, D.F. Fondo de Cultura Económica.
11.    Vigotski, L. (1987) Imaginación y el arte en la infancia. México D.F., Ediciones Hispánicas.
El capítulo VI termina con una recomendación que resulta pertinente a los problemas de desarrollo lingüístico que hemos abordado:
Queda hacer el balance. Todo aquel que observa la creación literaria infantil, suele preguntarse cuál es su sentido si no es capaz de educar en el niño un futuro escritor, creador, si no es más que un episodio fugaz y breve en el desarrollo del adolescente, para más tarde reducirse hasta desaparecer por completo. El sentido y la importancia de esta creación artística reside tan sólo en que permite al niño superar la angosta y empinada garganta en el desarrollo de su imaginación creadora que imprime a su fantasía una dirección nueva, que queda para toda la vida. Consiste también su sentido en que profundiza, ensancha y depura la vida emocional del niño que por vez primera despierta y se dispone a la acción seria; por último, consiste también su importancia en que permite al niño, ejercitando sus anhelos y hábitos creadores, dominar el lenguaje, el sutil y complejo instrumento de formular y transmitir los pensamientos humanos, sus sentimientos, el mundo interior del hombre (p. 84).
12.    Francis, N. & Navarrete Gómez, P. R. (2015). El desarrollo de las habilidades narrativas en el contexto de un bilingüismo sustractivo. En Barriga Villanueva, R. (ed.), Las narrativas y su impacto en el desarrollo lingüístico infantil. México, D.F.: Colegio de México.
Francis, N. & Navarrete Gómez, P. R. (2000). La narrativa como sitio de intercambio entre el náhuatl y el español: un análisis de la alternancia lingüística. Estudios de Cultura Náhuatl, 31, 359-392, y un segundo análisis de la influencia del español en el discurso náhuatl que apareció en la revista Language Culture and Curriculum (2003, V. 16, Núm.l).
Para un estudio más profundo de los temas relacionados con la literatura y las tradiciones de los pueblos de habla náhuatl, además de las citadas arriba, recomendamos las siguientes obras: Blanco, J. (1989). La literatura en la Nueva España•' conquista y nuevo mundo. México, D.F.: Cal y Arena.
Garibay, A. M. (1940). Lia ve del náhuatl. México, D.F.: Porrúa. Garibay, A. M. (1963). Panorama literario de los pueblos nahuas. México, D.F.: Porrúa.
Johansson, P. (1993). La palabra de los aztecas. México, D.F.: Trillas.
León-Portilla, M. (1992). Literaturas indígenas de México. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.
León-Portilla, M. (1993). La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes. México D.F., Universidad Nacional Autónoma de México. Martínez, J. (1972). Nezahualcóyoti• vida y obra. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.
Nota final: Agradecemos profundamente a los informantes de San Miguel Canoa y San Isidro Buensuceso quienes narraron la primera versión de los cuentos. Sin su generosa y desinteresada colaboración    ni    siquiera    podríamos    haber concebido
correctamente    este    trabajo de    rescate y    documentación. Son:
Reyes Arce,    Filiberto Pérez    Velázquez, Magdaleno Pérez
Velázquez, Rubén Sánchez Sánchez, Avelino Zepeda y Trinidad Zepeda Monarca. Igualmente, agradecemos a los integrantes del Seminario de Estudios Modernos y de Cultura Acal-lan y otros colaboradores    por    su valiosa    ayuda en    la edición de esta
antología:    Arturo Flores García, María del Carmen Flores
Vázquez, Micaela García Zepeda, Cirilo Luna Conde, Antonio Márquez Arce, Pedro Monarca Amador, Moisés Monarca Luna, Gilberto Monarca Pérez, Isidro Nava Comisario, Lorenza Pérez, Cándido Pérez Arce, Isidro Pérez Arce, Delfino Pérez Luna, Joel Pérez Luna, Primo Pérez Pérez, María Natalia Reyes, Raúl Salas Pérez, María Enriqueta Vicenta Saucedo, Andrés Zepeda Pérez, Francisco Zepeda Pérez, Giovanni Zepeda Pérez, Isabel Zepeda Pérez, Lorenzo Zepeda Pérez, Margarito Zepeda Pérez, Santos Zepeda Pérez, Miguel Angel Zepeda Sánchez, Alejandro Zepeda Zepeda, Cecilia Zepeda Zepeda, y Gerardo Zepeda Zepeda.
Norbert Francis Northern Arizona University 15 de julio de 2015

In tomín
Cepa ocatca ce Tlacatzintli; ahmitla ocpiaya; ahmo ocpiaya tomín, za1 otequitia ica imil. Momoztle oyahya in cuahtlan, tlapopoxonia huan otlaia nitlal, toca ica in tlaul, ica in yetl, cuahcuahuiti. Nentequitqui nin Tlacatzintli. Ocpiaya ce izoatzintli huan ce icone. Ce tonal ¿Matti tlen opanoc? Za' tlahman ocahcic in tlatzihcayotl; ahco quieman, ocnequia yaz in cuahtlan; ahmitla oquichihuaya, zan ocochia. Ye izoatzintli ahco ocpiaya, tlen quicuazqueh; huan axan in yeh oquichihuaya nochi in tequitl, oyahya in cuahtlan, huan ocualicaya in cuahtlatlatil; otlaxtocaya, otlapacaya ica in tzotzomahtli; nochi in tequitl, zan yeh icel, oquichihuaya.
Ce yoal, ohualmocuepaya in zoatzintli nichan, huan oquitlahtlanito ni tlahuicaT ¿Tlen chihua notlacatlatzihcayotl? In yeh, oquinanquili: ahmitla, zan ni cochi ¿Tleca? ¿Motequi? Izoa ocualan huan oquitzahtzili: Aha, nican, ahcoticpiah tlen cuazqueh huan tieccochtica, in tlacatl ocnanquili: Ahmo nicmatti. Ximotequipano, zan mocel, neh zan nitlatzihui; neh ahco nicnequi
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cana niaz. In zoatzintli oquili: ahmo nicmatti quen tichihuiliz. Cualcan tiaz in cuahtlan, huelica tiaz.
Ye tlaneci huan quihtoa in zoatzintli: Yeca, x’mehua tiahue tipixcatihue. In tlacatl: ah, ah, axan, ahmo nicnequi niaz, ni nentlatzihui ocachi cual-li cualcan tiazqueh. Izoa: Ye tiahue huan cualhuilana, yolic yolic in tlacatzintli yomeh, huan yoyahqueh. In yeh yotlehcoc ipan in axno, ihcon yahui cochtoc ipan axno.
Niman nizoa quilia:    Yotahcico, x’tequiti. Cualmaquili,
pixca. In tlacatl: Zan axan, chia cotzin ¿Tleca tipixcatihue? Quihtoa ni zoa: Teh, x’maquili. In tlacatzintli quitta ipan ohtli ce tomin telul-li, tetepehtoc ipan tlalchic. ¿Tleca tipixcazque? ¿Tlen yez? Quinanquilia nizoa:    Ihcon ticpiazqueh totomin huan
totlacual. In tlacatzintli oquili: Ihquin Oniquitac ce tomin telul-li ipan ohtli. Nizoa: ¿Huan tleca ahmo oticololo? ¿Tleca nicololoz? Quil canic zazo ocahcia in tomin. Quil cana tepehtoc matlactli peso, occecan cempoal, occecan macuil poal peso.
Nizoa motlaloa, mocuepa ic ohtli, tlatemoti; ahmocana itla ocahcic. Zan yeh icel in tlacatzintli octaya in tomin. Occuel yocahhuac Nitlahuical. Quilia: Cone chipal. ¿Canin tiquihtoa, quil ot’quittac in tomin? Huan axan ¿canin cah? Mach itla nehci. In tlacatl nanquilia: Oniquittac umpa ocatca, umpa ohuetztoya. Quittaz, zan axan, neh niaz huan niccualicaz. Mocuepa yeh’nyeh huan cualica in tomin. Ontzon huan matlacpoual peso. Tía x’quit, nican cah. Paya, nican cah in tomin. Non tonal omonenmatia nenpatio, ontzon huan matlacpoal peso. Quilia ni zoa: ¡Axcan quema! Miec tomin nicpia. Yocahcic in nitzotzoma. Ocmocuhi nitzotzoma, ocmocuhi occe yolcatl, miec itla ocmocuhi.
Occepa, occuel, Nizoa quilia: Tiazque in cuahtlan. In tlacatl: ¿Tleca? ¿Tlen yez? Ahmo nicnequi niaz. Oquiliaya in tlacatzintli: neh nitlatzihui. Momoztle ihcon Oquiliaya in tlacatl; huan can oyahya, zan ocochia. Nizoa nochipa cualantoc, nochipa oquitzatziliaya: Yeca, x’mehua, cone nitlatzihca in ahmocual.
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X'mehua. In tlacatl yomeh, maz ica tlatzihcayotl, zan yolic, quichihua nochi. Ye quicui in itepoztlatequi, memeltia niaxno. Nihqui yomotlali ipan; yecyayahti huan occuel quitta in tomin, ipan in ohtli. Occuel ahmo ocacoc, zan ihcon oquipanahui. Occuel ahci umpa. Nizoa occuel quilia: ¿Tleca ahmo oticualicac in tomin occuel? Tía oticahcic. quihtoa: ¿Tleca? ¿Occuel occequi tomin? ¿Tleca ticnequi miec tomin?
Ihcon opanoqueh in tonaltin, occuel yahui cuahtlan, occuel tlehcotihue, occuel cuahcuahuiti; huan nitlahuical, quil ye cochmihqui; quil ye motecati, tlatemoa can cochiz, ahci ce cuacuatehtzinl Umpa ye moyecteca. Umpa quitta ce cocontzin, quitlapoa ¡Huah! pia miec tomin ¡Aayy! ¿Tlen nicchihuiliz? Occuel umpa quicahua ¿tlen nicchihuiliz? Ce telul-li cah. ¿Tlen yez? Ahmitla, umpa ma ye.
Cochi huan cochi, umpa ocualcahteh in tomin. Yeccochi, huan ni zoa cuahcuahui, ye ocualtlamemelti in axno. Yehuan ye hualmocuepah. Yoahcico nican nichan, ye tlacuah, ye quilia ni zoa: Teh. ¿Tleca? ¿Matiz? Ne cah nenmiec tomin. ¡Huauhhh!.
Yehuan ihcon mononotzayah huan ahmo oquittaqueh umpa yeccualchixtica, ce telpocatl in yeh tlacactica tlen quihtoah. ¿Mattiz? umpa cah in tomin, ce cocontzin tentoc. Tía ticnehqui, cuiti. Xia x’cuittetzih. Can onimotecac, umpa cah. Ihquin tia, umpa t’quitaz ce huey ocotl, niman maopochhuic umpa cah. Umpa cah ce cocontzin tlitlilictzin. Queme nicnin, yoquicac canin cah in tomin, tzecuinti. Yeh’nyeh totoca yahui, monentlaloa! nequi cahciz in tomin.
Nican in zoatl quilia: ¿Huan tleca ahmo oticcualicac? Cone ixcuahuitl. In yeh nanquilia: Teh nochipa ticnequi nicchihuaz nochi. Teh nochipa ticnequi in tomin nicahci. ¿Tleca niccualmemehtaz? Tía monequiliz in Teotzin nechonmomaquiliz in tomin. Ma nechoncahuiliqui nican nochan, nican can nimoteca. Umpa cuahtlan, nicnin yocahcic in cocontzin. Totoca quitlapoa,
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huan ahmocpia tomín; pía, zan cuitlatl. In telpocatl onencualan huan oquihto: Quitaz nocnin, nin xolopihtli, nechtlaxtlahuaz. In telpocatl quihtoa: Ye nicmatti tlen nicchihuiliz. Oquieccualmeme ica ce mecatl in cocontzin, huan quicualica.
Nican, in itlatzicaicnin, yeccochtica ichantzinco, calaqui in telpocatl, huan cuitlacpehuia ipan nitzontecon huan icuitlapan. In telpocatl choloa. In tlacatl yoizac; machilia tlen pia ce itla. ¡Nen potoni, yeh’nyeh zan cuitlatl! Queme in tlacatl nentlatzihqui, quihtoa: Tlen tlatzihcayotl, ahmo nimehuaz, ahmo nimotlapatiliz, ihcon nimocahuaz.
Ye tlaneci, yoizac in tlacatzintli; nichichiquil yonencuahcuahtic ¿Matti tleca? Nicmachilia queme itla onicmemehtoya nochi in yoal. Quilia nizoa^ Tía x’mocuepa. In yeh mocuepa, huetzi nochi in tomín ipan ipetlatl. Nohuian ca tomín. ¡Cuinta! ¿Quenin oahcico nin tomín? Ce telu-li nican cah. ‘Quit miec iztac teocuitlatl tomín, nihqui cuztic teocuitlatl tomín. X’cuaololo. ¡Nenpehpetlani! Tía x’quit. ¡Ohhh! X’cololo. ¿Tlen nicchihuiliz? Maquili, teh, x’cololo. Tía ticnequi.
Huan ihcon in tlacatzintli oyahtinen, canic oyahya, ocatca tomín; canic oyahtinenca ocatca tomín, canic zazo octaya in tomín. Nochipa ihcon oquihtoaya: Tlazocamahtitzin, Teotzin tlen nechonmomaquilia miec tomín.
Ihcon oyec ninemiliz. Huan nizoatzintlim nochipa, ocahcotinen in tomín. Niman, ye oquimat tlen occhihuilizquia ica miec tomín, tlen ocahcia ni tlahuical. Omoyeccalchihuili, omoyectlalcuhi, omoyecaxnocuhi, cual-li opanoqueh inemiliz zan ica icone. Huan cual-li oyequeh nenpactoc. Nican tlami nin tlapuil.
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In tototzintli Mimincueo
Cepa, nican ochantiah ipan nin to altepetl, ce teta huan ce tenan, oquinpiayah orne nipilhuantzitzin:    ce popocatzin huan ce
pipiltonzin. Cuac ocatca chocotzitzin, oquinnennequiah; nitahtzin oquihtoaya:    Xihuiquican    nican,    nopiltontzitzin.
Oquinenpipitzoaya, oquinnanapaloaya, oquinnenahuiltiayai tlen zazo oquincuhiaya. Cuac ocachi omozcaltiqueh, ninqueh piltontzitzin. Ce tonal, oquihto in itahtzin: Neh, ahco niquinxicoa ninque nopilhuan; ahconihueliti niquintlamacaz! ahmonicpia tlen ica, ni quintlaquentiz. Nitequiti miec huan ahmo nechahci in tomin. Queme itahtzin zan otequitia umpa cuahtlan; ahmocpiaya tomin inic quintequipanozque.
In tlacatl huan izoa omononotzqueh; In tlacatl oquihto: Neh, ahconiquinnequi ninqueh nopilhuan. Quihtoa nizoa: Neh, nihqui, ahconiquinnequi ¿Tlen ticchihuazqueh? ¿Canin tiquincahuatihue?
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Quihtoa in tlacatl: Neh niquincahuati cuahtlan, umpa aquin yeh quinmoaxilia, umpa yeh ma quimpia, ma quinizcaltiah. Quihtoa nizoa: ¡Quema!    x’quincahuati umpa, nican ahconicnequi
niquimpiaz.
Ce tonal, in tlacatl quintzatzilia niconetzitzin: ‘Huiquican nican. Nican in pipiltontzin motlaloa, in popocatzin nihqui motlaloa.
¿Tleca Notahtzin? ¿Tlen connequi, Totahtzin? Quihtoa: Axan tiazqueh in cuahtlan, ticuahcuahuitihue. In Pipiltontzin huan in Popocatzin huehuetzcayah ica paquiliztli. Tzatziayah: ¡Quema! ¡quema! Tiazqueh. Quihtoa nitahtzin: X'quixalmatican in axno, x’maquilican, x’maquilican. Nican Pipiltontzin huan Popocatzin, ce cualica ni    xalmah, occe yo cualquixti in axno!
yoctlahcotiliniqueh, memeltiah tepoztlatequi, in liaxtli, nochi yocmemeltiliqueh, yoctlaliqueh niah, nitlaxcal. Nochi tlen ocnequizquia umpa cuahtlan.
Ye quihtoa in TlacatP Axan tiahue. Ni zoa omoca ichan, ahmo oyah in cuahtlan. Nenemih huan nenemih, yahue ihcon ipan ohtli. Yoahcito itech in cuahtlal. Umpa in Tlacatl mochihua tlaixtemoti in cuahtlatlatil. Quihtoa: Nican x'nechiacan cotzin, neh nictemoti in cuahuitl. Zan incel, Umpa oquincahte nipilhuan. In Tlacatl ocuicac in axno. Umpa yoquincahte, umpa tlacaccateh in piltontzitzin,
Umpa tlacaccateh; cuac octaqueh, ye tlahco tonal, huan ahmo nehci nitahtzini motlahtlaniah: ¿Canic oyah in Totahtzin? Ahmo nehci, ye quihtoa in piltontli: Tía tictzatzilizqueh. In Popocatzin quilia: ¡Quema, tzahtzili! In Piltontli quihtoa: ¿Cux ye cochtoc? ‘Toa: Ahmo nicneltoca.
In coconetzin Pehua tzahtzilia: Totahtzin, tahtzin ¿Can tonca? ahmaca cualnanquilia in pipiltontzin occuel: Totahtzin ¿Can tonca? ¿Can tonca? Nonaca. Quihtoa: Yoyah ic ne, ye cochtoc huan ahmo techcaqui, tiahue tictemotihue. Umpa yahui,
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panotihue miecan. Oahcito, ahmaca neci; nonaca, non in axno, non nin ithatzin.
Nican piltontzitzin ye nenchocah. Huan queme ahmo otlaixmatiah canin oyahque; ahmo oquimattia quien hualmocuepazqueh in inchan. Yehuan zan chocah, nenchocah; ihcon hualchocatihue. Za' tlahman, Cuac octtaqueh; ohualnez ce nencuacualtzin ichpocatl; nin ichpocatl onenpetlania, onenpetlania. Yequinilia nin ichpocahua: ¿Tlen namechmaca, piltontzitzin? ¿Tleca nanchochocah?
Quinanquiliah: Quen ahmo tichocazqueh. Tía x’conit. In totahtzin otechhualic nican cuahtlani huan axan yo techcateh huan ahco ticmatti canic tiazqueh tochan, quen ahmo tichocazqueh. ¿Tlen connequi ticchihuazque? Ahmo titlaixmatti nican.
In Ichpocaton ica tlahuil quihtoa: Ahmo xichocacan. Tía nancnequih; inic ahmo nanchocazqueh, neh namechcuepaz nantototzitzin. Quihtoa in Popocatzin:    ¿Queme tototzitzin?
¿Quenin? Quihtoa Ichpocaton ica tlahuil: Quema, tototzitzin ihcon anpatlantimemizqueh huan nenpactinemizqueh huan ahco queman nanchocatinemizqueh. Quihtoa in Piltontzin: ¡Quema! ¡Quema! Neh nicnequi niez ni tototzintli.
Yenon in ichpocahua tlen opetlania; oquinmatocac ipan nitzonteco huan omocuepqueh tototzitzin huan yenon axan yahtinemi non tototzintli itoca Mimincueo. Yenon, umpa yahtinemih huan axan yahtinemih, mocuicatitinemi, huan ahcoqueman chocatinemih; nenpactinemiah. Nican tlami nin tlapuil.
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In acocoxochitl
Cepa ocatca ce zoatzintli nican toaltepetl, nitlahuical omomiquili huan in yeh omocah, zan icel; nitlahuical occatehuili orne nipilhuatzitzin, oc chochocotzin. In zoatzintli ocmottili occe tlacatl; yomoixnamihqueh, yomotlapuihqueh huan axan, za' cecan, ye chantih; queme ninque cocone ahmo ipilhuan, nin tlacatl, ahmo oquinnequia. Ce tonal oquincahcahuato cuahtlan; oquinhuicac huehca, queme oc tzocotzitzin, ahmo ixtlamatiah in cuahtlan; oquincahuato nenhuehca inic umpa oquincuazquia in coyotl.
Oquinili: Nican xinechchiacan. Nicololoti cequi ocoxal inic in temazcal. In piltontzitzin umpa omocahqueh; omahuiltitoyah; opanoc nochi in tonal, yoixtlapoya huan ahmo nehci in tlacatl, yocholo. Yeca ye tlayoac, yehuan que ocatca zan incel; yehuan ye momahtiayah; yopehqueh nenchochocah, ihcon ocatca cuac, za' tlahman; ye oquinmonextili ce tototzintli, omonencuicatiaya nencuacualtzin huan opetlaniai ohualmopacho inahuac in piltonzitzin.
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Yehuan zan oquitztoyah, opehqueh yectotocah huan oquitzquiqueh. In tototzintli otlahto huan oquinili:    Ahmo
xichocacan. Neh namechhuicaz nochan. Yoquintlacecehuili, yoquinhuicac can chanti in Malintzin. In Malintzin ce ichpocaton nencuacualtzin huan itlaquen nihqui yeh’nyeh in iteco in tepetl. Yeh chanti ihtec ce tlachihuiltic cemanahuatl; ahmaca quixmatti quenin nozo canin cah. Moihtoa quil cah ihtec in tepetl.
Umpa in Malintzin yequintlahtoltia:    ¿Quen ancateh?
¿Tlenon namechpanoc? Yehuan quiliah:    In totlacpaltahtzin
otechcatehuac nican tepetl... In Malintzin oquinyeccac, huan oquihto: Cual-li cah, neh namechpalehuizl nehua nechpactiazquia namocahuaz nican, neh nicneltoca ahmo namomattizqueh nican. Ocachi cual-li, ninamechcuepaz nepa namocemanahuatl; namechtlacoliliz nin xochitzintli itoca:    Acocoxochitl.
Xiecmalhuican; xiectlachihchihuilican huan ahmo xicquixtican, xicpiacan tlahtequi in icacal huan x’popohuican ica copal. Nin Xochitzintli namechmacaz tomin; inic namotlacuhizqueh namotzotzoma, namotlacual huan nochi tlen anmotech monequi.
Umpa ichan in Malintzin ocatca miequeh petlacatl huan in piltontzitzin ocnequiah ‘tazqueh tlen oquipiayah ihtec. Ce tonal omocahqueh zan incel in piltontzitzin huan omoixehuihqueh tlapozqueh itlatzacuil in ce petlacatl. Cuac yehuan oquichihqueh ihcon. Opeh tlazoloz, tlacocomoni, opeh nentecihuiz, nentlapetlaniz, nenquiahuiz huan otlapoli nochi in mil-li.
In piltontzitzin ahmo ocmattiah tlen umpa tlatzactoyah in quiahuitl, in tecihuitl huan in chahuiztli. In Malintzin ohualmocuep huan oquitzac in petlacatl can oquizato nochi nin ahmocual-lotl huan oquintitlan in coconeh nican tocemanuahuatl.
Yeca    y ohualmocuep queh    in piltontzitzin huan
ocualicahqueh in Xochitzintli. Ocmocohuihqueh ce incal huan omoyectlacuhiayah nochi tlen oquinequiah. Itech in toaltepetl in tlatlacameh omoilhuiayah ¿Tleca yehuan piah tomin? Nonque
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tonaltin, queme axan, ce piltontli ahmo piaya tomín. In tlatlacameh oquinencocoliayah huan ocualantoyah, tleca in yehuan ocpiayah tomín huan omononotzayah:    ¿Cux yehuan
ichtehqueh? Omoquihtoqueh: Axan tiquintlatelhuizqueh inahuac in tequihuaqueh.
Cualcan ohual-lahqueh in tequihuaqueh huan oquintzaqueh in coconeh huan oquinquixtiliqueh in Xóchitl. Umpa itech in caltlatzacualoyan onenchochocayah in piltontzitzin. Umpa oquinahcito ce quiquimichtzin oquinili: ¿Tleca nanchocah?: Ahco x’chocacan. Zan nechtlamacacan huan neh namechquixtiz ¿Tlenon annechmacazqueh? Tehuan zan ticpiah ce tlaxcal, ococotozqueh in tlaxcal inic in yeh tlacuaz, in quiquimichtzin. Cuac yotlayeheco tlacuaz in quimichin oquinilih in piltontzitzin: Oc achto, xiquittacan: Ahmo uncan ma ye ce mizton.
Quemeh in tlalchic ahmo ocatca tepitztic in quimichin oquichih ce huey coyoctli in piltontzitzin oquipalehuihqueh ica imahuan huan ocholohqueh itech in yoal. In tequihuaqueh ahmo oquimattia tlen occhihuaya in xochitl, octlamotlaqueh icne, in coconeh ocahcoquihqueh huan ocuicahqueh in Xochitzintli huan ocholoqueh.
Yehuan oyahqueh occecan. Ochantihqueh itech occe altepetl omocuhiqueh ce inchani momoztle cuac ye tlahco yoal opopochhuiayah in Xochitzintli huan cuac yotlanez nicacal yotentoya ica tomín. Nin tomín zan cuztic teocuitla.
Cuac yehuan yohueyahqueh ocachi, octitlanqueh ce tlaquehual mactemoti Ninantzin. In tlaquehual ocahcic Ninantzin, in yeh ye ilamatzin, ocatca icel huan omococoaya. In Tetlacpatahtzin, ye huehca omic; queme onentlaconiaya, ce yoal omotepexihui atlahco.
Ihcon inemac ninqueh piltotzitzin. In Xochitzintli momoztle oquinmacaya tomín, cual-li opanohqueh ninemiliz huan
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onenpactoyah. Yehuan oquitlapopolhuihqueh Ninatzin huan oquipalehuihqueh.
Nican tlami nin tlapuil.
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In Coyotl huan In Tlacuatl
Nin opanoc ce tonal, cepa in Coyotl oyah ixpantzinco in Toteotahtzin, huan oconili: Tía nechonmomaquili in mopilhuan, niquincuaz; Toteotahtzin oconmolhuili in CoyotT Achto timozahuaz. Tía timozahuaz, cualiz quincuaz in nopilhuan. Toteotahtzin oconmonochili in Tlacuatl. Oconmonahuatilitzino^ In Coyotl mozahuaz. Ahmo x’concahua. Xicchihuili, tlen za, inic ahmo mozahuaz.
In Coyotl, ic ne, onenemia ica inezahualiz, cuac oquicac: Teh, Coyotzin. Xihuiqui nican. Oconnotzaya in Tlacuatl, tlen ocatca ipan ce metT Xihuiqui nican huan x’coni cotzin necuatl. In Coyotl oquinanquili:    Ahmo, ahmo niconiz. Ihcon onechonili
Toteotahtzin; ma nimozahua, ihcon cualiz niquincuaz nipilhuatzitzin. In Tlacuatl occuel oquili:    Ye x’coni. Ahmo
mitzittaz Toteotahtzin huan ahmo nimitztlatelhuiz. In Coyotl
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queme ye nen amiqui; oquihto: Quema, ma niconi. In Coyotl oconic cotzin necuatl; cuac occuel ocalaquia in Coyotl icamac ihtec in metí, in Tlacuatl ocyectopeh ihtec; in Tlacuatl ocholo, yocholo. Ocyeccuatilinitehuac in Coyotl ihtec in metí. Zan omocuecuetzotoya. Cual-li otilin. Cuac yomocuapeton in Coyotl oquili: Can nicahciz, nicyeccuaz, nicyecuaz. Onencualantoya in Coyotl.
Occuel onenemia in Coyotl; yahui huan yahui; octemohtinemia in Tlacuatl. Axan, in Tlacuatl palehuitoc ce texcal; ohualmopacho in Coyotl huan quilia: Axan nimitzcuaz, in teh, Tlacuatl. ¿Tleca otinechcacaya? Ma ni coniz in necuatl huan onechyectope ihtec. Ocnanquili in Tlacuatl: Ahmo yeh'n neh; in aquin omitzquechtilin. Ye in necuatlacuatl.
X’conit, nican nicpalehuia in texcal, inic ahmo huetziz; in neh nitexcaltlacuatzin. In Coyotl oahcotlachix huan oquittac yahui mixtli; huan omotaya queme ohuetzizquia in texcal.
In Tlacuatl quitzatzilia: Nechpalehui, xinechpalehui; inic ahmo huetziz topan. In Coyotl ocneltocac ohuetzizquia in texcal huan nihqui yecpalehuiaya in texcal. ¡Chicahuac x’palehui! Quihtoa in Tlacuatl:    chicahuac, x’palehui. In Coyotl
mochihchicahuaya, yoihicop nenchicahuac quipalehuiaya in texcal. Nican in Tlacuatl yocholo. Yocia in Coyotl yohualalachix ahmaca nechi; in Coyotl, yolic, yolic quicacahti in texcal huan oquittac, ahmo melahuac, huetziz; ye in mixtli, tlen yahui huan neci, in texcal queme ohuetzizquia. In Coyotl occuel yocualan, huan quimolhuia: axan, can nicahciz in Tlacuatl, nicyecuaz; occuel yonechcaya.
Nin Cocoyotzin quitlatemohtinemi in Tlacuatl. Yoquittac. Axan in Tlacuatl quimpia miec ichcameh. Quilia in Coyotl: Axan nimitzcuaz ¿Tleca otinechcacaya? Ma nic palehui in texcal; quil ye huetzi huan ahmo melahuac.
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In Tlacuatl nanquilia:    Ahmo yeh’n neh. Yeh in
Texacaltlacuatzin. Neh x’conit. Ni Ichcatlacuatzin; nitlahpia ichcameh. ¿Tleca ahmo ticoncua ce nochca? Onechpactizquia niccuaz ce, maz ahmo ni hueliti, ni mozahuaz. Quilia in TlacuatT In neh, ye niai nimitzontlacolihtehua nochtin in nochcahuan. Tía ticonnequi ce; xiconquitzqui. In Coyotl queme yonenmayanaya oquihtoaya: Axan niyectlacuaz nenhuelic. Opeh quintocatinemi yoquincualan ipan in Coyotl ohualmocuepqueh; yehuan, zan chihchime. In Tlacuatl occuel oquicacaya in Coyotl. Yonencualan in Coyotl huan quimolhuia^ Can niccahciti nicyeccuaz, huan ahco ihcon nechchihualtiz. In Coyotl ye occuel nemi; yahui huan yahui.
Huan occuel ocahcic in tlacuatl; nin Tlacuatl ocuatoya ce tenochtli ipan ce nohpal. In Coyotl quihtoa: Axan nimitzcuaz, zan tinechcacayahtinemi; quil ichcameh huan ahmo melahuac, yeh zan, chichimeh. Cocoyotzin, non omitzcacaya yeh in Ichcatlacuatzin. X’conit, in neh, Nitenochtlacuatzin. Nicpia tenochtli huelic, tzopelic. X’concua ce. CuaTli cah, tía tinechontlacolia. In Tlacuatl ocxipeh ce tenochtli huan quilia^ X’onihicopi huan x’oncamachalo. In Coyotl yoihicop huan camachalohtoc. In Tlacuatl quitlamochilia in tenochtli. In Coyotl oquili: ¡Hmmmm nenhuelic! Yectlacua. Occuel quihtoa in Tlacuatl ¿Cux ticonnequi occe? Quema; yoquitec in Tlacuatl occe tenochtli huan nihqui oquicua in Coyotl; nenhuelic nentzopelic ocatca in tenochtli; in Tlacuatl oquitec occe tenochtli, huan axan ahmo ocpohpo. Huan oquili: Occuel x’onihicopi huan x’oncamachalo; huan axan octlamochili in tenochtli, ihcon, ica huitzli. Onentzatzia in Coyotl. ¡Ay, ay, ay, nechnencocoa! In Coyotl monentatacatinemi.
In Tlacuatl ocholo; oyah huehca. In Coyotl occuel nencualantoc omocah. Molhuia: Yonechnenaiti nin Tlacuatl; can nicahciz, nicyeccuaz, nicyeccuaz. Occuel, nenemi in Coyotl; yahui huan yahui. Niman occuel oahcito in Tlacuatl.
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Axan in Tlacuatl yehuatica! quichichihua ce petlatl. In Coyotl quilia: Axan yenimitzcuaz ¿Tleca zan tinechcacayatinemi? tixipehuaz occuel in tenochtli huan ahmo melahuac. Ye ot’nechtlamochili ihcon, huitzo. ‘Toa ahmo yeh’n neh, x’conit. Neh nipetlatlacuatzin non omitzcacaya non tenochtlacuatzin. X’conit nicmaquilia; nicchihua ce petlatl pampa ye huitz in quiahuitl huan tecihuitl. Quilia in Coyotl:    Nimitzcuaz, tía ye'nteh
ot’nechcacaya; Tlacuatl ‘toa: Ahmo. Yonimitzonili, in yeh, occe Tlacuatl; tía timiequeh. Neh ni occe. Xiquilcahua non. Ximotlal-li nican! nimitzonihtitiz quenin cechichihua ce petlatl. Yocyecchihqueh ce huey petlatl. In Tlacuatl quilia: X’oncalaqui ihtec huan x’onmotlali niman nimitzonquechilpiz. Inic ahmo tonchipiniz non tonceccuahcuahtiz. In Coyotl ye calaqui huan omotlali ihtec, huan Tlacuatl yocquechilpi huan yecpiloa ipan cuahuitl. Umpa xontlacaqui. Yehuitz ce chicahuac tecihuitl.
In Tlacuatl otlamaololo ica tetl. Huan ocmoquitzquili ica tetl. Ocnentetzotzonaya. In Coyotl onentzatzia. Ocoton in liaxtli huan ohuetz. Yenonic umpa omocueptinenca. In Tlacuatl ocholo occuel. In Coyotl mocahua nencualantoc huan quimolhuia: Can nicahciti; nicyeccuaz, nicyeccuaz, axan quema, nicyeccuaz. In Coyotl occuel yahui huan yahui; queme mozahua, yoyeczotla.
Huan occuel ocahcito in Tlacuatl. Axan in Tlacuatl occuel tlahpia; quimpia miec totolimeh. Quilia in Coyotl: Axan quema nimitzcuaz; aconimitzcahuaz. Quihtoa in Tlacuatl:    Non
omitzcacaya; yeh, in Petlatlacuatzin. X’quit neh Nitotoltlacuatzin; nican nitlahpia totolimeh. Nezque tonenmayana; quinanquilia in Coyotl:    Quema; Toteotahtzin
oconihto nimozahuaz, huan tía nicxicoa in nezahualiztli; cualiz niquincuaz nipilhuatzitzin. In Tlacuatl quilia: In neh, ye nia; nimitzontlacolihtehua in nototolhuan, huan in Tlacuatl ocholo. In Coyotl queme nenmayanaya quihtoa: Niyectlacuaz cuaTli ¡Mmmm niquinyeccuaz nochtinj Opeh quintocatinemi ahuel quinquitzquia.
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Queme    monentlaloaya,    yozotla.    Za’    tlahman,
ocmetzquitzquihqueh, opapatlacatehuaqueh; ahmo melahuac, totolimeh, yeh oquimacatehuac. Yeh tzopilomeh, oquimacatehuac. Occuel nencualani in Coyotl huan tzahtzi can nicahciti nicuaz niccuaz niccuaz.
Ahmo huehca ocahcito. In Tlacuatl yehuatica. In Coyotl quilia: Axan quema nimitzcuaz. Ye quihtoa in Tlacuatzin: Tía tinechcuaz, zan nechcahua, ma niquili in tlaltipac^ Ye niah. Can oyehuatoya in Tlatlacuatzin; umpa ocatca ce coyoctli; omoilacatzo in Tlatlacuatzin, quilia^ Xinechonchixtetzi. Ocalac ihtec in nicoyoc. In Coyotl mochia huan mochia; ahco onez in Tlacuatl. Aic ohualquiz in Tlacuatl. Yenonic, in Coyotl, axan amohueliti quincuaz nipilhuatzitzin in Toteotahtzin; pampa, in Tlacuatl, ahmo oquicah mozahuaz. Nican tlami nin tlapuil.
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In Pillo itlahtol'lo
Mihtoa nican ToaltepetP Canoa! can itocayan Tepepantzin, cah ce cal-li tlen quipia ce teocacaltzin, quil umpa otlacat ce piltzintli. Nin Piltzintli ocatca, zan que nenque! oquipiaya tlachihuiltic huelitiliztli. Cuac chochocotzin octecaya ihtec icozol, mach ahmo ocochia, que catliaye za\ piltzintli. Nin otzecuintia ipan icozol huan omohuihuiyoniaya, oquipiaya miec chicahualiztli.
In conetl cotzin yohueyac huan Nitahtzin ocuicaya in cuahtlan, in conetl otzecuinia ipan cuahmeh, tlehco huan temoa, ahcotzecuini ipan occe cuahtetl nozo tzecuinia ipan temeh. Ce quittaz occecan, yomotzeco ipan cuahmeh nozo ipan texcal, macatquiza octlaliaya ce liaxtli ipan atlahtli huan omohuihuiyoniaya.
Nitahtzin omotequipanoaya ica in tecol. In yeh, ce tlacatl queme tehuan, huehcahui quichihuaz in tecol, oc quitequiz in cuahmeh, cecmamanaz, quixotlaltiz! nin tequitl cuica chicóme
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tonal. Nitahtzin oquiliaya tiahue in cuahtlani ticchihuazque cequi tecol, in conetl oquiliaya ni tahtzin: Ahmo, cualcan. In yeh, ahmo ocnequia. In conetl zan oyahya canic in yehcnequi; oyahya paxialoti, ahmo coza ocatca ichan. Nitahtzin zan oyahyah icel; otlatequia ica in cuahuitl. Cuac oquitaya yotlayoa, ye omocuepaya ichan, ye cochiti. Cuac yotlanez umpa yocatca in tecol; yotlatlatoya umpa tlatenco ichan. In yeh molhuia: ¿Quenin nicneltocaz? Oquili nicone: ¿Quienin oticchih? ¿Aquin omitzititi? ¿Aquin omitzmachti? In conetl quinanquilia nitahtzin:    Neh
nicmatti, ahmaca onechittiti.
Cuac in conetl oquinequia tequitiz, nentotoca, ochihuaya nochi. Ica ce tepoztlatequi, nentotoca, tlamotla in oyametl huan nentotoca tlamana in cuahuitl; tlalia in tlal-li ipan in cuahuitl inic tlatlaz in cuahuitl; cuac yotlan, oyahya paxialoti.
Opanoqueh in xihuimeh, ocachi ohueyac, omochi ce telpocatl. Nin telpocatl opeh tlachtequi, canic za, nican toaltepetl; otlachtequia itech in caltlanemacoyan oquichtequia: Tomatl, pantzin, chilli, lalaxtin, nochi tlen yeh oquinequia quicuaz, oquichtequiaya.
In toaltepetl oquixmat in yeh queme: “In Pillo”. Occequi tlatlacameh oquimotenehuayah queme:    “Pia Ihiyo” pampa
oquipiaya tetlachihuiltic ihiyo, nihqui oyaya, otlachtequia ic, Cuetlaxcoapan huey altepetl huan occecan. Quil oyahya umpa, can itocayan “Nechicotoc Tlalnameh”. Oquichtequia tlen oquipactiaya. Quil cepa ocualicac ce tepoztzilini, quil omotlalili ipan itzonteco, queme ce cuacecahuilol, nochi tlen oquichtequiaya, occualicaya huan octlahtiaya ihtec nicoyoc umpa tepetl.
Nihqui omoyolpaquiaya cuac oquinnencacayahua in tlatlacameh. Nin tlacatl “Pillo” cuac oquitaya ce omití huetztoc, zan octeliczaya huan omocuepaya ce cahuayo; omotaya nen petztic, omotaya oc chicahtoc, ocatca cuacualtzin. Cuac oquittaya
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ce tlacatl tlen huitz ipan ce cahuayo, oquiliaya: ¿Cux titlapatlaz in nocahuayo? In occe tlacatl ahmo ocmatia tlen quiliz. In yeh omoyolnonotzaya. Cux quema, cux ahmo, quipatlaz. Queme in occe cahuayo omotaya nencuacualtzin, nenpetztic huan cual-li; in tlacatzintli oquihtoaya: ¡Quema, ni tlapatlaz!
In “Pillo” oquiliaya: Ocayamo, x’tlehco ipan cahuayo, zan niman. X’chia cotzini ma nimoixpolo, pampa nocahuayo nechicanhuizi cuac tiquittaz yonimoixp oloto; yeca x’tlehco. Cuac in “Pillo” acó neci, in tlacatzintli ye tlehco ipan cahuayo. Nenpactoc in tlacatzintli ye quipia ce yancuic icahuayo yeccuacualtzini omonentlaloaya totoca. Onenpetlania, omoahcoquia, onentzecuinia, onentlaipihuiaya in cahuayo.
In tlacatzintli ye ohualmocuepaya; ye yahui ipan tlahco-ohtli, za' tlahman, oyecxixiticac in cahuayo, occuel omocuep omití. Achto in tlacatzintli omonenmahti, niman onencualan pampa in Pillo ocyeccacayahtehuac.
Nin “Pillo” nentecamocayahqui huan otlachtequia nochcan, nican toaltepetl huan umpa Cuetlaxcoapan huey altepetl. Cepa ohual-laqueh miequeh topiltin tlen octemoayah, octocatinencah. Nochi tlen oquichtequia ocuicaya itech nicoyoc, quil cah umpic can itocayan “Huetziatl”. Cuac oquimittac in Pillo; omotlalo huan ocalac teopantzinco, cuac ocalaqueh in topiltin, zan occahciqueh ce nanatzini yotlancocotocac, tlancuahicatica huan omotenpepeyotzaya. Octlahtlaniliayah ¿Cux tehuantzin ot’conittac ahca ihcon opanoc nican? In yeh oquinananquili: Ahmo. Queme in yehuan octaqueh in Pillo nenchicahtoc, aic quieman neltocazquiah, yeh in Pillo nin nanatzin, huan quicahua, ihcon oquincacayahuaya. Macatquiza omocuepaya huehuetzin, nozo chihchi, tlen za omocuepaya.
Umpa teopantzinco nihqui ocatca occe zoatzintli huan quinilia in topiltin, tía yeh’nyeh, in nanatzin; yeh’n Pillo. In topiltin occuel yahui ipan in nanatzin, acó neci in ilamatzin,
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axan cah ce chihchi; ocnequiah quitzquizqueh huan in yolcatl ocholoi cuac ye cah huehca, occuel omocuep Pillo.
Occuel in topiltin quicahuia in Pillo. Axan in Pillo yahui cuahtlan que yeh quixmatti cual'li in tepetl, quimatti canin cateh miequeh oztomeh, umpa ocalaquia huan moixpoloaya. In topiltin onencualanqueh, ahmo hueliti quitzquizqueh, za' tlahman, occuel oquihtaqueh octlatoponilihqueh, in Pillo oquintlaquenti cequi mehme queme tlacameh; oquintlaliaya cequi chinamitl que intepoztlatopon.
In topiltin ocneltocayah in Pillo yoquincualicac imaicnihuan. In topiltin otlatoponiah huan otlatoponiah huan ahmaca omiquia. Cuac yehuan in topiltin oquittayah cual'li, ahmo melahuac tlacameh ica ce tepoztlatopon, zan mehme, occuel oquincacaya in Pillo. Oquicanhuiayah huan oquicahuiayah ahmo quieman oquitzquiayah. Yociaqueh in topiltin huan yohualmocuepqueh. Ahmo ohuelitiah inahuac.
Ihcon opanoc nimemiliz, ce tonal oquichtec ce ichpocaton huan ocuicac nichan umpa Tepepantzin que izoa. Opanoqueh in xihuimeh huan ce tonal nizoa yocpiazquia ce ipiltzintli. In Pillo oquimatia ipiltzintli, oyezquia ocachi ahmocual, ahmo in yeh, huan hueliz oquimmictizquia miequeh tlatlacameh. Queme in yeh ahmo oquinec panoz ihcon. Oyah ixpan nizoa huan oquiihtetlapan huan oquixtili nipiltzintli, nihqui ocmicti nizoa.
Queme in Pillo oquimat, tlen ahmo oquichi cual'li, in yeh icel oyah ixpan in tequihuaqueh huan oquitlahtlanito^ Ma mictican huan oquinili:    Tía nannechmictizqueh,
xinechcocototzacan miec cotoctli. Intla ahmo namehuan nacchihua ihcon nenimoololoz occuel hual nimozcaltiz huan namechmictiz, namech cuaizteminaz huan namechcuachichinaz in namocuahtetex.
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Yehuan oquichiqueh quenin yeh oquihto: Oc cocotozque ni nacayo miecpan huan oquichihqueh miec cotoctli huan oquintocaqueh huehca huan nencayanqui.
Acoqueman, ocmatqueh occuel itechcopa in Pillo. Nican tlami nin tlapuil.
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lea ce cual-li cec-chihua, ica ce ahmo cual-li
cec-tlaxtlahuia
Nin tlapuil itoca: “Ica ce cual-li cecchihuai ica ce ahmocual-li cectlaxtlahuia”. ¿Tleca? Axan namechiliz tleca. ¡Xictacan! Cepa opanohtaya ce Coatí can ocatca miec cuahuitl, can ocatca tlacuahyo, can otlahtecqueh ninque cuanmeh, umpa ohuehuetztoyah. Ce Mazacoatl opanotaya, ic ne, tlatzintlan. Cuac opanotaya, ohualmotoxa ce cuahuitl, oquiecpacho itlahcoyanl octlacopacho nin Mazacoatl. Omonencuehcuetzoaya, omonencuehcuetzoaya, ahuel oquizaya. Cual-li oquiectilini, ahuel oquizaya,    ahuel    oquizaya.    Omonencuehcuetzoa,
omonencuecuetzoa, ohualzotla, ococh. Umpa omoca cequi tonaltin.
Ahmo hueca, umpa ochantia ce Tlacatl. Nin Tlacatl oyazquia cuahcuahuiti, temoti non huaqui cuahuitl, ye quilia Nizoa: Nechhualtemuili in noliax huan notepoztlatequi. Axan
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nictemoti cequi cuahuactli. Quihtoa Nizoa: ¡Quema! ¡Quema! Yocahcic in tepoztlatequi huan in liaxtli. In Tlacatl macui in liaxtli huan in tepoztlatequi. Yeyahui, yeyah in Tlacatl, ihcon yahti, yahti, tlecohti, tlecohti, tlaixtemohti canic ca in cuahuitl huaqui.    Oquicac    in Mazacoatl,    ahca    hual-lazazanazti.
Omehtiquiz, tlahtlachia, tlahtlachia, oquittac huehca. Hualyati in Tlacatl, ihcon hual-lecohti, hual-lecohti, hual-lachixti, hual-lachixti.
Quihtoa in Mazacoatl: Axan nictzahtziliz nin Tlacatl, niquiliz nechpalehuiz. Nican in Tlacatl yahti, yahti, tlecohti, tlaixtemoti canic cah cuahuitl, cuac oquicac in Tlacatl cualtzahtzilia. Quilia:    Tlacatl, ¡Nechpalehuiqui! In Tlacatl
tlahtlachia, tlahtlachia. ¿Aquin nechhualnotza? Ahmaca niquitta. ¿Aquin nono? ¿Aquin nechhualnotza? Quihtoa: ¡Ah! 'Cha yeh’n in ehecatl.    Tlecohti, yahti tlecohti, cuac    oquicac. Tlacatl:
Xinechpalehuiqui. Nican onechpacho ce cuahuitl, ‘nechpalehuiqui. Nican in Tlacatl quihtoa: ¿Aquin nonon? ¿Aquin nonon? Occuel tlahtlachia, occuel yahti can ocatca cemi tlaxihyo icompic panoti icompic tlahtlachixti, tlahtlachixti, cuac oquittac umpa in Mazacoatl, umpa huetztoc, umpa quitlahcopachohtoc in cuahuitl. Huan yecual-lilia in Mazacoatl: ¡Xinechpalehui!
X'quit nin cuahuitl onechpacho huan ahuel niquiza, yonimonencuehcuetzo, yonimonencuehcuetzo huan ahuel niquiza. Xinechpalehui. Quihtoa in Tlacatl: Ahmo, Ahmo, nimitzpalehuiz, tía nimitzpalehuiz niman ‘nechcuaz. Quihtoa in Mazacoatl: Ahmo, ahmo. Yexinechpalehui.
Quihtoa in Tlacatl: Ahmo nimitzpalehuiz. Monentlatlahtia nican in Mazacoatl, monentlatlahtia:    Yexinechpalehui,
x’nechpalehui. X’quit nin cuahuitl onechtlahcopacho, huan ahcuel niquiza. Tlamo ‘nechpalehuiz, nican nimiquiz.
Quihtoa in Tlacatl: ¡Yeca! ¡Quema, nimitzpalehuiz! Yeyah, quitlamotla niliax huan ni tepoztlatequi. Tlachia umpa. Yeca, ye
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quihtoa:    Neh nicacohquiz nin cuahuitl, huan teh tiquizaz.
Quihtoa: ¡Quema! In Coatí.
In Tlacatl monenchichicahua, ocachi cahcohqui. Ocahcoc za’ cepa oquiztiquiz in Mazacoatl, ¡Ahhhh¡ Yoctecahcah in cuahuitl, quihtoa: ¡Aah! Cemi yetec nin cuahuitl.
In Tlacatl monenchichicahua, cahcohqui in cuahuitl. Queme cemi yetec, cemi tomahuac nin cuahuitl, monenchichicahua huan monenchichicahua. Quihtoa in Mazacoatl: ¡Ayamo! ¡Za’cotzin! ¡Za’ cotzin! X’cacohqui chicahuac. Tlacpac, cahcohqui tlacpac.
Ye quihtoa in Mazacoatl:    ¡Axan quema nimitztlazohcamatti
otinechpalehui! ¡Axan quema nimitzcuaz! Quilia in Tlacatl: ¿Tleca? ¿Tleca? Ihquin onimitzpalehui, huan axan ticnequi nehchcuaz. Quihtoa: Axan neh nimitzcuaz. Quihtoa in Tlacatl: ¿Tleca? ¿Tleca?
Quihtoa in Mazacoatl: ¿Tlen ahmo ticmatti ca: “lea ce cual-li cecchihua ica ce ahmo cual-li cectlaxtlahuia”? Quihtoa: Ahmo, ahmo melahuac. X’quit ihquin onimitzpalehui, o’tzquixtili in cuahuitl huan axan ¿Tleca ticnequi nechcuaz? Ye quihtoa in Mazacoatl:    ¿Tía    ticnequi tiquintlahtlanizqueh yei yolcameh?
Huan tía ninqueh yolcameh quihtoa: ¡Quema! Melahuac tlen neh niquihtoa, nimitzcuaz. ¡Quema, cual-li cah!
Nican in Tlacatl, za’ momahtia, za’ momahtia. Ye quihtoa: Tiquintlahtlanizqueh    nonqueh    yei    Yolcameh.
Tiquintlahtlanizqueh, quihtoa in Coatí. Ye yahue, tlehcotihue iheon tlecohtihue. Ocahcito cecan ce Axno, tlacua umpa, motlayehuia, tlacuahtica, tlacuahtica.
In Tlacatl oaheito, yectlahtlania:    ¡Axnotzin, tehuatzin!
¿Tlen ticonihtoa? ¿Cux melahuac tlen quihtoa in Coatí? Quil, “Ica ce cual-li cec chihua ica ce ahmo cual-li cectlaxtlahuia”. Quihtoa in Axno, yequihtoa: ¡Non quema melahuac!
Neh, x’quit, cuac onichicahtoya, cuac onicatca nipiltontli, onechtlamemeltiayah miec cuahuitl, ahmo oniquiecxicoaya in
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cuahuitl    huan onechmemeltiayah    ocachi,    miec
oniquinmemetinemia,    cuac    ahcuel    oniayah
onechnentzinteteliczayah, onech nencuahtzotzonayah. Axan cuac yenihuehue, yonechtlamotlaco nican cuahtlan. ¿Tlen nicchihuaz? Za nimopia, nimohualmomiquiliz, occe yolcatl ye nechcua, nican nimocahuaz, za’ neh nocel. Yequihtoa: ¡Quema, cual-li ca tlen quihtoa in Coatí! “lea ce cual-li cecchihua ica ce ahmo cual-li cectlaxtlahuia”.
Nican in Tlacatl ye monenmahtia, za tlahtlachia, nequi choloz. Nican in Coatí, za’ cualiztoc, ‘nequi moahcotlamotlaz ipan in Tlacatl, nequi quicuaz. Quihtoa in Coatí: Ma nimitzcua yeca, huan queme in Coatí yocpiaya ce tonal ahmo otlacuaya: Ye nenmayana. Quihtoa in Tlacatl: Ahmo, ahmo, oc polihui orne yolcameh, tiquintlahtlanizqueh, oc orne polihuih.
Quihtoa: Tiahue, quintemotihue nonqueh yolcameh. Neh nicnequi ye nimitzcuaz. In Tlacatl omomahtiaya. Quihtoa: Tiahue iheon tlehcotihueh, iheon tlehcotihueh. Ocahcihto, ahmo huehea umpa ocahcito ye ce Cuacuahyo. Umpa tlacuahtoc, zacatl.
Ye quilia, quihtoa in Tlacatl: ¡Tehuatzin, Cuacuahyo! ¿Tlen ticonihtoa? ¿Cux melahuac, tlen quihtoa nin Coatí? Quil “ica ce cual-li cec chihua ica ce ahmo cual-li cec tlaxtlahuia” ¿Tehuatzin tlen ticonitoa? X’conit. Neh onicpalehui, onic quixtili ce cuahuitl ocmemehtoya, ce cuahtetomatz ocmemehtoya, octlahcopacho ipan ni chichiquil, ahcuel oquizaya omonencuecuetzoaya, huan nechilia: nechpalehui. Huan neh onicpalehui, onicahcoquil-li non cuahuitl, huan axan ‘nequi nechcuaz. Tehuatzin.
¿Tlen ticonihtoa? Ye quihtoa in Cuacuahyo:    Non quema
melahuac. Neh, x’quit, cuac onicatca nipiltontli onechtlailtiayah, huan    cuac    ahcuel    oniectlaiaya,    cual-li
onechnentzintzotzopitzayah, onechcuatzotzonayah, huan axan cuac Yenihuehue, yecnehquih nechcuazqueh. Ye quihtoa: ¿Non cual-li tlen quichihua in Tlatlaca? Yenonic neh cuac cecpa
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onechpiaco, neh oniquinmotlatili, huan axan nican tía yenimiqui, nechcuaz occe yolcatl, inic ahmo nechcuazque in Tlatlaca.
In Tlacatl, za’ momahtia. Quihtoa In Cuacuahyo: ¡Quema! melahuac tlen quihtoa in Coatí. Nican in Tlacatl za’ momahtia, za’ momahtia. Nican in Coatí za’ omocamapahpaloaya, yecnequi quicuaz, yec nehqui moahcotlamotlaz ipan in Tlacatl.
Ye quihtoa in Tlacatl:    Oc polihui, za’ ce yolcatl,
tictlahtlanizqueh. Quihtoa in Coatí:    Ahmo, Neh yenicnequi
nimitzcuaz. Quihtoa in Tlacatl: Ahmo, ahmo, polihui za’ ce yolcatl. Quihtoa in Coatí: Tiahue, tictemotihue totoca. Neh nicnequi ye nimitzcuaz.
Ihcon oyaya huan oquittahqueh ce Coyotl umpa cah hueztoc. Quinotzah in coyotl. In coyotl ohualmopacho. In tlacatl octlahtlanito. Tlen ticonihtoa Coyotzin. ¿Cux melahuac que ce cuaTli ica ce ahmo cuaTli moxtlahua?
¿Tlen ‘conitoa? Ye quihtoa in Coyotzin:    Neh ahmo
namechiliz. ¿Cux teh Coatí cuaTli ticcuaz nin Tlacatl? Achto niquitaz, tlen oyec, canin, quienin oyec nin nochi. ¿Can oticatca, Teh, Coatí? Ye quihtoa in Coatí: Tiahue, tiahue, quittitihue in Coyotzin. Neh yenimayana. Ye hualtemotihueh, hualtemotihueh. Oahcico umpa can ocpacho in Coatí in cuahuitl. Ye quihtoa in Coyotzin: Teh, Coatí. ¿Quienin oticatca? Quihtoa in Coatí: Nican onitilintoya tlatzintln nin cuahuitl, oniec itzintlan nin cuahuitl.
Ye quihtoa in Coyotzin: Teh, Tlacatl. X’cahcohqui nin cuahuitl huan queme in cuahuitl, cemi, cemi tomahuac ocatca, occuel monenchichicahua, ocahcoquia. Huan quihtoa: ¡’Maquili! ¡’Maquili! Xicalactetzi, cemi yetec nin cuahuitl. In Coatí ocalactetzic, occacahuili occuel in cuahuitl. Ye quihtoa in Coyotzin: Teh, Coatí. Machilia, ¿Cux cuaTli tiquizaz nozo ahmo cuaTli tiquizaz? In Coatí monencuecuetzoa, mocuecuetzoa. Quihtoa, quihtoa: ahueliti, ihquin onicatca, ihquin onitilintoya, ahuel oniquizaya.
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Ye quihtoa in Cocoyotzin: Axan tía ihquin oticatca, umpa x’mocahua. Tehuan ye tiahue, in Tlacatl ihquin ocatca ye quihtoa: ¿Eeh? Ye quihtoa: Tiahue. Ye quilia in Coyotzin, quilia in Tlacatl:    ¡Tiahue! ¡Tahue! Nican in Coatí nenhualtzahtzi:
‘Nechpalehuican, ‘nechpalehuican, ‘nechhualquixtilican nin cuahuitl. Quihtoa: ¿Amo cecpa omitzpalehuico nin Tlacatl? Huan ¿Tlen oticchih? Otinequia ticcuaz. Axan umpa x’mocahua, umpa occuel xie.
Quihtoa:    Ahmo, ye x’nechpalehuican, tlahmo nican
nihmiquiz. Umpa x’mihqui. Tehuan ye tiahue. Nican in Tlacatl ihuan in Coyotzin ye hualtemotihue, hualyatihue. Ye quihtoa in Tlacatl: Nimitztlazohcamati Coyotzin, otinechpalehui. X’nechili. ¿Tlen ticnequi nimitzmacaz? Nimitztlazohcamatiz. ¿Tlen ‘nehqui? Nican in Coyotzin hualcuatoloti. Quihtoa:    Tía ticnequi
nechtlacoliz, nechtlacoli quiezqui mochcahuan. X'quit neh nimococoa huan ahco niectlachia cual-li. Quihtoa in Tlacatl: ¡Quema! Cualcan nican nechonchia. X’conit, nican nechonchia huan tzonhualiquiliz, nonque Ichcameh tlen Tehuatzin connequi. Quihtoa: ¡Quema! ¡Quema! yomocahcaqueh. In Coyotl yoyah. In Tlacatl hualtemoti, ahco ocuahcua, ihcon ohual-la, yoahcico ichan. Ye quilia ni Zoa: ¿Huan tleca ihquin otiahcico? ¿Tleca ahmo oticualic in cuahtlatlatil? Quihtoa: ¡Ahmo, x’quit! Onech panoc nin. Ye pehua yectlapuia Nizoa. Nizoa quilia: ¿Tlen omitzpanoc? In Tlacatl yomotlali.
Ye quilia: X’quit. Cuac onictemoaya in cuahuitl, onicahcito, ce coatí octlahcopacho ce cuahuitl, huan onicpalehui, huan niman ye ocnequia nechcuaz. Quihtoa: ¿Huan tleca ocnequia mitzcuaz? Quihtoa:    ¿Huan quienin oticchi? In Coatí onechili
tiquintlahtlanizquiah yey yolcameh, cux melahuac nozo ahmo, tlen yeh oquihtoaya. Ot’quintlahtlaniqueh yei Yolcameh, orne oquihtoqueh.
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¡Quema! Zan ce Yolcatl onechpalehui. Huan axan nin yolcatl oniquili, moztla niquinhuiquiliz in tochcahuan, necateh non ocachi yototomaqueh. Quihtotica in Zoatl: ¡Quema! Moztla tiquinhuiquiliz. Yeca yoctlamacac, yeca in Tlacatl yomotecato. Nizoatl quihtotica^ Neh ninahuac niquintlacoliz ninque ichcameh nin Coyotl. ¡Eheheh! ¿Quien amotzin? Miecpa yonechinichtequilico in nopiohuan, axan niquintlacoliz in ichcameh. Quihtoa: ¡Aah! Yenicmati tlen nictlacoliz. Nican zan ichtaca huetzcatoc in Zoatl. Tlen oquichi. Octemoto ce topiyehuatlpoxactli huan queme oquinpiaya nonque chichimeh cemi onentecuacuayah. Oquincamailpi huan quincalaqui ihtec in topiyehuatlpoxahtli, quincalaquiti yei, oquincalaqui. Yeca quittaz cualcan tlen quipanoz non Coyotl, tía quinnequi in ichcameh. Yoquincalaqui, yocquechilpi in topiyehuatlpoxahtli, yeca umpa yoctlali, umpa can nichan, yeca yomotecato inahuac Nitlahuical. Cualcan, zan oc ihci, yomeh in Tlacatl, tlahtlachia, tlahtlachia, quema tía umpaca in poxahtli topiyehuatl ica in Chichimeh; yeh ocmattia in Tlacatl, ocmattia ichcameh, ahmo oquimattia tlen ocpiaya tlahtec, nican moquechpanoltia. Yeyah.
Nican Nizoa mochihua quil oc cochi, zan ichtaca huetzcatica. ¡Hahan! Zan axan quittaz non Cocoyotzin tlen panoz. Nican yeca in Tlacatl yeyah, yocmemetehuac nitopiyehuatlpoxahtli, yeyah ihcon quinmemeti; oacito cuahtlan, oacito umpa yecualchia in Cocoyotzin. Ye quilia, quihtoa in Tlacatl: ‘Conit Coyotzin, yo’tzonhualiquili tlen onechonili, nican ‘tzonmocahuilitehua huan ‘tzontlazocamatti, ‘tzontlazohcamatti. Quihtoa in Coyotzin: Axan quema niectlacuaz huelic, niectlacuaz.
Hualmopachoti, hualmopachoti. Nican in Tlacatl quihtoa: Neh ma niah, Neh umpa ‘tzonmocahuilitehua in ichcameh. Umpa x’comoncua, huan tlazohcamattitzin pampa ot’nechonpalehui. Yehualtemoti in Tlacatl, yo hualtemoc. Huan in Coyotl hualmopachoti, hualmopachoti, oahcico. Quihtoa: Axan quema
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Niectlacuaz ica nin nimoyeccahuaz cual-li. Cuac zan cecpa occamatlapo in topiyehuatlpoxahtli, ohualquizquizque in Chichimeh,    ocnencuacuahqueh    ocnenmimilotinemiah,
ocnencuacuayah, ocnencuacuayah. Yequihtoa in Coyote Oquihto ichcameh, ahmo ohquito yeh Chichimeh, yenencueptinemih. Zan cecpa omehtiquiz nin Coyotl, onencholo, onencholo. Nican in Itzcuinmeh nihqui tohtocatihue, tohtocatihue, tohtocatihue. Nican in Tlacatl, ocachi tlatzintlan, ye hualtemoti cuac oquicac: Cual-li ihtoa. ¡Quema cual-li tlen oquihtoya in Coatí! “Ica ce cual-li cec-chihua ica ce ahmo cual-li cec tlaxtlahuia”. Ihcon tzahtziti, tzahtziti, tzahtziti in Coyotl. Ihcon oyah. Nican in Tlacatl ahmo quimatti tlen opanoc. Ic nican Nizoa, quema, ye ocmattia tlen octlali, ahmo octlali ichcameh, yeh oquintlali chichimeh, ninqueh chichimeh onentecuacuayah, yenon tzahtziti in CoyotT ¡Quema, cual-li tlen oquitoya in Coatí: Ica ce cual-li cec-chihua ica ce ahmo cual-li cectlaxtlahuia!
Nican tlami nin tlapuil.
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In Ixpopoyotl huan in Coatí
Nican Toaltepetl ocatca ce Zoatzintli tlen ocpiaya Nitlahuical tlen ocahcic ce chicahuac cocoliztli huan omoca Ixpopoyotl. Yecuica macuil xihuitl ica in cocoxqui huan nin Zoatzintli onentequihtia motetlaquehualtia inic quitlaniz cequi tomin. Nihqui motequipanoa ica imil huan cuacuahuiti cuahtlan. Cuac ahciqui ichan tlapaca, tlachtoca, motlacualchihua huan mocuitlahuia nitlahuical Ixpopoyotl.
Ce tonal nin Zoatzintli yocmoittili occe tlacatzintli. Non Tlacatzintli yoquintlacuili nitlalhuan, yoquitzotzomahqui huan in Zoatzintli pactinemi. Axan in Tlacatl oquili: ¡Tiahue nochan nompa tichantizqueh, Teh huan Neh! In Zoatl ocnanquili: ¡Ahmo! Intla in notlahuical Ixpopoyotl quimattiz nechtotocaz itechcopa nichan. Quihtoa in imeca^ Tía ticnequi ticmictizqueh huan Tehua
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timocahuaz zan mocel huan tihuelitizqueh tiquinpiazqueh topilhuatzitzin.
Ce tonal in Ixpopoyotl huan Izoa oyahqueh itenco ce huey atlahtli; in Zoatzintli oquili ni Tlahuical:    Xinechyecana,
nimocahuaz nican cotzin, icpac nictequiti cequi xihuitl inic in toyolcahuan. ¡Xia melahqui! In Tlacatzintli ye yayahti, yolic, yolic yeyahti. In tlalchic ocatca tlaixtic in Zoatzintli oquitztoya cux motepexihuia. Cuac yoahcia itenco in atlahtli, umpic opanotaya occe Zoatzintli huan octaztziltecac:    ¡Xonmonacti!
¡Xonmonacti!    ¡Tlacatzintli tonmotepexihuiz! In Zoatzintli
omotlalo huan oquitzqui in Ixpopoyotl. Nican Izoa onencualan oquinenihtemalinaya ica in cualancayotl. Moilhuiaya: ¿Tleca? ¿Tleca oquinacti nin Zoatl? Yomotepexihuizquia. ¡Ahmo oquinactiani! Queme in Ixpopoyotl ahmo ohuetz Nizoa chihua queme motequipachoa huan omotlalo inahuac Nitlahuical huan yecuica ichan.
Occuel    yomotlahtlania:    ¿Quien Ticmictizqueh nin
Ixpopoyotl? Octzahtzi: ¡Ye nicmatti quienin! Nicuicaz cuahtlan huan niccatehuaz umpa. Yocochqueh. Cualcan ihci oquili: ¡X’mehua, tiazqueh ticuacuahuitihue!
In Zoatl ye cuica nochi: Atl, tlacual, tlaxcal huan ce tepoztlatehqui. Yoyahqueh. Nen ihci oquizqueh cuac in Tonaltzin ocayamo omonexitiaya. Oc tlayoatoc.
Oyahqueh nenhuehca. Umpa cuahtlan in Zoatl oquili: Nican Xonmocahua x’conquitzqui in tlacual inic ahmo quicuaz ce yolcatl. Xinechonchia cotzin, nihualmocuepaz totoca. In Zoatl yoyah umpa occateh zan icel. Umpa in Tlacatzintli omoca nitzintlan ce ocotl octlacactoya cux yehualmocuepa Nizoa. Yopanoc tlahco tonal huan Nizoa ahmo nehci. Opeh quitzatzilia: ¡Maria! ¿María can toncah? Ihcon octzatziliaya huan octzatziliaya huan ahmo onez nizoa. Niman opeh nenchochoca.
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Axan yequinehuilia; tleca occuicac umpa cuahtlan inic momiquiz. Ihcon motlacoltitoc cuac oquicac aca oquinotzaya: ¿Tlen omitzpanoc? ¿Tleca tichoca? In Tlacatl oquihto: Ni choca pampa onechcahuaco nican Nozoa! acó nechnequi huan nequi ma nimiqui.
¿Aquin in teh? ¿Aquin nechnotza? Neh ni ce Coatí. Teh ti Coatí huan Titetlanquechia. ¿Quien nitlanquechiz? Intla ahmo nihueliti nimoliniz, nicpia ce tetl nopan. ¡Tía tinechpalehuiai Neh nimitzpalehuiz! ¿Can ticah? In Coatí ocnanquili: Nican moixpan. ¡Xihualmopacho! ¡Xihualmopacho! In Ixpopoyotl onen ixpan in Coatí. Cuac yoahcic inahuac in Coatí. In Coatí oquixchichac. In Tlacatzintli moixmateloa, moixmateloa, moixmateloa. In Tlacatzintli oquihto: ¡Huahcuitl! ¡Ye nitlachia, ye nitlachia! ¡In Tlacatzintli onenpactoya!
Queme yocalac in Tonaltzin, nochi yetlacomictoc. Axan yecpalehuia in Coatí oquiicuanili in tetl tlen ocpachotaya. In Coatí ahmo huelitia nenemiz, quicocoa nichichiquil. In Coatí oquihto: Tlacatl Xinechcuica inahuac in Malintzin.
¿Aquin in Malintzin? In Malintzin ce Ichpocaton nencuacualtzin huan itlaquen nihqui. Yeh’nyeh in iteco in tepetl. Yeh'nyeh techmocuitlahuia, techpalehuia in Yolcameh. Yeh chanti ihtec ce Tlachihuiltic Cemanahuatl; ahmaca quixmatti quenin nozo canin cah. Moihtoa quil cah ihtec in Tepetl.
In Coatí oquili in Tlacatl canin ocatca in Malintzin ichan. Yoahcito tlatehtehuia. In Malintzin hualalapoa, quicelia in Coatí huan tlazohcamattia in Tlacatzintli. In Malintzin ocnequia quimacaz ce itla in tlacatzintli pampa ocpalehuito in Coatí.
In Malintzin octlahtlani in Tlacatzintli: ¿Tlen ticnequi nimitzmacaz? In Tlacazintli ocnanquili: Neh nimitzontlahtlatia, tía nechonmomaquilitzinoz non Teocuitla Anahuatl tlen Momahuizotzin conmopialia. In Malintzin oquimacac in Anahuatl huan in Tlacatzintli omocuep nichan. Cuac ahcito ichan, amaca
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cah. Nizoa ocneltocaya Itlahuical ye mictoc huan yoyah inahuac in Imeca.
In Tlacatzintli octlali in Anahuatl ihtec ce tehuilocomatl huan ocpopochhui; niman yomotecac. Otlanez. ¡Tlen tomín pia! ¡Miec tomín ocmacac in Anahuatl! In yeh ocpiaya ce icnoxaxacaltzin; niman omoyeccalchihuili; axan yecpia ce tepancal'li huan ocmocuhi miec yolcameh.
Cuac oquimat Nizoa yocnequia hualmocuepaz inahuac Nitlahuical. Nimeca zan quitzotzoniaya in Zoatl cuac ohuintitoya. In Tlacatzintli oquili: ¡Ahmo! In yeh yocmonochili ce cual-li Ichpocahua, tlen melahuac quitlazohtla. Huan opanohqueh ninemiliz ica paquiliz.
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In Mazacoatl huan in Coyotl
Cepa, ocatca ce Tlacatzintli, ocmacaqueh cecpa ce Ilhuitzintli chihuaz. Ce tonal, opolihuia zan ce metztli in Ilhuitzintli in Toteotahtzin. Huan ni Zoatzintli umpa can ochantia tlahtlachia, amitlacpia, quitta ahmo quipia non cuahuitl, non piomeh inic chihuazqueh in ilhuitzintli; quilia Nitlahuicah In Tehuantzin, x’conit. Ahmitla cah, non pió non cuahuitl, non itla ¿Quien conitta in Tehuatzin? Huan polihui za ce metztli in Ilhuitzintli. ¿Quien conchihuaz?
In Tlacatl melahuac tlahtlachia, tlahtlachia. Quihtoa Nizoatzintli: X’concuiti maz cuahuitl, yeticnemaca in cuahuitl,
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huan ica in tomín yetichihua in Ilhuitzintli. Quihtoa in Tlacatl: ¡Quema! Niccuiti maz cuahuitl, maz cuahuitl. Tlahtlachia ahmo quipia non ce tepoztlatequi, non ce liaxtli. Ye quihtoa: ¿Can niccuiz? ye quilia Nizoatzintli: Tehuatzin, X’conmotlanehuiti, nican inahuac in Toahuitzin, X’quit ¿Cux tech-hualtlanetia? Quihtoa: ¡Quema! Yoyah in Zoatzintli.
Nican in Tlacatl quihtoa: Neh ahmo niaz, quihtoa in tlacatzintli: Neh nitlahtziqui huan ahmo nicmocuhia, neh ahmo niaz. Nipinahuiz nimotlanehuiti huan yoyah ni-zoatzintli. Oquittac yo hualmocuep in Zoatzintli. Tlahtlachia. Quema, yocualic in tepoztlatequi huan liaxtli. X’conit yeca, yonechhualtlanetiqueh. Axan xonya, x’concuiti in cuahuitl. Yeca yoyah in Tlacatzintli. Meme ni liliaxtzin huan nitepoztlatequi, ihcon yeyah.
Temoti canic cah in cuahuitl huaqui; ihcon yahti tlecohti, tlecohti, tlaixtemoti. Cuac oquicac, aca queme quiquinaca; quihtoa. ¿Tlenono? Ocachi, ocachi mopachoti oquicac, ocachi mocaqui, ihcon queme quiquinaca, que quechpatzmictia, que cotaloa. Quihtoa: ¿Aquinono, tlenono? ¿Tlen yolcatl oncan cah? Yahti, yahti, ocachi yopanoto. Cuac oquittac ce Coatí.
In Mazacoatl, nitzontecon nen huey, yequechpachotoc ce Coyotzin. Huan queme ocatca orne cuahnme, za cecan nican yomoyecmalin ni cuitlapil. Umpa yoyecmalin itzonteco. Nican in Coyotzin tlacoyan, yoc quechpatzmictoya.
Nican Tlacatl quihtoa:    ¡Cuinta! Coyotzin, axan quema
mitzcuaz nin coatí. Quihtoa: ¿Cux nicpalehuia? Quihtoa: ¡quema, nicpalehuiz! Ye tlahtlachixti. Quihtoa:    ¿Nic-huitequiz ni
tzontecon nin Coatí, ye yahui totoca. Oquittac, umpa hualneztoc ni tzontecon nen huey. Mopapachoti. ¡Quema, nicpalehuiz! Mopapachoti ica in tepoztlatequi, mopachoti, mopapachoti.
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Nican in Coatí, ocachi quechpatzmictitoc in Coyotl, ahmo quitta cux aca hualmopachoti, ocachi, ocachi quitztoc ye in Cocoyotzin. Nican in Tlacatl mopachoti, yolic, yolic.
Oahcito, quitzquia ni tepoztlatequi oquieccacahuili ipan ni tzontecon, Nitzontecon ic ne omehuato, zan niman in Coatí omototon. Niman in Coyotzin opeh mihiyotia, yolic, yolic, ye mozamati, mihiyotia, mihiyotia, yolic, yolic. Ye quihtoa in Tlacatl. ¡Icno Coyotzin! Tía ahmo onimitzpalehuizquia, nin Coatí omitzcuazquia.
In Tlacatl Quihtoa: Coyotzin, X’quit neh onimitzpalehui, axan aquin nechpalehuiz ica in Noilhuitzintli, Oquittac in Cocoyotzin, ometiquiz quitta, oquittac in Tlacatl. Motzetzetzeloa, motzetzeloa in Cocoyotzin. Yoyah. Nican in Tlacatl. Occuel quixtemoti, in cuahuitl. Ahmo hueca umpa ocacic in cuahuitl. Octetec, octetec, ocololo, ocualic nichan. Ocachto, umpa ayamo oquimpiaya in axnotin! zan ocualmemeya ipan ni chichiquil. Ihcon cualmemeti, cualmemeti, hualtemoti. Oahcico nichan, umpa tlalia in cuahuitl.
Ni zoatzintli:    ¿Yotihuala? Quema, yonihuala. X’tlacua,
nican yo nicchih, maz zan tlaxcal ica iztatl huan ica chilli. X’tlacua. Yeca yotlacua. Occuel cualcan ihci, occuel yoctemoto in cuahuitl, occuel yoahcito, umpa tlalia in cuahuitl. Yeca. ¡Zaz! Yotlayoac. Cuac oquicac ipan nichan, motlatzinia, motlatzinia.
Ometiquiz tlatlachia. ¿Tlen panoa? ¿Tlen panoa? Cuac oquicac occuel motlatziniqui ipan nicaltenco. Quihtoa: ¿Tlenonon? Yocmahcoc. ¿Tlen panoa? In Tacatzintli ocneltocaya cux itla ohuetz. Tlachia itla ohuetz yo tlatlapo nicaltenco.
Oquittac umpa cah in Coyotl, quinhualica macuil, totolimeh ica huexolomeh ihcon tlanenelitoqueh. Oquittac in Coyotl. In Coyotl, zan que nenque oquichi, zan que nenque omolini. Totolimeh ica huexolomeh hualcalactihue, hualcalactihue, ocalaque tlahtec.
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Yec tzatzilia Nizoa:    Nechpalehuiqui tiquinquitzqueh
ninqueh totolimeh huan huexolomeh. Ye quihtoa:    ¿Canin
otiquincuihto? Quihtoa ni Zoatzintli: ¿Canic otiquincuito? ¿Canin otquinichtequito? Quihtoa:    Teh ahmo ticmatti, teh ahmitla
x’quihtoi yex’nechhualpalehui. Yeca, yoquincalaquiqueh, yeca yomotecato.
Nican quihtotica in Tlacatl: ¿Cux nin Coyotl melahuac nequi nechpalehuiz? Quihtoa: ¡‘Cha quema! Occuel cualcan yo cuacuahuito. Occuel cuac ye tlayoa oquicac, caltehuia, caltehuia. Occuel ometiquitz, otlachixtetzito. Oquittac, occuel umpa hualmochixtica in Cocoyotzin.
Axan, ye chicuacen ichcameh, quinhualica. Occuel otzatzic, zan que nenque, in Cocoyotzin. Yohualcalaqueh in Ichcameh. Occuel tzatzilia Nizoa. Occuel yo quinilpihqueh, ic ne yoquinilpiqueh nochtin. occe tonal occuel ohuala, occuel cuac yotlayoac, cualcaltehuia.
Oquittac axan ye ocualiquili ce lechon, ye calaqui in lechon, za yenon oquicac otzatzic in Coyotzin. Yoyah. Acó quieman omonexti. In Tlacatzintli oquichi in Ilhuitzintli. Ocnemacac cequi in ichcameh huan ica in tomin oquiecchiqueh cual-li in Ilhuitzintli. Nochtin ahmo ocneltocayah quil oquiecchihuazquia, in lhuitzintli. Oquiecchi, oyectetlamacac.
Huan yenon quihtoa nin Tlacatzintli: ¡Quema! Ninqueh yolcameh, techacicamattih, queme in tehuan quinacicamattih. Nican tlami nin tlapuil.
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In axno, in cuahuitl, huan in ahcopechtli
Cepa umpa can itocayan Tlalhuehuemeh, ochantia ce Tlacatzintli, nizoatzintli huan yei ipilhuan. In ocachi huey ocuicaya matlactli huan nahui xihuitl, itzipio ocuicaya matlactli huan orne huan in xocoyotl, ocuicaya matlactli xihuitl. Ce tonal ninantzin ocahcic ce chicahuac cocoliztli, nonce tepahtihqui ahuel ocpahti, ahmo ocpahnamic huan omomiquili, nonque tonaltin, zan omopahtiayah ica xihuitl tlen ocatca cuahtlan.
Omocah, zan yeh, in Tlacatzintli huan in ipilhuan. Ihcon opanoqueh macuil xihuitl. Ce tonal, Nitahtzin oquimili: Namehuan yonanhueyaqueh huan nicneltoca tlen nomehuan, anmotech monequi; nantemozqueh in namonemiliz occecan. Nican, ahmitla cah. Xinechcahuacan nican. Xiacan itech in huey altepetl; umpa ximotemoliti in namonemiliz. Ninamechtlatlahtia, ma ahmo ximocahuacan nican, ahmo xiecan, queme in neh. Umpa xiacan, umpa nancahcizque nochi. Neh, ahmo quienman, onihuelit onamechhuicac. Nicneltoca, umpa anmopan yaz ocachi cual'li que nican.
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In ocachi chochocotzin oquihto: Neh nimonenmahtia, neh ahmo nicnequi, niaz zan nocel. In icnihuan oquilihqueh: Xia mocel, totahtzin oquihto:    Nepapan ohtli. Ninqueh cocone
octlacatocaqueh nitatzin huan oyahqueh huehca. In ocachi huey oacihto Puebla, octemoaya tequitl, ahmo cana cahci. Yahui huan yahui, yahui huan opanoc Ixpan ce calli, can ocatca ce cuahxinqui, ye huehuetzin. Ahci huan quitlahtlani:    ¿Cux
tehuatzin nechonmacaz tequitl? In cuahxinqui quinanquilia: ¡Quema! yonictemozquia ce tequitqui aquin nechpalehuiz, queme yotihual'la huan ticnequi titequitiz ¡Tlacuele! Xi’cualmaquili, zan niman; ocmacaqueh ni tequitl, omotlali huan opeh. Yoquittiti tlen quichihuaz, yeccmaquilia.
Umpa ocatca, cuac yoahcito ce tlacatl, ye chicahuac tlahtlani niahcopech. Ye quihtoa:    Nicnequi in noahcopech.
Quihtoa in huehuetzin: Huiptla yez in moahcopechtzin. Quihtoa in tlacatl: Cual-li cah, ni hualmocuepaz. Niman ohual-la nitetah, nenhualcualanti huan otzahtzia: Nicnequi in noahcopech, zan niman. In huehuetzin quilia: Tía concuiqui cualcan. In itetah oyah nencualantoc.
Ahmo za' yenon tequitl ocpiaya, in Huehuetzin. Ocpiaya miec tequitl, ahco    omoaxiliaya. Quihtoa in Conetl:
Ticmaquilihtetzizqueh.    Neh    nichichicahui, neh nihueliti
chicahuac nitequitiz.    Ahmo    xonmocuatotoni, Tlacatzintli;
tictlamizqueh in ahcopechtli.
‘Maquilia in Conetl, quin campa otlayecohquehi nochi in yoal otequitqueh. Ic moztlatic, yoctemacaqueh in ahcopechtli. Nican cah in moahcopechtli. Oconmaquixti in huehuetzin. Tlahmo tlacha oconmictizquia.    Ihcon    oconihto in tlacatzintli tlen
oquinequia in ahcopechtli.
Axan tictazqueh in occe conetl, tlen oahcito Tlaxcallan; nihqui quitemoa tequitl, ahmo cana cahci. Yahui huan yahui
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huan oquizato canin cah ce huey cal-li; umpa ochantia ce tlacatzintli, can oquimpiaya nenmiec yolcameh.
Nin tlacatzintli, zan ce miltequitqui, tlen oquimpiya iyolcahuan:    Axnotin, cuacuahue, tochmeh, ichcameh huan
piomeh. Cuac ohualacito, nin tlacatzintli ocatca ipan ohtli huan ocnenhuitequia ce axno, ipampa ahmo ocxicoaya itlamemel, ahmo cual-li octlamacaya huan ahmo ochihchicahuia. Quihtoa in telpocatl: ¿Tlen tehuatzin t’connequi t’conmictiz? Occuel in conetl oquihto: Ahco xiconhuitequi in axnotzin. ¿Tlen mitzonchihuilia? X’concahua. In tlacatl tlahuelitta in conetl huan quilia: ¿Motequi? ¿Tlen ticnequi nican?
Tlacatzintli: zan onihuala monahuactzin. ¿Cux ticonpia tequitl? Quihtoa in tlacatzintli: ¿Cux melahuac nequi titequitiz? Quilia: ¡Quema! Quihtoa: Axquin teh ce conetl, tlen zan ohuitza huan zan mahuiltizi quil nequi tequitiz huan zan mahuiltiz; queme nonqueh tlen ahmo huehcahuih non chicóme tonal.
Cual-li cah. Tía melahuac ticnequi tequitiz. ¡Tlacuele! x’hualpehui, zan niman. Quematzin, Cah yeh cual-li, tlazohcamatitzin. Mach concahua in axno, ahmo x’conhuitequi. Tía ticnentlazohtla nin axno; paya nimitztlacolia. Ahco nicnehqui nin xolohpi, zazal yolcatl. In conetl, ni tahtzin oquittiti quen quitlamacaz ce yolcatl, quen mocuitlahuiz inic yez tomahuac, pactoc huan chicahtoc. Oquiectlamacac, oquieccatlilti, ahmo huecahui huan axan nencuacualtzin motta in yolcatl.
In iteco cuac oquittac in axno; oquihto: ¡Cuinta! Axan nencuacualtzin cah in yolcatl, ¿Quienin oquichi nin conetl? Melahuac quimatti quien mocuitlahuiz ce yolcatl. In iteco onencualan, ixquichca oquixcocoaya in axno. Ahmo onictlacoliani, cemi ninencuahtlayoatoc. ¿Tleca ihcon onicchi? Yece yonictlacoli. ¿Tlen oc nic-chihuaz? Umpa omoca tequictoc nin conetl.
Axan tiahue inahuac in chochocotzin. Yeh, in xocoyotl. Yahui huan yahui. Oahcito Huamantlan. Ye ahci itech ce
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cuahtlal. Umpic ahmo ocatca non ce altepetzin. Oc ayamaca ochantia, zan cahcana ochantiah cequintin. In telpocatl oquihtoaya: Neh ahmo nicpia cual-li nonemac. Ahmitla nicpia, nican ahmaca quipia tequitl, nican nochtin zan cual-li moyecmotequipanoa. Nochtin zan cual-li moyeccaxitia.
Za tlahman yoquicac ce nanatzin; onentzahtzia huan oquihtoaya:    Xinechonpalehuiqui, ‘nechonpalehuiqui. Nin ce
nanatzin tlen ocuahcuahuito huan cualica ce tlamemel-li ipan ichichiquil, huan ce tlacatzintli oc-huitequia ica ce mecatl, quil yeh’nyeh in iteco in cuahtlal. Huan oquiliaya: ¿Tleca ticuica in nocuah? Non noaxca ¿Tleca ticcui? Quihtoa in Nanatzin: Notech monequi cequi cuahtlatlatil inic nicchihuaz notlacual; yeniilama huan ahmaca nechpalehuia, neninoceceltzin. Nicuica zan pipintzin. Ahmo cah canin niccuiti occecan.
Non imanin, umpa ahci in Conetl huan quilia: ¿Tleca ticcuitequi in Ilamatzin? ¿Moaxca in tlal-li? Quihtoa: ¡Quema, noaxcahuan! Ma niquinita, canin cah in tlalamatl, can nicittaz canin pehui huan can tlami in mocuentla? Ahmo niquimpia. ¿Huan quenin titlahtoa, Intla ahmo ticpia in tlalamatl? Umpic yopehqueh motzatzilteca. In Telpocatl, oquichih huey in momictiliztli inahuac ñeca tlacatl. Huan oquicah in nanatzin.
Tlahtlani in Telpocatl: ¿Can mochantzin? In ilamatzin quihtoa: Neh nochan umpic ñeca tepetl. ¡Cuinta! Nenhuehca ocatca ichachantzin. In conetl, ahmo quicahua in Ilamatzin memehtaz in cuahuitl, quilia: Ma niccuica in tlamemel-li; ocachi ni chihchicahui, oyahqueh huan oacito ichan in Nanatzin. Yonimitzonhualicac nican mochantzin, axan nimitzoncahtehua. Ye nia, notech monehqui, nictemoti ce tequitl. Ma nia, ma nia. Quihtoa in Nanatzin: Nican x’mocahua nonahuaci nican ahmo cah tequitl, ahmo cana xia. Nican x’mocahua nonahuac. Ahmo cana ticahciz tequitl ic nican. Tía tiaz umpa Tlaxcallan nozo Puebla; umpa tlacha quema ticahciz tequitl, ¿Cana ticahciz? Zan
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timixpoloti. Ahmo xia. Nican x’mocahua nonahuac, huan nican tictazqueh quien timotequipanozqueh tihuan. Cual-li ca nimocahuaz. Queme in Conetl ahmo quimatti can yaz huan ahmo ixtlamatti ic ne. Ye mocahua in conetl. Umpa yoquichi ninemiliz, yequimictiti ce tochtli inic tlacuazqueh.
Ñeca tonal, umpa cuahtlan ocatca miec yolcameh. Cuac yehuan ocnequiah, yehuan oquicuaya ce pió, ce tochtli, ce mazatl, nozo catlaye za yolcatl. Nihqui, tlen za xihuitl, omochihuayah icel. Nin conetl ihcon opanoc ininemiliz umpa inahuac in Nanatzin.
Opanoqueh in xihuihmeh, huan ce yoal otlatemic, quil aca oquiliaya:    X’mocuepa mochan. Nihqui otlatemiqueh ihcon
nicnihuan. Cuac otlanez, oquili in nanatzin tlen octemic, quihtoaya:    ye niaz, nechhualnotza notahtzin. ¿Matti tleca?
Axquin yeh yomic notahtzin nozo cux matti. Ocachi cual-li, ni mocuepaz nochan. Nimoyolcocoa ahmitla nicuica, ahmo nicpia tomin non occe itla. Axquin in nocnihuan oquichihqueh cual-li tomin, huan neh ahmitla. Matel. Quihtoa in Nanatzin: Ximochia cotzin, zan axan nihuitz. In Nanatzin ocalac ichan huan in yeh cualquixtia ce cuahuitl. Neh yeninanatzin, neh ahmitla nicpia, zan nin cuahuitl nicpia. Nimitztlacoliz pampa otinechnenpalehui ninqueh xihuihmeh.
¡Tlacuele! Paya nin cuahuitl. In conetl quihtoa: ¿Huan nin tle’ yez? lea nin cuahuitl timopalehuiz intla itla mitzpanoz ipan ohtli. Intla ahea mitztocatinemiz ica nin x’quitzqui huan x’cuanhui. X’quit tlen chihua. In Nanatzin quilia: Cuahcuahtzin, xiec huitequi ñeca tzilacayohtli. ¡ Cuinta! Ocxixintetzic. Mach nin ahmo, itech monequi tiquitzquiz ica in momahuan, zan tiquiliz: x’cuitequi huan yeh mitztlacatocaz. Nin cuahuitl pia itlachihuiliz. Zan icel molinia, que yoltoc in cuahuitl. In conetl quihtoa:    ¡Melahuac! zan icel yahui..., tlazohcamatitzin. In
Nanatzin oquili: Ma teotzin mitzmohuiquili.
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Axan tiquittazqueh, tlen panoa ica in conetl, tlen tequiti inahuac in tlacatzintli, tlen quipia miec yolcameh. Nin conetl quihtoa:    Axan, conmatiz onitlatehmic. Quihtoa:    ¿Huan tlen
otitenmic? Onitlatenmic nechhualnotza in notahtzin. ¿Matti tleca? Ma nitlachiati huan tía teotzin melahuac nechonmopalehuilia, tlacha, occuel nihuitz. Ma nia huan uncan, x’conmaquili. Neh ahmo nicuica nonitla, non tomin, ahmitla otinechonmomaquili. ¿Matti tlen cuica in nocnihuan? Axquin, maz tomin nozo tlacual. Huan neh, zan ihcon nicalaquiti. Quihtoa: ‘chia, ‘chia cotzin. Cuiti ce tzotzomahtl tlilihqui, huan quil quimaca. Quihtoa: Paya. In axno otiquizcalti, yemoaxca, non moaxca. Ahmo x’cahtehua. X’cuica, huan paya nin poxactli. Ahmo nicpia occe itla, tlen ica nimitztlaxtlahuiz, zan nin poxactli. In conetl quihtoa: ¿Tle' yez?
Quinanquilia in tlacatzintli: Zan x’quili in axno. X’quili: axno x’chihcha, huan chihchaz in moaxno, ihtec in poxactli, huan nichihcha hualmocuepaz cuztic teocuitla tepuztomin. Nimitztlazohcamati otinechittitico, quen niyez pactoc, zan ica, tlen nicpia. Quen nipanoz ica paquiliztli nonemiliz. Ma ticpia cual'li ohtli. Oyah in conetl, huan ahmo oquineltocaya, tlen oquihto in tlacatzintli. ¿Quien nicneltocaz in axno nechmacaz tomin? Ahci tlahco ohtli huan omonacti, huan quilia: Axno x’chihcha. In axno ochihchac ihtec in poxactli huan omocuep tomin. In conetl quihtoa: ¡Melahuac! Huan omocuep nenpaqui. Ahmo onechcaya in Tlacatzintli.
Axan ticttazque in tlayecanicnin:    quihtoa:    Onitlatemic
nech-hualtemoa in notahtzin. Quihtoa: Axan ye niaz. Quihtoa in huehuetzin: Ahmo nicpia tomin tlen ica nimitztlaxochiliz. In conetl c’nanquilia: ‘concahua. Tlamo t’compia tomin. X’concahua ihcon. Ma nia. In huehuetzin quilia:    X’mochia, x’mochia.
Yenicmatti tlen nimitzmacaz. Yahui tlahtec huan cualica ce ahcopechtli chochocotzin. Quilia: ¡Tlacuele! Paya nin ahcopechtli.
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Nin ahcopechtli yoyecpoche huan za' cuecuetlacatica. Quihtoa Xiecchitehua huan x’cuica.
In conetl oquiecchi totoca in ahcopectli, cuacualtzin omoca. In conetl quihtoa: Mazqui nin ahcopechtli nicuicaz. Axquin nocnihuan cuicah tomin nozo occe itla ocachi cuacualtzin. In Huehuetzin quilia:    Nin ahcopechtli ahmo catlaye za' ¡Pia
itlachihuil! X’quit tlen chihua: achto xiecyocoya tlen itlapal ticnequi ce tzotzomahtli inic in ahcopechtli. Mach ahmo x’quihto. In yeh ocpehpenato chichiltic itlapal. In huehuetzin quihtoa: X’motlaquenti ahcopechtli. Huan in ahcopechtli motlaquentia ica ce tzotzomatli chichiltic itlapal. X’quit quien yenehci. Axan xiecyocoya tlen tlacual ticnequi. Mach ahmo x’quihto. Yeyocoya in conetl, tlen tlacual quilehuia. Huan tlen xochitl quinehqui, yez ipan ahcopechtli. Zan niman yenehci. In tlacual huan in xochitl.
¡Huaya! ¿Tlen nin? ¿Quen oquichi non? In Huehuetzin quihtoa: Ahmo nicmatti, ihcon onicahcic ihcon nimitztlacoliai inic ahmo tiquihtoz ahmitla onimitzmacac. In Conetl tlazohcamatilia in Huehuetzin huan ye yah.
In yeyextiqueh coconeh omahcito ipan ohtli. Nochtin pactihue. ¡Huahcuitl! In xocoyotl quihtoa:    ¿Mach quien
nicneltocaz? Nihqui namehuan nanhualmocuepa. ¿Huan tleca? Quihtoah: Onictemic, nech hualtemoaya in topapan. Quihtoa occe conetl: ¡Cuinta! Neh nihqui ihcon onitlatenmic. Melahuac, itla opanoc    huan    technotza    topapan.    Tiahtetzi.
Hualmotlatlapuihtihue quen oahcito, quien occhihque, tlen tequitl ocahciqueh.
Ipan    ohtli, oquinnamiqueh    cequi    tlatlaca tlen
oquipolohqueh ce axno, queme non, tlen ocualicaya ce Conetl. Huan yehuan neltocayah in Conetl oquinichtequili in axno. Yehuan oquiliaya in Conetl: Nin axno toaxca, xitechcuepili toaxno.
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In conetl oquinanquili: Intla moaxca ¿Canin cah in amatl? Yehuan quihtoah:    Ahmo ticpiah. In conetl quimilia^ Ahmo
ninamechmacaz in noaxno. Ocualanqueh in tlatlacameh huan ce yectolonhuia in conetl. In Conetl tlen ocualicaya in Cuahcuahtzin ocualan huan yeccahcahua in cuahuitl ipan tlalchic huan quihtoa^ Cuahcuahtzin, xieccuitequi nin tlacatl tlen ahmo techneneltoca tlen t’quiliah.
In Cuahcuahtzin icel yahui inahuac in tlacatl huan quinentzotzona, chicahuac quinenmaca, ic campa octzatziti. Oquihquihle huan oquicahca. Ic campa oquihto: Ahco, ahco, yeh neh oniquichtec in axno, huan onictlatito. Oquichtequili in axno in itahtzin.
Yoquicahca in Cuahcuahtzin huan occuel ye mohualmopachoti inahuac in iteco. In conetl quilia nicnin: Tlazohcamati, otinechpalehui. Can oticuic nin cuahuitl. Quihtoa^ Nin onechtlacolihqueh, ica nin onechtlaxtlahuiqueh can onitequitia. Ahmitla onictlanito, zan onicualic nin cuahuitl tlen techpalehuiz. Quihtoah cual-li ca. Axan tiahue. Ye hualpactihue.
Oacico inchan. Ahmaca cah, ahmo nehci nitahtzin. Itahtzin omococoaya nenchicahuac. ¿Matti quien omoyolmacac nitahtzin? Huan ye cual-li cah. Yehuan quitzatziliah: Tahtzin ¿Can tonca? Huan in yeh quinnanquilia^ Nopilhuan, nican nica. Ocuahtzecatoya ipan ce cuahuitl. Yotemoc oquintlahpaloto huan oquinnahuahtec. Oquintlapui quen ocahcic ce cocoliz chicahuac huan ocneltocayah yomiquizquiai yenonic oquinentemoayah. Yehuan nihqui oquitlapuiayah quenin octenmiqueh tlen oquinnotzaya. In Tlacatzintli oquihto^ Nitlazocamachilia toteotzin, tlen onimoyolmacac huan tlen onamechmocualiquili occuel nonahuac.
Cual-li tlen yenican nancahte. ¿Tlen onacchihuato umpa can onanyahqueh? Tlen onancualicahqueh? In ocachi huey quihtoa: X’conit Notahtzin. Neh onicualic ce ahcopechtli. In
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conetl tlen yahui tlatlacoyan quihtoa: Neh onicualic ce axno. Huan in xocoyotl quihtoa: Neh onicualic ce cuahuitl. Queme nitahtzin, ahmo ocmatia tlen chihuah nonque itla. Achto onenhuetzcaya, huan niman onencualan.
In tetahtzin quilia in ocachi huey: ¿Tlen ticchihuilizque ica ce ahcopechtli? Non pitzo-itla, neh ocachi cual-li nican nicchichihuaz. Maz quien zazo mach cual-li nicchihuaz. ¿Zan ye nin, otictlanito? Ocachi cual-li ahmo otiani, ocachi cual-li oticchichihuazquia non itla; huan ahmo otiazquia, quin zan cani. ¡Huan tlen cahuitl oticchihuato! In Conetl quihtoa: Ahmo xon cualani Notahtzin. X’conit, tlen chihua: achto x’conyocoya, tlen itlapal t’connequi ce tzotzomahtli inic in ahcopechtli. Mach ahmo x’conihto. In yeh ocpehpenato cuztic itlapal. In Conetl quihtoa: X’motlaquenti ahcopechtli. Huan in ahcopechtli motlaquentia ica ce tzotzomahtli cuztic itlapal. ¡X’conit quien yecnehci! Axan xoconyocoya:    Tlen tlacual tonnehqui. Mach ahmo x’conihto.
Yeyocoya in tlacatzintli tlen tlacual quilehuia. Huan tlen xochitl quinehqui yez ipan ahcopechtli. Zan niman yecnehci. In tlacual huan in xochitl. ¡Huaya! ¡In Tlacatzintli, ahmo ocneltocaya tlen oquittaya! ¿Nin tlenonon? ¿Quen oquichi non? In Conetl quihtoa: Ahmo nicmatti, ihcon onechmacaqueh huan axan nimitzontlacolia, inic ahmo conihtoz ahmitla onimitzonhualiquili. In tetahtzin tlazohcamatilia in Conetl, huan quilia: Neh, tlen onicmattia nin acopechtli queme catliaye za. Zan onechhualtlacoli ce cuahxinqui pampa ne onictequitito inahuac. Quihtoa: Cual-li cah.
Tlahtlania in occe. ¿Huan teh tlen oticualic? Neh onicualic ce axno. ¿Huan tlen ticchihuilizque in axno? Mach que huehca cah in cuahtlan; tía zan nican, cah in cuahuitl. Nican cah nochi. Quihtoa: Mach nin axno ahmo catliaye za'. Nin ahmo queme occequintin, tlen zan tlamemeh. Nin x’conit, tlen techmacaz. ¡Zaz! Quixtia ce poaxactli. Huan quimemelahua huan quitlalilia
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Ixpan icamac in axno. Yeh oquili: axnotzin, x’chihcha. Chihchah in axnotzin huan zan niman, in ichihcha omocuep teocuitla tomin. Yeccualquixtia.
Paqui in tlacatzintli. ¡Huau Toteotatzin! Miec itla techonmomaquilia. Quinilia^ Tlen onanchihuato? ¿Tlen onacchihque, inic onamechhualmacaqueh ninque itla? Nanquiliah: Tehuan nihqui ahmo ticmatih. Axan in tetahtzin tlahtlania in xocoyotP Teh ¿Tlen oticualic? Neh onicualic, zan ce, cuahuitl. Quihtoa:    X’conit. ¿Huan tlen ticchihuilizque non
pitzoyotl?
Nican ca ce cuahtelul-li nech-hualili ¿Tlen chihuiliz?
Quihtoa: Zan axan ‘tzonittitiz. In Conetl oquittac huehca huitz, ce coyotl, tlen yemayana huan nequi quichtequiz cequi piomeh. Tlamotla in cuahuitl ipan tlalchic. Quilia^ X’cuitequi in cocoyotzin, ihcon quilia, ihcon yahui in cuahcuahtzin, patlanti. Nenhuitequi in coyotl huan nin ocholo. In Tlacatzintli, queme ocpiaya miec paquiliztli, onenchocac, nenpatoc, ica nochi itla. In axno, in ahcopechtli huan in cuahuitl. Yehuan omopalehuihqueh huan opanohqueh ninemiliz nen cual'li, ahmitla oquimpolo. Nican tlami nin tlapuil.
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In piltontli tlen opoli huan occuel onez umpa Covadonga
Cepa ce Tlacatzintli otlahchiquia huan ocnemacaya in nectli. Nochi in nectli ocualcahuaya umpa Cuetlaxcoapan. Nin Tlacatzintli oquimpiaya izoa huan ce iconeh. Ce tonal nin Tlacatzintli huan Iconeh ihcon ohual-layah cahuaqui in nectli huan opanoqueh itlacoyan ce huey cuahtlal, umpic can itocayan Covadonga; queme ahmo otlacuatehuaqueh ichan yonenmayanayah.
Za tlahman, oquitqueh umpa ca ce Calnamacoyan. Ye quihtoa in Tlacatzintli, quilia ni Telpoch: Paya nin tomin huan x’cuiti cequi tlacual. Nin Tlacatzintli yocmacac in tomin, quihtoa ahmo tihuecahui umpa huan nechahciti umpa Cuetlaxcoapan. ¡Quema Notahtzin ihcon nicchihuaz! Tía totoca niaz. Queme ye
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tlahca, neh nitlayecana inic nemacaz in nectli. ‘Nechaciti umpa Hueyaltepetl. Umpa Titlacuazqueh. Mach ahmo xihuecahui.
Neh, yeniatetzi. In Telpocatl omoca icel huan ocalac itec in Calnamacoyan inic cuhaz in tlacual. Yehuan ahmo ocmatiah nin Calnamacoyan, ahmo catliaye za, nin zan quenenque, pia itlachihuil. Cuac in Telpocatl ocalac; itla opanoc tlen yeh, ahmoqueman oquizato.
Itahtzin yohualahcito umpa Hueyaltepetl yoyah can in yeh quinemacaya ninec moztle. Umpa occhiaya Nitelpoch. Onenhueca quin campa    tlatlapoyahuia    huan ahmo nehci Iconeh.
Omotlahtlaniaya tlen ipan opanoc Icone. Ohualmocuep ichan.
Cuac ocalac tlahtlania Nizoa canin cah in telpocatl. Yeh quihtoa: Ahmo nicmatti, mach ahmo namihuan onanyahqueh? Quema, yece onictitlan cuiti cequi tlacual, can ocatca ce Calnamacoyan umpa cuahtlan.
Queme ahmo onechahcito umpa Huey Altepetl onicneltocac in yeh ohuala tochan. ¿Canic oyazquia? Opanohqueh in tonaltin huan in Conetl ahmo onehcia. Nochcan otlahtlantinenca, cux amocttaqueh in Icone. Occuel oyah can ocatca in Calnamacoyan. Cuac oahcito ¡Cuinta! ahco nehci, acmo cah umpa. Opoli.
Itahtzin huan Inantzin omonenyolcocoayah tlen ahmo nehci in Icone. Umpa Huey Altepetl, ce Tlacatzintli cuac oquicac tlen opanoc; octlahtolmacac in tlacatzintli. Oquili: ¿Can oct’titlan in Mocone? Quihtoa: Onictitlan itec ce Calnamacoyan, ma cuiti cequi tlacual umpa cuahtlan. Umpa ocatca ce Calnamacoyan. Ye quihtoa in Tlacatzintli: Non ahmo Calnamacoyan.
Quihtoa: Non zan omonextia huan niman polihui, axan in Moconeh umpa yomoca. Quihtoa:    ¿Quienin? Quihtoa in
Tlacatzintli: ¿Quienin? Quihtoa: Non zan omonextia, non ahmo melahuac Calnamacoyan. Non cuac ahci ce xihuitl ipan ce tonal monextia huan occuel polihui, huan nochi aquin umpa calaqui, umpa mocahua ahco hualquiza. Quihtoa: ¿Huan axan quienin
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nozo canin niquittaz in Notelpoch? Quihtoa non Tlacatzintli. Quihtoa: Tía ticnequi quittaz in Motelpoch occuel. Xia ipan in occe xihuitl huan ipan non tonal tlen otictitlan. Huan tiquittaz quien hualneciz non Calnamacoyan. Ye quihtoa in Tlacatzintli: Quema, ihcon nicchihuaz.
Ihcon opanoc ce xihuitl huan occuel oahcic in tonal, tonal huan imanin. Ahcito umpa, oquittac ye motlapohti non Calnamacoyan; oquitac umpa cah Nitelpoch, umpa mochixtica. Oquilihque tía tiquixtiz in motelpoch monequi ahmo timoilacatzoz. Nin monequi tzinquiztaz, huan can ticquitzquiz in Motelpoch. Tía tiquitzquia ipan nitzon, can ipan nimetzhuan, ipan nimahuan. Teh x'cualhuilana, teh x'cualhuilana. Tiquittaz, quema occuel ticualquixtiz. Ihcon oquichi in tlacatzintli. Umpa oahcico. Oquittac canea Nitelpoch huan ye tzinquixti, tzinquixti.
Calacti can Calnamacoyan ihcon tzinquixti, huan oihicop ihcon tlacuitlapan ocmachilicualhuilana. Ocmachili ocquitzqui ipan nitzon yecnenhualhuilana, hualhuilana. Cuac ohualquiz ohuaTlalachix in Tlacatzintli. Ye quihtoa in Piltontli: ¿Tleca nechonnenhuilana? ¿Tleca? ¿Tlen mitzonmaca? Nican ahmo nequi, ahmo ihci nechmaca in tlen onechontitlan huan tehuatzin nechonnentzonhuihuilana, ¿Tlen mitzonmaca? Quihtoa: Ahmitla, ahmitla nechmaca, ye tiahue yeca.
In Conetl ahmo ocmatia tlen opanoaya ahmo ocmatia yopanoc ce xihuitl huan in yeh zan machilia ce imanin. Yeca yohualquiz ocualquixti ni Telpoch yohual-laque oacito umpa ichan. Ye quihtoa in Tlacatzitzin:    Quema, onicualquixti. Quema,
onicualquixti in Notelpoch.
Umpa ichan itahtzin octlapui tlen opanoc. Axan yeh quimatti tle cateh calmeh ica in itlachihuiliz. Tehuan ahmo tiemattih tleca, mach cateh occequintin cemanahuatl, ihcon panoa; tlen macatzquiza ticittah ce coyoctli, ce oztotl umpa tepetl, ticneltoca
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non coyoctli queme catliaye za\ Mach ahmo melahuac. Non coyoctli pia itlachihuil.
Occepa, tic-ittah ce tianquiztli nozo ce cal-li can ilhuiquixtiah. Intla tehuan ticalaquih umpai queme tehuan nenpactoc ahmo ticmachiliah tlen yopanoc miec cahuitl, zan ticneltoca yopanoqueh queme ce, orne, yey, nozo nahui imanin. Occequintin quimachilia yopanoc ce, orne, yey tonaltin; huan cuac tiquizah; tic-itta tlen yopanoc ce, orne, yey, nozo ocachi tonaltin, nozo xihuimeh, nican itech tocemanahuatl. Itech occe cemanahuatl in cahuitl yahui nozo panoa nenyolic, ahmo queme nican tlen yahui totoca.
Ye in piltontli omozcalti. Omonamicti huan oquipix ni pilhuan, huan cuac ihcon opanoaya octaya in Calnamacoyan oquiniliaya: Ahmo x'calaquican, amaca x'titlanican, tía ahmo umpa polihuiz in mopilhuan. Huan nican tlami nin tlapuil.
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In tlacatzintli tlen ahmo oquinequia
tlamanaz
Nican Toaltepetl ipan Metztli Noviembre mochihua ce Ilhuitzintli inic in Miquetzitzin. Toachtohuan, Tococolhuan ocneltocayah tlen in miquetzitzin huitze non yoal inchan nican totlalticpac huan Yehuan yecozqueh nochi in tlacual, tlen quichihuah cuac tlamanah. Quitlaliah xochimeh, huaqui michin, pionacatl, xochicual'li huan occequi miec itla.
Nin cepa opanoc itech in Toaltepetl. Ce Tlacatzintli ahmo ocnequia tlamanaz, ahmo ocneltocaya tle ohualmocuepaya in Miquetzitzin. Cuac ye oahcia in Miqueilhuitzintli nin Tlacatzintli ahmo quienman otlamanaya. Oahcic in tonal in Miqueilhuitzintli. Quihtoa: ¡Tlen nitlamanaz! ¿Tle yez? ¡Ahmo melahuac huitze in
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Miquetzitzin! Quihtoa: ¡Tlamach melahuac! Nizoatzintli quihtoa: ¡Quema, Neh nitlamanaz! Nicmanaz, maz zan, ce tlaxcal. In Tlacatzintli quihtoa: ¡Quema, chihua tlen ticnequi!
Quihtoa nin Tlacatzintli: Neh, ahmo nimocahuaz nican, ocachi cual'li neh niaz cuahtlan. Nictemoti in cuahtlatlatil, neh ahmo nicnequi niquittaz nin quil Miqueilhuitzintli. ¡Ahmo melahuac! In Tlacatzintli yeca yoyah in cuahtlan. Umpa ocuahcuahuia huan otlehcoc ipan ce huey ocotl. Ahmo oquittac cual-li quien otlaczaya huan ce cuauhmaitl opoztec huan omalah huan ohuetz omiquenenec! cuac yoizac, umpa ca pilcatoc; nochi in tonal huan nochi in yoal. Ahmo ohuelitia mototomaz ihcon omoca pilcatoc.
Ipan in occe tonal oquitac huan oquicac ihquin panotihue nenmiec tlatlaca! motlapuitihue huan nenhuehuetzcatihue. Quihtoa: Niquintzahtziliz, niquiniliz ma nechpalehuican. Tlachia huan, mach ahca nehci, ahmaca nehci. In yeh ocaquia quil aca huitz. Huan ahmaca ohualaya Ihcon oquincactoya ahmaca onehcia. Occuel ihcon opanoc, ocachi mochixtoc huan mochixtoc. In Tlacatzintli ocneltocaya yehuan opanozquia canin ocatca huan oquipalehuizquiah. In yeh queme omocuatoponi huan oyeczotla huan ahmo hueliti temoz. Nican acuel mopetoniz, ahuel quiza, umpa cah pilcatoc.
Ye quihtoa: ¿Huan axan quienin nicchihuaz? ¿Quienin nimocuepaz ¿Aquin nictzahtziliz? Oquicac occuel tía hual'lehco hualmotlapuihtihue hualmotlapuitihue. Ye quihtoa: ¿Aquinononqueh? ¿Aquinononqueh? Oquittac, ¡Axan quema umpa hualpanotihue nochtin in Tlacatzitzin, nochi in Miquetzitzin tlen yomihmihque! Umpa hual'lecotihue in Tlacatziztin, Zoatzitzin. Umpa nochtin memehtihue ninchaya, cuicayah xochicual'li, nochi in xochicual'li, cuicayah umpa ihtec ninchaya. Yahue tlacuahtihue huan huehuetzcatihue, huan motlapuitihue, huan
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huetzcatihue nochtin. Cequintin cuicah nicotonhuan, nochi umpa motlapuitihue, huan huehuetzcatihue
Oquittac ocachi tlacuitlapan umpa yahue yeh Nitahtzin huan Ninantzin. In nin Tlacatzintli umpa nochi cahcoc, nochi in tlacual tlen noccequi miquetzitzin ahmo quinequih huan tlamotlah. Umpa yehuan za' cahcoctihue tlen umpa mocahuilia. Yehuan cololotihue in tlacual hueztoc pampa yehuan ahmitla cuica. Noccequi nochtin cuicah inmac in tlahuil, huehuetzcatihue, nixochicual-li. Yehuan ahmitla cuicah, zan ihcon yahue, ahmitla cuicah. Zan ihqui nenentihue huan nochi zan cahcoctihue tlen occequi miquetzitzin cuahtihue huan tlamotlah
Cuac nochtin opanoqueh, yotlanez umpa ihci opanoaya ce Telpocatl tlen oquicualicazquia ocoxal huan oquittac in Tlacatzintli pilcatoc huan oquipalehuito mopetoniz. Yeh in Tlacatzintli yeca yotemoc. Ye quihtoa: ¡Ye nicneltoca! Quihtoa: ¡Quema, melahuac huitze in Miquetzitzin! Tlacuaquihue huan huitze nochitin ipan In Miqueilhuitzintli. Ipan in occe xihuitl, onentlaman nenmiec tlacual, miec xochicuaTli. Huan occuel oyah in cuahtlan huan oquittac occuel in Miquetzitzin quien occuel oyahya nochtin tlacuatihue. Huan axan quema oquinittac, ni Nantzin huan ni Tahtzin, quien nihqui ohuetzcatayah huan ocuicayah nochi tlen oquimanilihqueh.
Huan ahco za’otlaololotaya ica in xochicuaTli, nochi tlen umpa octlatlamotlataya. Huan yenon in Tlacatzintli quihtoa: ¡Quema, melahuac huitze ninque Miquetzitzin cuac mochihua in Miqueilhuitzintli! Huitze huan nochtin tlacuaquihue, quiyecoquihue nochi in tlacual huan nochi cuicah huan ihcon yahue itec in occe tlalticpac; ihcon nenetihue. Nican tlami nin tlapuil.
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Chapulín huan Coyotl
Ce Chapulín ochantia umpa cuahtlan huan queme yohualaya in quiahuitl, octemoaya can mopichoz, huan ocahcic ce cuacuahue icuitl huan ica non oquichi ce ichachantzin, in Chapulín oquihto: ¡Tlen cualtzin cah in nochan! Axan nican nicochiz cual-li.
Umpic opanoaya ce Coyotl, nihqui oquitemoaya can mopichoz, huan queme yocia ñeca coyotl, omotecac ic ne, campa ichan in chapulín. In Coyotl ohuetztoya, oyehuatoya oncan, ce yolcatl otlatzazanatz, cuac opanoc totoca, huan in coyotl nihqui omeh totoca, huan ocholo, ahmo oquittac cual-li can otlaczaya huan ocpacho nichan in Chapulín.
In Chapulín otzecuin, huan oquitzatzilli oquili: Ximonacti, ahmo xicholo. Nehuatl nichochocotzin huan onicxico cuac otictlaczac nopan. ¿Axan quen ticchihuazqueh? ¿Nozo, tlen ticchihuazqueh?
In Chapulín: Nicnequi tinechyectlaliliz in nochan. In Coyotl: Ahmo nimitzyectlaliliz. In Chapulín:    Xicyectlali, tía ahmo
tictazqueh. In Coyotl: ‘Quitta, ¿Tlen tinechchihuiliz? In neh nihuey,
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neh nichihchicahui huan ohuehuetzcac in Coyotl. Quienin ticnequi nimitzyectlaliliz in mochan? Tía melahuac cual-li ¿Oquili in Chapulin: ¿Ahueliti tiquitoa? Tía ticnequi tic’tazque aquin ocachi hueliti. Timomictizque huan tic’tazque aquin quitlani. In Coyotl ahmo ocnequia nanquiliz ahmo ocnequia yecchihuaz ichan in Chapulin huan ocquiliaya: Tía ticnequi timotlatlanizqueh huan tictazqueh aquin ocachi hueliti.
Ahmo huehca ocatca ce atlahtli, oquihto in Coyotl. Tía ticnehqui nican titzecuinizqueh, teh huan in neh. ¡Quienin ahmo! Xinechyecana. Nitzecuiniz huan xinechicanhui. Otzecuin in Coyotl, huan in Chapulin omoquitzqui ipan icuitlapil huan ohuetzico ocachi huehca niman oquili: Neh onimitzpanahuito huan tiquihtoa ocachi ti chichicahui, in Coyotl ahmo oquinequia tlapoloz huan in Chapulin ocualan huan oquihto: Neh ahmo ihquin niccahuaz. Tictazque occepa ica totlacahuan. Timomictizque. Cual-li cah, quienin in teh ticnequiz. In Chapulin oyah oquinnotzato cequi yoyolcatzitzin queme in tlalitzameh mimiahuameh, momoyomeh, tocameh, zayulimeh huan occequi yolcatzitzin nochtin chocotzitzin.
In Chapulin oquihto: Xinechnamiquican, xinechpalehuican in Coyotl octlaczac huan oxixini in nochan huan amocnequi nechyectlaliliz in nochan, quil in yeh huehuey huan chichicahui, zan huetzca noixpan. Ihcon in Chapulin oquinololoto miequeh yolcatzitzin.
Occecan in Coyotl nihqui yoquinnonotz miehqueh huehuey yolcameh. Oquinamiquito cequi axnotin, chichimeh, cuacuahue, nihqui oquixnamiquito in mazatl huan ce yepatl, ye quimilia: Xinechnamiquican huan oquihto in yepatl: ¿Tlenonon ticnequi ica nimitznamiquiz? Oquihto: nicnequi nimomictiz inahuac occequintin yolcameh huan oconihtoaya: zan ica nehuatl tlen quinequizqueh zan xinechcahuili neh nocel. Oquihto in Coyotl: ¡Cual-li cah! Ica tehuatl ahmo nimomahtia.
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In Coyotl oyah ixpan in Chapulín huan oquili: Axan ye imán timomictizque Xaxalpan ixtlahuapan huan umpa mottaz aquin nonon tlatlani. Umpa xinechchia ica in moyolcaicnihuan. Ahmo huehca, ohual-la in Coyotl huan imaicnihuan huan oquihto: lepan xitlacuacan.
Oncan tlacuatcateh cuac oquicahqueh. In Chapulín tlen quinonotzaya iyolcaicnihuan. Quinilia: Ximehuacan. Yohualahcico in Coyotl aquin inahuac timomictizqueh. Omequeh oquixnamiquito in Coyotl.
Oncan in Coyotl opeh yeh yehuitequi in Chapulín, nin zan otzecuintinemia huan in Coyotl ahmo ocahcia. Cuac yocia in Coyotl oquihto:    Axan ye tiquinnotzazqueh in toyolcaicnihuan huan
timomictizqueh, zan tehuan ahmitla timochihuilizque.
Oncan ohualmonamictahqueh huan omomictiqueh in Yepatl, huehca quimitztica huan ohualaqueh non yolcatzitzin non tlen tetzopiniah. Opehqueh tetzopiniah. Niman otzatzic in Coyotl oquitzatzili in yepatl. Quilia:    xinechpalehui, yenechmictiah in
Yepatl. Oquinanquili:    Axan noyolcaicnihuan ¡Tiahue!
ticpalehuitihue in Coyotl. Yequimictiah. Oncan in Yepatl oyah ica in iyolcaicnihuan ipan occequintin yolcameh; oncan ohualahqueh iyolcaicnihuan in Chapulín ipan Yepatl huan nochtin iyolcaicnihuan! aheo xicoayah in yolcatzitzin yechocholoayah. Ohualahque ocachi mieque yolcatzitzin impan huan oquimmihminqueh chicahuac huan nochtin in huehuey yolcameh ochocholohqueh huan in Coyotl icel omoca.
In Coyotl octzatzi: ¡Yeca! ¡Yeca! Xinechcahuacan. Yonitlapolo, otinechtlan! quil in teh chochocotzin. ¡Quema nimitzyectlaliliz in mochachantzin! Oquihto in Chapulín:    Xicyecchihua in
nochachantzin. Yeca in Coyotl totoca oquitzqui cuacuahue icuitla huan ica non oquiyecchi ichachantzin in Chapulín.
Cuac yotlayeheco in Chapulín oquihto:    Yotiquittac tlen
oticmotlanili cuac otinechpehualti. Axan ma timotlazohtlacan quen
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Toteotzin quimonahuatilia huan ma tlami nochi quiexquich oticpiaya ica otimomictinemiah. Ma tiacan ixpan in Toteotzin, ma motechteochihuilitzinoz.
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El dinero
In tomín
Una vez había un señor que no tenía nada; no tenía dinero, sólo trabajaba su tierra. Todos los días iba al campo; barbechaba la tierra, araba, sembraba maíz y haba, también leñaba. Este hombre era muy trabajador. Tenía su mujer y un hijo. Un día ¿quién sabe qué pasó? De repente, al hombre le entra La Flojera, ya no quiere ir a ninguna parte; ya no hace nada, sólo duerme. Su esposa no tenía qué comer, y ahora, es ella la que hacía todo el trabajo; iba al campo, traía leña, barría, lavaba la ropa, todo el trabajo lo hacía ella.
Una noche la señora regresó a casa y le preguntó a su esposo: ¿Qué hace mi esposo flojo? El le contesta: Nada, sólo duermo. ¿Bueno y qué? ¿Te importa? Con eso su esposa se enojó y le grita: aquí ya no tenemos qué comer y tú nada más estás durmiendo. El hombre le contesta: Yo no sé nada, ocúpate tú sola de todo, yo tengo mucha flojera. No quiero ir a ninguna parte. Su esposa le dijo: No sé cómo lo vas a hacer, pero mañana vas a ir al campo, a fuerza vas a ir.
Ya amanece y le dice la señora: ya es hora, levántate vamos a pizcar. El hombre dice: Ahhhh, ahorita, no quiero ir, tengo flojera, mejor vamos mañana. Su esposa le dice: ya vámonos y lo jala poco a poco y ya se va levantando el hombre. El hombre se sube al burro y así va durmiendo sobre el burro.
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Luego le dice su esposa: Ya llegamos. Trabaja, empieza a cosechar. El hombre dice: ahorita, espera un poco, ahhhh y ¿para qué cosechamos? Dice su mujer: Tú, apúrate. El hombre mira hacia el camino y ve un montón de monedas; ahi están tiradas en el suelo. El hombre sigue diciendo: ¿Para qué cosechamos? ¿Para qué tanto trabajo? Le responde la señora: Asi vamos a tener dinero y nuestra comida. El señor dice: como que vi un montón de dinero tirado en el camino. Su mujer dice: ¿Por qué no lo recogiste? ¿Por qué no lo juntaste? Dizque en donde sea él encontraba dinero tirado, aqui diez pesos, por allá veinte, en otro lado cien.
Su esposa corre y se dirige hacia el camino, busca y busca y en ningún lado ve algo. Sólo el señor veia el dinero. Otra vez regaña a su esposo, le dice: Eres un hablador. ¿Dónde dices que viste el dinero? ¿Dónde está? No se ve nada. Yo vi que ahí estaba, vas a ver ahorita. Voy y lo traigo. Ya regresa y trae el dinero; son mil pesos. Mira aquí está, ten, aquí está el dinero. En esos días mil pesos era muchísimo dinero. Exclama su esposa: ahora sí, ya tengo mucho dinero. Compran ropa, compran más animales; bueno, les alcanza para muchas cosas.
En otra ocasión su esposa le dice: vamos al campo. El dice: ¿Ay, para qué? No quiero ir. Decía el señor: tengo flojera. Todos los días, era lo mismo. Siempre el hombre decía lo mismo, que tenía flojera, y a donde iba, sólo se la pasaba durmiendo. Su esposa siempre estaba enojada, siempre le gritaba. Le decía: Párate, hijo de la flojera del diablo. Levántate. El hombre se levantó, pero con una flojera de aquéllas. Muy lentamente hace todo. Toma su hacha, carga al burro, y se sube al burro; ahí va por el camino y nuevamente ve dinero en el camino. Nuevamente lo ve, y lo pasa, y ahí lo deja. Llegan a su destino, y su esposa le dice: ¿Por qué no trajiste el dinero? Dice el señor: Otra vez dinero. ¿Para qué quieres tanto dinero?
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Así pasan los días y van de nuevo al campo y otra vez van a leñar, y al esposo ya le dio sueño y busca donde acomodarse para dormir. Por ahí está un tronco de árbol, y ahí se acuesta. Por allí ve una ollita; la destapa y ve que adentro hay mucho dinero. Oh, mucho dinero, ¿para qué lo quiero? ¿qué le haría? No sé, mejor ahí que se quede. Se duerme mientras su esposa está juntando la leña. Carga el burro y se regresan a su casa. Y cuando se ponen a comer el señor le dice a su esposa: sabes qué, ahí donde me dormí vi una ollita con muchas monedas.
Así siguieron platicando, y no se dieron cuenta que por ahí estaba el hermano de la esposa, estaba escuchando todo lo que decían. El hombre le dice a su mujer: sí, hay muchas monedas en esa ollita, si lo quieres, ve por el dinero. Está ahí, donde me dormí. Como señal, vas a ver un ocote grande. Y luego, a mano izquierda, ahí está la ollita, es negra. El muchacho ya escuchó donde está el dinero, brinca y sale corriendo. Va rapidísimo hacia el lugar para traer el dinero.
Luego, su esposa le reclama ¿Por qué no lo trajiste? Eres un tarugo. El le contesta: Tú siempre quieres que yo haga todo. Siempre quieres el dinero que encuentro. ¿Por qué lo he de traer cargando? Si Dios me quiere dar el dinero, que me lo traiga hasta mi casa, donde duermo.
Allá en el bosque el hermano encontró la ollita. Rápidamente la destapa y no ve las monedas; sólo contiene excremento. El muchacho se enoja mucho; y dice: el idiota de mi hermano; me las va a pagar. El muchacho dice: ya sé qué voy a hacer. Trae cargando con una cuerda la ollita.
Su hermano flojo está bien dormido en su casa. El muchacho entra y le vacía el excremento en la cabeza y en su espalda y sale corriendo. El hombre flojo despierta y siente algo. Apesta mucho. El señor, como es muy flojo, dice: qué flojera pararme; mejor así
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me quedo y mañana me cambio, ahorita me duermo. Así me quedaré.
Ya amanece y se despierta el señor. Su espalda la siente entumida. Dice: ¿Quién sabe qué pasa? Siento como si hubiera estado cargando algo toda la noche. Le dice su esposa: a ver, voltéate. El se voltea y cae todo el dinero en su petate, por todos lados, hay monedas. ¡Qué bárbaro! ¿Pero, cómo vino a dar todo este dinero aquí? Mira aquí hay un montón. Mira, hay monedas de oro y de plata; brilla mucho. ¡Oh, cuánto dinero! Júntalo, si quieres. ¿Qué le vas a hacer con tanto dinero?
Apúrate, júntalo. Así se pasó su vida este hombre; donde iba encontraba dinero, siempre veía dinero y siempre decía: Gracias Dios.
Así fue, y su esposa siempre recogía las monedas que encontraba su esposo. Luego ya veía en qué gastarlo. Se hicieron una buena casa, compraron animales y otras cosas. Se la pasaron muy bien la vida con su hijo y fueron muy felices.
Aquí temina este cuento.
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El pajarito Mimincueo
In tototzintli Mimincueo
Había una vez en nuestro pueblo un señor y su esposa que tenían dos hijos, un niño y una niña. Cuando eran pequeños, los querían mucho. El señor decía: Vengan aquí mis hijitos. Los besaba, los cargaba; jugaba mucho con ellos. Les compraba muchas cosas.
Un día cuando ya habían crecido los niños, dijo su papá: Ya no aguanto a mis hijos, ya no puedo alimentarlos, ya no tengo con qué vestirlos; trabajo mucho y no me alcanza el dinero. Como su papá sólo trabajaba en el bosque, no le alcanzaba para mantenerlos.
El señor y su esposa platicaron. El señor dijo: Ya no quiero a mis hijos. Dice su esposa: Yo tampoco, ya no los quiero. ¿Qué vamos a hacer? ¿Dónde los vamos a ir a dejar? Dice el señor: Los voy ir a dejar al bosque, ahí quien los encuentre, los cuide, y los va a mantener. Dice su esposa: Sí, ve a dejarlos al bosque, aquí ya no los quiero tener.
Un día el señor les grita a sus hijos: Vengan aquí. El niño corre, la niña también corre. ¿Qué quieres papá? Sí, ¿qué quieres? El dice: Hoy iremos al bosque a leñar. El niño y la niña sonreían con mucho gusto. Gritaban: ¡Sí! ¡Si! Iremos. Dijo su mamá: Póngale el aparejo al burro. Apúrense. Apúrense. Uno
saca el aparejo, otro trae al burro. Le amarran el aparejo y lo aprietan. Le cargan el hacha y un lazo; le cargaron todo: su agua, su tortilla, todo lo que van a necesitar en el bosque.
Dice el señor: Ahora vámonos. Su esposa se quedó en casa, no fue al bosque. Caminan y caminan, asi van por el camino. Cuando llegaron al bosque el señor hace como que busca la leña y dice: Aqui espérenme un poco, voy a buscar leña. Allí se quedaron sus hijos solitos. El señor se llevó el burro, y allí los dejó quietos, esperando a su papá.
Allí están a la expectativa. Cuando ven que ya es medio día y no aparece su papa, se preguntaron: ¿A dónde fue nuestro papá? No aparece. Ya dice el niño: ¿Le gritamos? La niña le responde: Sí, grítale. El niño pregunta: ¿Se habrá dormido? Contesta la niña: No creo. El niño comienza a gritarle: Papá, papá ¿Dónde estás? Nadie le responde. De nuevo grita: Papá ¿Dónde estás? ¿Dónde estás? Nadie responde. Dicen: ¿Se habrá ido, por algún otro lado y no nos escucha? Vamos a buscarlo. Allá van a diferentes sitios; llegan y no encuentran a nadie, ni al señor, ni al burro.
Para entonces, los niños comienzan a llorar mucho. Y como no conocían por donde fueron, menos sabían como regresar a su casa. Lloran desconsoladamente; así van llorando. De repente, se les aparece una joven mujer muy bonita; esta mujer brilla mucho. Es un hada y les dice: ¿Qué les pasa niños, por qué lloran tanto? Le contestan: Cómo no vamos a llorar. Vea usted. Nuestro padre nos trajo al bosque y nos abandonó y no sabemos por donde ir a casa; ¿cómo no vamos a llorar? No conocemos este lugar.
Les dice la joven que brilla: Ya no lloren. Si quieren, los puedo convertir en pajaritos para que ya no lloren. Pregunta la niña: ¿En pajaritos? ¿Cómo? Contesta el hada: Sí, en pajaritos. Así van a andar volando felices y ya nunca van a andar llorando. Dice el niño: Sí, sí. Quiero ser pajarito. Entonces el hada que
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brilla los toca en la cabeza y los convierte en pajaritos. Por eso ahora andan volando y son esos pajaritos llamados Mimincueo. Andan volando felices, cantando; ya no lloran.
Aqui termina el cuento.
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La flor de dalia
In acocoxochitl
Había una vez una señora aquí en nuestro pueblo que se quedó viuda, pues su esposo se había muerto. Su esposo le dejó dos niños, aún pequeños. La señora le habló a otro hombre; se conocieron, platicaron, y ahora ya viven juntos. Como estos niños no eran sus hijos, él no los quería. Un día los fue a dejar al bosque; los llevó muy lejos y como eran pequeños no conocían el bosque; los llevó lejos y ahí los dejó para que se los comieran los coyotes.
Les dice: espérenme aquí. Voy a recoger algo de ocoxal para el temazcal. Los niños allí se quedan jugando. Pasó el día completo; empieza a oscurecer y el hombre no aparece. El ya se fue. Está bien oscuro. Ellos, como estaban solitos, les da mucho miedo. Empezaron a llorar. Así estaban cuando, de repente, se aparece un pajarito que cantaba muy bonito y brillaba. Luego se acercó a los niños.
Ellos sólo se le quedaron mirando, lo empezaron a corretear y lo agarraron. El pajarito habló y les dijo: No lloren, los voy a llevar a mi casa. Se calmaron y el pajarito los llevó a la casa de la Malintzin. La Malintzin es una dama muy bonita que tiene su vestido muy bonito también. Ella es la dueña de la montaña. Vive dentro de un mundo mágico, nadie sabe cómo es o dónde está. Se dice que está dentro de la montaña.
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Allí la Malintzin los interroga: ¿Cómo sucedió esto? ¿Qué les pasó? Ellos le relataron como su padrastro los trajo a la montaña. La Malintzin los escuchó con atención y dijo: Está bien; los voy a ayudar. Me gustaría que se quedaran, pero creo que no se van a sentir bien aquí. Creo que será mejor que los regrese a su mundo. Les voy a regalar esta flor que se llama dalia. Cuídenla bien. No la saquen, manténgala dentro de su caja. Luego, la van a sahumar todos las noches con incienso. La flor les va a dar dinero para que puedan comprar ropa, comida, y todo lo que necesiten.
Allí en la casa de la Malintzin habían muchas cajas cerradas, y los niños querían ver qué contenían. Un día se quedaron solos y se atrevieron a abrir una. Al hacerlo así comenzó a oírse un extraño ruido, como que salía el viento. Todo retumbaba; también comenzó a granizar, a relampaguear, y a llover mucho. Esto provocó que todas las cosechas se perdieran.
Los niños no sabían que allí estaban encerrados todos los males que hacen sufrir a la humanidad: la lluvia, el granizo, las plagas. La Malintzin regresó y cerró la caja de donde salieron los males; luego, envió a los niños para nuestro mundo.
Regresaron los niños y se trajeron la flor de dalia con ellos en una cajita. Se compraron una casa y todo lo que querían. En el pueblo la gente comentaba: ¿Por qué tienen dinero? En esos días, tal como ahora pasa, un niño no tenía dinero. Las personas los envidiaban mucho y se enojaron. Se platicaban y decían: ¿Acaso son ladrones? Los vamos a denunciar ante las autoridades.
Temprano vinieron las autoridades y los encarcelaron a los niños y se llevaron la flor. Allí en la cárcel los niños lloraban. Luego, un día llegó un ratón que les dijo: ¿Por qué lloran? Ya no lloren. Si me dan de comer yo los voy a sacar. ¿Qué me van a dar? Nosotros sólo tenemos una tortilla. Partieron la tortilla en
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pequeños pedazos para que la comiera el ratón. Cuando terminó, dijo a los niños: Primero fíjense que no haya un gato por aqui.
Como el piso no estaba muy duro; el ratón hizo un gran agujero y los niños le ayudaron con sus manos! asi se escaparon en la noche. Las autoridades no sabian lo que hacia la Dalia y por ahi la hablan dejado. Los niños la recogieron y se la llevaron cuando escaparon.
Se fueron a vivir a otro lugar, a otro pueblo. Se compraron una casa, y todos los dias, a la media noche, sahumaban la flor. Cuando amanecía, la cajita de la flor estaba llena de monedas. Las monedas eran de oro.
Cuando los niños estaban más grandes, enviaron un mensajero a buscar a su mamá. El mensajero encontró a la señora! ya estaba viejita, se habla quedado sola y estaba enferma. El padrastro, ya hacia tiempo que habla muerto. Como acostumbraba emborracharse mucho, una noche se resbaló y cayó en una barranca. Asi fue el destino de los niños. La flor les daba dinero todos los dias, y pasaron su vida muy bien y muy contentos. Perdonaron a su mamá y la ayudaron.
Aqui termina este cuento.
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El Coyote y el Tlacauche
In Coyotl huan in Tlacuatl
Esto sucedió un día. Una vez el Coyote fue a la presencia de Dios y le pidió permiso para comerse a los hombres! Dios le contestó al Coyote^ primero tienes que ayunar. Si logras ayunar, sí vas a poder comerte a mis hijos. Dios llamó al Tlacuache y le dijo: el Coyote va a ayunar, no lo dejes! hazle lo que sea para que no ayune.
El Coyote por ahí andaba con su ayuno, cuando escuchó que le llamaban: Hey, tú, Coyote, ven acá (lo llamaba el Tlacuache que estaba sentado en un maguey); ven acá y bebe un poco de aguamiel. El Coyote le responde: No, no voy a beber. Así me lo indicó Dios! él quiere que yo ayune para que me permita comerme a sus hij os, los hombres. El Tlacuache nuevamente le dice: ven y bebe! no te va a ver Dios, ni yo te voy a acusar. El Coyote, como ya tenía mucha sed, dijo: Sí, voy a beber. El Coyote se acercó y bebió un poco de aguamiel; cuando de nuevo iba a meter su cabeza en el maguey para beber, el Tlacuache, lo empuja y se queda atorado por la cabeza en el cuenco del maguey. El Tlacuache se echa a correr y huye. El Coyote tenía bien atorada su cabeza en el maguey, se retorcía tratando de zafarse, pero
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estaba bien atorado. Cuando logró zafarse, el Coyote estaba bien enojado, y dijo: donde lo encuentre, me lo como, si me lo como.
El Coyote de nuevo anda deambulando; ahi va, buscando al Tlacuache. Cuando lo encuentra, está empujando un peñasco. Se acerca el Coyote y le dice: ahora si te voy a comer Tlacuache ¿por qué me andas engañando? Cuando iba a beber el aguamiel, me empujaste dentro del maguey. Le contesta el Tlacuache: yo no soy ése. El que te atoró en el maguey, ése es el Tlacuache del aguamiel. Mira, aqui yo estoy deteniendo este peñasco para que no se caiga. Yo soy el Tlacuache del peñasco. El Coyote miró hacia arriba, y le pareció que se caía el peñasco; esto es porque al moverse las nubes, daban esa impresión. El Tlacuache le grita: Ayúdame, ayúdame, para que el peñasco no se caiga sobre nosotros. El Coyote creyó que se caería el peñasco sobre de ellos, y se apresura a empujar fuertemente el peñasco. El Tlacuache le dice: empuja fuerte, pero muy fuerte; el Coyote hace su máximo esfuerzo, y hasta cierra los ojos de tanto esfuerzo. El Tlacuache en este momento huye. El Coyote sigue empujando, con todas sus fuerzas, pero ya se empieza a cansar; abre sus ojos y ya no ve a nadie. Pero como ya estaba muy cansado va soltando lentamente el peñasco y no pasa nada. Entonces, se da cuenta que sólo son las nubes las que se mueven, y dan la apariencia de que se cae el peñasco. El Coyote se siente de nuevo engañado, y se enoja mucho, y exclama: ahora sí, donde lo encuentre; me lo como, sí, me lo como; pues ya me engañó tantas veces.
De nuevo lo persigue por todas partes. Encuentra el Tlacuache y lo reclama. El Tlacuache le responde: yo no soy ése, ése es el Tlacuache del peñasco. Mira, yo aquí soy el Tlacuache de los borregos; yo cuido borregos. ¿Por qué no te comes uno de mis borregos? Me gustaría comerme uno, pero no puedo; le dije a Dios que ayunaría. Le dice el Tlacuache: bueno, yo ya me voy. Ahí te dejo mis borregos; te los regalo todos. Si quieres uno, sólo
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atrápalo. El Coyote, como ya tenía mucha hambre, dijo: ahora sí que voy a comer bien sabroso. Comenzó a corretearlos, y de repente, que se van sobre él muy enojados. No eran borregos, sino perros. Nuevamente, el Tlacuache engañó al Coyote. El Coyote se dice: ahora sí, donde lo encuentre, me lo como; sí, me lo como. Ya no me va seguir haciendo esto. El Coyote sigue caminando, ahí va.
Pronto, encuentra al Tlacuache; el Tlacuache está sobre un nopal, comiendo tunas. El Coyote le dice: ahora sí, te voy a comer; nada más me andas engañando. Me dijiste que eran borregos, y resultó que eran perros nada más.
Mira Coyotito, ése que te engañó es el Tlacuache de los borregos. Mira, yo soy el Tlacuache de las tunas, tengo tunas muy sabrosas; están muy dulces. Cómete una.
Bueno, si me la regalas.
El Tlacuache pela una tuna y le dice al Coyote: cierra los ojos y abre tu hocico. El Coyote obedece, y así lo hace, abre su hocico y cierra los ojos. El Tlacuache le arroja la tuna en su boca; el Coyote la saborea y exclama: sí, está muy sabrosa, muy dulce. La come de buena gana. Le vuelve a decir el Tlacuache: ¿quieres otra?
Sí.
El Tlacuache pela otra tuna, y se la arroja al Coyote; también se la come con gusto. Pues, está bien sabrosa, muy dulce. El Tlacuache corta otra tuna, y le dice: cierra los ojos, y abre tu boca. El Coyote confiado lo hace, pero esta vez el Tlacuache no peló la tuna. Se la arrojó con espinas. El Coyote se espina el hocico; grita mucho de dolor: ¡Ay, ay, ay! ¡Me duele mucho! Se rasca, trata de quitarse las espinas. Mientras, el Tlacuache huye. Cuando se repone, el Coyote exclama: ya me ha hecho muchas cosas, ese Tlacuache; ahora sí, donde lo encuentre, me lo como,
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me lo como. Ya estaba muy enojado el Coyote; sigue caminando en busca del Tlacuache. Esta vez, no tardó mucho en encontrarlo.
Ahora, el Tlacuache está sentado; está tejiendo un petate. El Coyote le dice: ahora si, te voy a comer, porque nada más me andas engañando. Dizque ibas a pelar una tuna, y me la arrojaste asi, con espinas. Le contesta: ése no soy yo. Mira, aquí yo soy el Tlacuache de los petates; ése que te engañó es el Tlacuache de las tunas. Mira, aquí estoy, apurando a terminar un petate porque ya vienen la lluvia y el granizo.
El Coyote le dice: ahora sí te como. Sí, tú eres quien me engañó. El Tlacuache le contesta: no, yo no soy. Ya te dije que él es otro Tlacuache. Nosotros somos muchos. Yo soy otro. Mira, olvida eso. Siéntate aquí; te voy a enseñar cómo se teje un petate. Cuando ya terminaron el petate, el Tlacuache le dice al Coyote: Métete y siéntate. Luego te amarro para que no te mojes y te entumas. El Coyote entró y se sentó dentro del petate enrollado. El Tlacuache lo amarra de los extremos y lo colgó en un árbol; y le dijo: Escucha, ya viene una fuerte lluvia con granizo. El Tlacuache juntó un montón de piedras, y se puso a apedrear al Coyote. Este gritaba, pues lo golpeó mucho. Gritaba mucho del dolor. El lazo se rompió y el Coyote que estaba envuelto en el petate cayó al suelo Se revolcaba del dolor. Mientras, ya se escapó el Tlacuache. De nuevo dice el Coyote: ahora sí, donde lo encuentre, me lo como; sí que me lo como, sí, sí. El Coyote sigue caminando en busca del Tlacuache. Como el Coyote estaba ayunando se sentía muy débil.
Rápido encontró al Tlacuache. Ahora el Tlacuache otra vez estaba cuidando animales; tenía muchos guajolotes. Le dice el Coyote: ahora sí te voy a comer; ahora sí, ya no te dejo escapar. Le dice el Tlacuache: ése que te engañó es el Tlacuache de los petates. Mira, aquí yo soy el Tlacuache de los guajolotes. Se ve como que tienes mucha hambre.
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El Coyote contesta: Sí, Dios me dijo que ayunara, y si lo logro, el me dejará comerme a los hombres.
El Tlacuache le dice: Mira, yo ya me voy; ahí te dejo regalados todos mis guajolotes, y el Tlacuache se fue rápido.
El Coyote, como ya tenía mucha hambre, dijo: Sí, voy a comer bien. Me los comeré a todos; qué rico, voy a comer. Comenzó a corretearlos, pero no podía agarrar a ninguno. Corre mucho y se va agotando. De repente, lo agarran de las patas y lo empiezan a golpear con sus alas, pues no son, en verdad, guajolotes. Lo que le dejó el Tlacuache eran zopilotes. Se enoja mucho el Coyote nuevamente; pues, ya lo había engañado otra vez el Tlacuache. Dice: Sí, donde lo encuentre me lo como; sí, me lo como.
No muy lejos lo encuentra. El Tlacuache está sentado en el suelo. El Coyote le dice: ahora sí te voy a comer; no te escaparás. El Tlacuache le dice: si me vas a comer, por lo menos permíteme decirle adiós a la tierra. Donde estaba sentado el Coyote había un agujero.
Ahora el Tlacuache se voltea, y le dice al Coyote: Espérame tantito. Entró en su agujero. El Coyote esperó y esperó; pero el Tlacuache ya nunca salió. Así que el Coyote no puede comerse a los hombres porque no cumplió su ayuno; pues el Tlacuache no lo dejó hacerlo.
Aquí termina este cuento.
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La leyenda del Pillo
In Pillo itlahtol-lo
Se cuenta que aquí en nuestro pueblo Canoa, en un lugar llamado Tepepantzin, hay una casa que tiene una capillita, y dizque ahí nació un niño. Este niño era muy raro; tenía poderes mágicos. Cuando era chico lo acostaban en su cuna, pero no se dormía como cualquier niño. Brincaba en su cuna y se columpiaba; tenía mucha fuerza.
El muchacho creció, y su papá lo llevaba al campo. El muchacho saltaba en los árboles, subía y bajaba de ellos rápidamente; si uno volteaba hacia un lado, él ya había saltado hacia otro árbol o hacia las peñas. A veces colocaba un lazo sobre la barranca y se columpiaba.
Su padre se mantenía de hacer carbón. Este señor, como cualquiera de nosotros, se tardaba para hacer el carbón. Primero uno tiene que cortar los árboles, formar los troncos, encenderlos, y así por el estilo. Este trabajo le tomaba siete días. Su padre le decía: vamos al bosque, vamos a hacer carbón, y el muchacho le respondía: no, mañana. El no quería, el muchacho sólo se iba a donde le gustaba. Se iba a pasear, casi no estaba en su casa. Su papá se iba solo a hacer el trabajo. Cortaba los árboles y cuando veía que ya venía la noche se regresaba a su casa. Un día se durmió y cuando amaneció el carbón ya estaba ardiendo ahí junto
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a su casa. El se decía: ¡No puedo creer lo que veo! Le preguntó a su hijo: ¿Cómo le hiciste, quién te enseñó? El joven le contestó: yo sé hacerlo solo, nadie me enseñó.
Cuando el muchacho quería trabajar, lo hacía todo muy rápido. Con una hacha rápido cortaba los árboles de pino y rápidamente formaba la madera y la cubría de tierra para encenderla y dejarla quemándose muy lentamente para que se hiciera el carbón. Cuando terminaba se iba a pasear.
Pasaron los añosi creció más y se hizo todo un joven. Entonces este muchacho empezó a robar por dondequiera. El Pillo robaba en las tiendas tomates, panes, chiles, naranjas; todo lo que quería comer lo robaba.
Nuestro pueblo lo conoció como el Pillo. Algunas personas dicen que era “pia ihiyo”, o sea que tiene un aliento mágico. También iba y robaba en Puebla y en otras partes; incluso se dice que fue a los Estados Unidos y allí robaba lo que le gustaba. Dizque una vez robó una campana que hasta la traía puesta de sombrero. Todo lo que robaba lo traía y lo escondía en su cueva allá en el cerro.
También le gustaba andar engañando a las personas. Este Pillo cuando veía un hueso tirado sólo lo pateaba y el hueso se convertía en un caballo vivo, y se veía muy bonito, brilloso y fuerte el caballo. Cuando veía venir a alguna persona a caballo le decía: ¿Cambiamos mi caballo por tu caballo? El hombre se ponía a pensar si le convenía o no el cambio. Como el caballo del Pillo estaba precioso, el hombre por lo general decía: ¡Sí, lo cambio! El Pillo le decía: pero no te subas luego luego, espera un poco que me vaya para que mi caballo no me vaya a seguir. Cuando veas que ya me fui lejos ya te puedes montar. Cuando ya no lo veía el señor se monta en el caballo, va bien contento pues tenía un caballo nuevo bien bonito. Pero su nuevo caballo corría mucho, relinchaba, brincoteaba con gusto. El señor regresó a su casa. Iba
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a medio camino y de repente el caballo se desbarata y se convierte nuevamente en huesos viejos. Al principio el señor se asusta mucho, luego se enoja bastante porque el Pillo lo habia engañado.
Este Pillo era muy engañador y andaba robando por todos lados aquí en nuestro pueblo y en la ciudad de Puebla; por eso vinieron los soldados. Lo buscaban, lo perseguían. Todo lo que robaba lo llevaba a su cueva que tiene allá por Huetziatl. Un día cuando lo seguían el Pillo se metió corriendo a la iglesia. Cuando entraron los solados sólo vieron a una viejita que ya no tenía dientes; estaba hincada rezando. Le preguntaron ¿oiga usted, de casualidad, vio a alguien pasar por aquí? Les respondió que no. Como ellos habían visto al Pillo grande y fuerte, nunca se imaginaron que el Pillo era la viejita. La dejan y se van. En la iglesia también estaba otra señora y ésta les dice a los soldados que la viejita es el Pillo. Cuando la buscan ya no está la viejita sólo está ahí un perro. Lo quieren agarrar pero huye y cuando ya está lejos nuevamente se convierte en el Pillo. Así los andaba engañando. A veces se convertía en viejito o viejita o en perro o en cualquier otra cosa.
Lo siguen correteando al Pillo los soldados; ya van tras él. El Pillo huye hacia el bosque y como conoce muy bien la montaña, sabe donde hay cuevas. Se mete a una y se les pierde a los soldados. Se enojan mucho pero no pueden agarrarlo. De repente, lo vuelven a ver y le disparan. Entonces el Pillo disfraza a los magueyes con ropas y les pone una vara de chinamite a manera de fusil. Los soldados creían que el Pillo había traído a sus compañeros y les disparan y les disparan; pero nadie se muere. Gritó el Pillo a los soldados: A ver, a quién se le acaban primero las municiones. Ven bien y se dan cuenta que no son hombres de verdad con fusil, sólo son magueyes. De nuevo los engañó el Pillo.
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Lo persiguen y lo persiguen y nunca lo atrapan. Mejor se cansaron de perseguirlo y se regresaron; no podian con él.
Así pasó su vida. Un día se robó una muchacha y la llevó a su casa como su esposa. Allá al Tepepantzin pasaron los años y un día su mujer ya esperaba un niño. El Pillo sabía que el niño mataría a muchas personas, que sería aun peor que él, y como no quería que sucediera esto se presentó frente a su esposa y le abrió el vientre y le sacó a su hijo; y con esto murió su esposa también.
Como el Pillo sabía que había hecho mucho mal, él solo se presentó ante las autoridades y pidió que lo ejecutaran. Cuando me maten, córtenme en muchos pedazos. Si no lo hacen así me voy a reintegrar otra vez y me voy a resucitar y los voy a matar; les perforaré el cráneo con mis uñas y les voy a succionar el cerebro. Ellos hicieron lo que les dijo. Cortaron su cuerpo en muchos pedazos y los enterraron muy distantes unos de otros. Nunca volvieron a saber del Pillo.
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Un bien con un mal se paga
lea ce cual-li cec-chihua, ica ce ahmo cual-li cec-tlaxtlahuia
Este cuento se llamad “Un bien con un mal se paga”. Ahora les voy a decir por qué. ¡Vean! Una vez una boa iba pasando por donde estaban muchos árboles que hablan cortado. Ahí estaban tirados y amontonados cuando la boa iba pasando por debajo de ellos; uno se resbaló y le cayó encima y la aprisionó por la mitad. Aunque la boa se retorcía y se retorcía no podía quitarse el tronco de encima. La tenía bien apretada y por más que se retorcía no podía salir. Así luchó un gran rato, por lo que se cansó y se quedó dormida. Así se quedó algunos días.
No lejos de ahí vivía un señor. Este señor tenía que salir a recoger leña y le dice a su esposa: Búscame un lazo y el hacha, porque voy a ir a leñar. La señora se los trae; el hombre ya los toma y se va. Va por por el camino, subiendo y buscando la leña seca, así va y continúa subiendo. La boa siente que alguien se acerca y se levanta lo más que pueda para ver quien viene. Busca con la mirada quien viene. A lo lejos distingue al hombre que viene subiendo y buscando leña.
Dice la boa: ahora le voy a gritar a este hombre para que me ayude. El señor anda buscando su leña; ahí va subiendo,
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buscando los palos secos. Cuando escucha que alguien le grita: ¡Hombre, ayúdame! El hombre busca; se fija bien para ver si encuentra quien le habla. Pero no ve a nadie y se pregunta: ¿Quién será quien me llama? Creo que es sólo el aire que hace murmullos. Continúa su camino sigue subiendo, ahí va, cuando nuevamente escucha: ¡Hombre, ayúdame! Aquí me cayó encima un tronco y no puedo salir. El hombre nuevamente escucha y busca quien le habla. Por más que busque no ve quien es. Sigue caminando y se va preguntando: ¿Quién será quien me habla? Allí el terreno tenía mucha yerba y el hombre busca quien le habla. Sigue avanzando y llega donde está la boa aprisionada por la mitad por un tronco pesado. Le grita al hombre: ¡Ayúdame!
¡Mira, este tronco me aprisionó y no puedo salir por más que me retuerzo y me retuerzo y no puedo salir. Ayúdame. El hombre le responde: ¡No! ¡No te voy ayudar! Si te ayudo luego me vas a querer comer. La boa le responde: ¡No! ¡No te voy a comer! Ayúdame. El hombre nuevamente le responde: ¡No!
La boa le ruega y le ruega que le ayude. Le dice: ¡Ayúdame! Mira como me aprisiona y no puedo salir. ¡Si no me ayudas, aquí moriré!
Dice el hombre: ¡Bueno! Está bien, te voy ayudar. Deja sus lazos que llevaba por ahí tirados. Examina bien cómo están las cosas y dice: Voy a levantar el tronco y te sales rápido. La boa le contesta: ¡Sí! ¡Sí! El hombre se esfuerza para poder levantar el pesado tronco, pero en verdad estaba muy grueso ese tronco; por eso estaba tan pesado. El hombre hace su máximo esfuerzo y lo va levantando. La boa le dice: otro poco más, un poco más.
El hombre haciendo el último esfuerzo logra levantar un poco más el tronco y la boa logra zafarse y se sale rápido. El hombre ya no aguanta más y suelta el tronco. ¡Ahh! Estaba bien pesado, exclama el hombre. Ya dice la boa: ¡Cuánto te agradezco que me
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hayas ayudado! ¡Muchas gracias! ¡Pero ahora te voy a comer! El hombre dice: ¿Por qué? ¿Por qué? Dijiste que no lo ibas a hacer.
Le dice la boa: Que no sabes, que un bien con un mal se paga? Dice el hombre: ¡No! ¡No es verdad eso! ¿Por qué me quieres comer si te ayudé quitando el tronco. Le responde la boa: Si quieres comprobarlo, les vamos a preguntar a tres animales y si ellos dicen que es verdad lo que digo ¡te como! El hombre responde: ¡Si, está bien!
Mientras, el hombre está aterrorizado, está muy asustado: Si vamos a preguntar a esos tres animales. ¡Claro que les vamos a preguntar! dice la serpiente. Se van para buscar a los animales. Van subiendo y subiendo, cuando encuentran a un burro que estaba por ahi pastando. Muy tranquilamente está pastando. El hombre se acerca y le pregunta: ¡Burrito! ¿Qué opinas de esto? ¿Es verdad lo que me dice la boa? Que un bien con un mal se paga. Responde el burro: ¡Si! ¡Eso es muy cierto! ¡Mira lo que me pasó! Cuando era más joven me cargaban demasiada madera, ya casi no la aguantaba y me seguían cargando más. Venia muy despacio, casi no podia caminar y me daban de patadas, hasta me pegaban con un palo en la cabeza. Ahora que estoy ya viejo, me vinieron a dejar aqui en el bosque, aqui estoy solo y abandonado. Aqui me cuido solo, busco mi comida, hasta que un dia muera y me coma otro animal. ¡Si! Tiene razón la boa! que un bien con un mal se paga.
El hombre, al oir esto siente pánico, ve para todos lados. Quiere huir; pero la boa lo tiene bien vigilado. Ella ya quiere comérselo, ya quiere lanzarse sobre de él. Como la boa no habla comido en varios dias, tenia realmente mucha hambre. Le dice el hombre: ¡No! ¡No! Falta todavía que le preguntemos a dos animales más.
Dice el hombre: ¡Vamos a buscar a esos animales! La boa le dice: ¡Yo ya quiero comerte! El hombre está temblando de miedo.
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Así dice^ Vamos a ir subiendo. Así van subiendo y no muy lejos encuentran un toro. Este toro está comiendo pasto.
El hombre se acerca y le dice: ¡Toro! ¿Qué opinas de esto? ¿Es cierto lo que dice la boa; que un bien con un mal se paga? Ve lo que me pasa. Yo le ayudé porque le había caído un tronco y la tenía aprisionada y no podía salir. Levanté el tronco y la liberé y ahora me quiere comer. ¿Qué dices a esto? Contesta el toro: ¡Eso es verdad! Miren lo que me sucedió. Cuando era un animal joven me llevaban a jalar el arado cuando cultivaban la tierra. Me hacían trabajar mucho. Cuando ya no podía jalar más me picaban con una púa para que avanzara. Y hasta con un leño me pegaban en la cabeza y ahora que estoy viejo hasta me quieren comer. Continúa diciendo el toro ¿Acaso está bien eso que hacen los hombres conmigo? Por eso una vez que me trajeron a pastar al cerro, me escondí y me escapé. Ahora estoy aquí solo hasta que muera y me coma otro animal; pero que no me coman los hombres.
El hombre ya no sabe qué hacer. Está muy asustado. Y dice el toro: ¡Sí es verdad lo que dice la boa! Ahora el hombre está paralizado de miedo y la boa se está lamiendo los labios; ya se lo quiere comer, ya se quiere abalanzar sobre él.
El hombre dice: Falta un animal todavía, falta un animal. Le reponde la boa: ¡No! Yo ya te quiero comer, ya no puedo esperar más. El hombre insiste: falta otro animal. ¡Así quedamos! La boa dice: ¡Vamos a buscarlo! Apúrate que yo ya te quiero comer.
Así iban, cuando vieron un coyote que ahí estaba echado y lo llaman. El coyote se acerca. El hombre le pregunta: ¿Qué opinas de esto, Coyote? ¿Es cierto que un bien con un mal se paga? ¿Qué dices a esto? Contesta el coyote: No les voy a decir ahorita. ¿Es verdad boa que te quieres comer a este hombre? Bueno, primero se necesita que yo vea como sucedió todo, para que les dé mi opinión. Dime Boa, cómo pasó todo. La boa dice: Vamos a donde
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me encontró y te lo explicaré bien. ¡Pero rápido por que ya tengo mucha hambre!
Llegaron allá donde estaba el tronco que cayó sobre la boa. El coyote preguntó: Díganme cómo pasó todo. Dice la boa: aquí fue donde me aprisionó el árbol, aquí estuve con el árbol encima. Dice el coyote: A ver Hombre, levanta el tronco y que se meta la boa para ver como estaba. Nuevamente el hombre hace un gran esfuerzo y logra levantar el tronco que estaba muy pesado y dice: ¡Apúrate, está muy pesado. La boa entró rápido y le colocaron encima el tronco nuevamente! ya no podía salir. Le pregunta el coyote: ¿Así estabas? ¡Sí! Dice la serpiente. Así estaba como ahorita; que ya no puedo salir.
Ahora dice el coyote: Sí, así estabas! pues ahora así te quedas. Nosotros ya nos vamos! el hombre no lo puede creer y el coyote le dice: ¡Vámonos! La boa les grita, les suplica: ¡Sáquenme de aquí! ¡Ayúdenme! Le contesta el coyote. ¿No acaso una vez te ayudó este hombre y hiciste que te lo querías comer? Pues ahora ahí te quedas, así vas a estar.
Suplica la boa: ¡No se vayan! ¡Ayúdenme! Si no, me voy a morir aquí. ¡Pues, múerete ahí! Nosotros ya nos vamos. El hombre y el coyote ya se alejan del lugar, ya vienen bajando. Le dice el hombre al coyote: ¡Gracias Coyotito que me ayudaste! ¡Cuánto te lo agradezco! ¿Dime qué quieres que te dé? Dime: ¿Qué quieres? El coyote baja la cabeza y dice: Si me quieres dar algo, dame algunos de tus borregos. Mira yo ya estoy viejo y enfermo, ya no puedo cazar, ya no veo bien. Le contesta el hombre: ¡Está bien! No te preocupes. ¡Mañana te los traigo! Aquí me esperas. Te los voy a traer esos borregos que me pides. ¡Sí! ¡Está bien! Así quedaron y el coyote ya se va y el hombre se regresa a su casa.
Ya viene el hombre y cuando llega a casa, le pregunta su esposa: ¿Por qué así nada más llegas? ¿Por qué no trajiste la leña? Mira, me pasó esto... Y el señor le empieza a narrar todo. A
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ver ¿Qué te pasó? El hombre se sienta y le dice: Cuando estaba buscando la leña, me encontré una boa, que le había caído un tronco de árbol muy pesado y la tenía aprisionada por la mitad, no podía salirse o zafarse. Le ayudé; salió y luego ya me quería comer. Le pregunta: ¿Por qué te quería comer? ¿Qué hiciste? La boa me dijo que le podíamos preguntar a tres animales e iba ver que tenía razón en lo que decía. Le preguntamos a los tres animales, dos dijeron que sí y el último fue el que me ayudó. Sí, el último me ayudó; es un coyote, al que le prometí que mañana le voy a llevar unos buenos borregos de los mejores. Le dice la señora: ¡Sí! ¡Está bien! Mañana se los llevas. Ya le dio de comer y el hombre luego se fue a dormir. La señora empieza a decir entre sí: ¡Qué yo le voy a dar mis mejores borregos a ese coyote! ¡Cómo no! Si muchas veces ya me vino a robar mis pollos. ¡Aah! Ya sé que le voy a regalar. Aquí en secreto se está riendo la señora. Fue a buscar un gran costal de ixtle y como tenía unos perros muy bravos los metió en el costal en lugar de los borregos. Ya verá mañana lo que le va a pasar a ese coyote que quiere comer mis borregos. Metió los perros y cerró el costal.
Por allí deja el costal. Y se va para adormir junto a su esposo. A la mañana siguiente, muy temprano, el hombre se levanta; ve que ahí está el costal, que cree que tiene los borregos y se lo echa al hombro y se va al campo.
La mujer finge que está durmiendo, pero sólo se está riendo, y dice entre sí en secreto. ¡Va a ver ese coyote lo que le espera! Ahí va subiendo el hombre y llega al lugar donde encontraría al coyote. Cuando llega ya lo estaba esperando el coyote. Le dice: ¡Mira Coyotito ya te los traje! Te agradezco tu ayuda. ¡Muchas, muchas gracias! Y se va. El coyote exclama: ¡Al fin voy a comer bien sabroso!
Se fue acercando despacio mientras el hombre se regresaba. Se sigue acercando al costal. ¡Qué sabroso voy a comer! seguía
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diciendo. Desató el costal y de repente que le salen los perros y lo corretearon y lo mordieron mucho.
Lo revolcaron y lo mordieron en todas partes. Decia el coyote^ ¡Me dijo que eran borregos, no perros! En un momento se logra escapar y corre el coyote, mientras que los perros todavía lo siguen correteando; pero se les escapa y dice: ¡Tenia razón la boa! ¡Un bien con un mal se paga! El hombre siguió bajando rápido y no sabía lo que pasaba. Alcanzó a escuchar al coyote decir a lo lejos: ¡Si! ¡Un bien con un mal se paga!
Aquí termina este cuento.
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El Ciego y la Víbora
Ixpopoyotl haun Coatí
Había una vez en nuestro pueblo una señora que tenía un esposo que se enfermó gravemente y se quedó ciego. Pasaron cinco años desde que se quedó ciego el señor y la señora tenía que trabajar muy duro. Iba a trabajar para otra gente, así ganaba algo de dinero. También trabajaba su milpa y además iba a leñar al bosque. Cuando regresaba a su casa tenía que lavar, barrer, hacer la comida y cuidar a su esposo ciego.
Con el tiempo, la señora se interesó por otro hombre. Ese hombre ya hasta le regaló tierras, le compró buenas ropas, y la señora estuvo bien contenta. El hombre le dice: Vámonos a vivir a mi casa, tú y yo. La mujer le contesta: ¡No, si se entera mi esposo ciego hasta creo que me corre de su casa! Le dice el amante: ¡Si quieres, lo matamos! Así te quedarás sola y podremos hasta tener nuestros hij os.
Un día el ciego y su esposa fueron juntos a una gran barranca. La señora le dice a su esposo: Adelántate, me quedaré aquí un poco cortando algo de hierba para los animales. ¡Vete, así derecho! El señor se va caminando muy lentamente. Ahí va muy lentamente. El suelo estaba muy inclinado en esa parte y la señora nada más estaba esperando que se resbalara. Cuando ya llegaba al mero borde de la barranca, otra señora que por ahí iba
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pasando le grita:    ¡Señor deténgase, deténgase se va a
desbarrancar! Corre y lo agarra del brazo. Cuando la esposa vio esto hasta se le retorció el estómago del coraje que hizo al ver que lo detuvo. Se decía: ¿Por qué? ¿Por qué lo detuvo? Ya se iba a desbarrancar. No lo hubiera detenido. Como el ciego no se cayó, su esposa finge que se preocupa y corre junto a su marido y lo lleva a casa.
Nuevamente se preguntaba ¿Cómo podré matar a este ciego? Hasta grita: ¡Ya sé como! Lo voy a llevar al bosque y ahi lo abandonaré. Ya se acuestan. Al siguiente dia muy temprano le dice al señor: ¡Levántate, iremos a leñar! La señora lleva todo lo necesario: agua, comida, tortillas y un machete. Ya se van. Salieron muy temprano incluso todavía estaba oscuro; aún no salla el sol. Se fueron muy lejos. Allá en el bosque, la señora le dice al ciego: Espérame aqui un poco, voy a ir a traer la leña un poco más lejos. Cuida la comida para que no se la coma algún animal; mejor tenia en las manos. Ahi se queda el señor escuchando, esperando.
La señora se aleja por ahí, lo deja solito. El ciego sólo está escuchando, a la expectativa, esperando que regrese su esposa. Ya pasó medio día y no aparece su esposa. Le empieza a gritar: ¡María! ¡María dónde estás! Le gritaba y le gritaba. Nadie le contestaba. No regresó su esposa. Luego comienza a llorar.
Aquí es cuando ya se imagina lo que pasó; que su esposa lo vino a abandonar para que se muriera. Así estaba con su tristeza. Cuando alguien le habla y le dice: ¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras? El hombre responde: Lloro porque mi esposa me vino a abandonar aquí, ya no me ama y quiere que me muera. Bueno ¿Quién eres tú? dijo el ciego. ¿Quién me habla? Yo soy una víbora. ¡Si eres una víbora, muerdes! ¿Cómo te voy a morder si estoy atrapada? Me cayó una piedra encima y no me puedo mover. ¡Si me ayudas, yo te puedo ayudar también! ¿Dónde estás? dice el ciego. La
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víbora le responde: Frente a ti. Camina despacio hacia mí. Cuando el hombre se acercó lo suficiente la víbora le escupió su veneno en los ojos. El ciego se frotó, se restregó los ojos varias veces. Y dice: ¡Sí! ¡Ya veo! ¡Ya veo! Empezó a gritar. ¡Estaba muy contento!
Como ya se había metido el sol, estaba oscuro. Ahora ya le ayuda a la víbora; le quita la piedra que la aplastaba, pero la víbora no puede caminar, está muy lastimada. Le dice al hombre: Llévame con la Malintzin, por favor. Bueno ¿Quién es la Malintzin? La Malintzin es una dama muy bonita, que viste con ropa elegante. Es un ser que vive en un mundo mágico que está dentro de la montaña. Es la Reina de la Montaña y se ocupa de nosotros los animales.
La víbora le indicó donde estaba la casa de la Malintzin. Cuando llegan, el señor toca la puerta y sale la Malintzin, recibe a la víbora y le agradece al hombre que ayudó la víbora y lo quiere recompensar. Le pregunta: ¡Hombre! ¿Qué quieres que te de? El hombre le contesta: ¡Señora, sólo te pediría que me dieras el anillo de oro que tienes en tu mano! La Malintzin se lo dio y el hombre regresó a su casa. Cuando llegó a su casa la encontró vacía; pues su esposa ya lo daba por muerto y hasta se había ido a vivir con su amante.
El señor colocó el anillo en un recipiente de vidrio y lo estuvo sahumando con incienso en la noche. Se acuesta a dormir. Al amanecer, encuentra que hay mucho dinero con el anillo. Él vivía en una casa muy humilde de adobe; pero ahora se mandó hacer una buena casa y con barda de mampostería, luego se compró muchos animales para criarlos. Cuando se enteró su esposa hasta quería volver con él. Pues el amante le pegaba mucho cuando se emborrachaba. El esposo la rechazó y consiguió una esposa joven que en verdad lo quisiera y vivieron muy felices.
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La Boa y el Coyote
In Mazacoatl huan in Coyotl
Había una vez un señor que recibió el encargo de hacer una fiesta de mayordomía para un santo. Un día cuando ya faltaba sólo un mes para la fiesta, su esposa ve que no tienen nada con que hacer la fiesta, ni leña ni pollos, bueno nada. Le dice a su esposo: no tenemos nada, ni leña, ni pollos, ni borregos; nada tenemos. ¿Cómo ves la situación? Y sólo falta un mes para la fiesta. ¿Cómo le vamos a hacer?
El señor, en verdad, observa todo y está pensando qué hacer. Su esposa le dice: Ve aunque sea para traer leña, luego la vendemos, y con el dinero hacemos la fiesta. Dice el señor: ¡Sí! Eso, traeré aunque sea leña. Está bien, eso haré; pero ve que no tiene ni siquiera una hacha y lazos que necesita. El hombre se pregunta: ¿De dónde los voy a agarrar? Le dice a su esposa: ¡Oye! ¿Por qué no vas a pedirle a tu tía que nos preste su hacha y los lazos? Responde: ¡Sí! Y se va por ellos. Aquí el señor dice: Como soy flojo, no tengo nada, ni una hacha ni lazos. Me da vergüenza andar pidiendo prestadas las cosas. Y por eso mandó a su esposa. Regresa la señora y trae el lazo y el hacha. ¡Mira! Ya me los prestaron, ahora vete a traer la leña. Entonces ya se va el señor al monte. Ahí va, lleva cargando sus cosas y así sigue su camino.
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Anda buscando donde está la leña seca. Sube y anda buscando, sigue subiendo el monte y va buscando la leña. De repente, escucha algo como que zumba, como que ronca. Y dice: ¿Qué será eso? Se acerca más a donde escucha los sonidos. Sigue escuchando esos sonidos, como que alguien se ahoga o como que ronca. ¿Qué animal habrá ahi? Ahi va, se acerca más. Allí ve una boa.
La boa tiene una cabeza muy grande, y está enroscada en el cuello de un coyote; lo está asfixiando. Y como habia dos árboles, en uno tenia enredado su cuerpo del lado de la cabeza y en otro la parte de su cola y en medio apretándole el pescuezo, tenia aprisionado al coyote. El hombre dice: ¡Pobre coyote! Te va a comer la boa. ¿Le ayudaré? Dice: ¡Si! Le voy a ayudar. Ve la situación bien y decide: ¡Le voy a pegar en su cabeza a la boa con el hacha! Se va acercando, despacio poco a poco.
Mientras que la boa sigue asfixiando al coyote, no se fija si alguien viene. El hombre continúa acercándose cada vez más, muy lentamente. Ya que la tiene a su alcance, le descarga un golpe en su cabeza. Su cabeza cayó rodando por allá. El cuerpo de la boa se aflojó. Luego el coyote lucha por respirar, jala el aire ansiosamente, y lentamente se va recuperando. Asi lentamente se va recuperando. Le dice el hombre: ¡Pobre coyotito! ¡Te iba a comer esa boa si no te hubiera ayudado!
El hombre le dice al coyote: Yo te ayudé. ¿Pero ahora quién me ayudará a mi con la fiesta? El hombre observa como el coyote se va levantando, se sacude varias veces y se le queda mirando al hombre y se va. El hombre continúa su camino y sigue buscando su leña. No lejos encuentra una buena cantidad de leña, la corta, la junta, la acomoda y se la trae cargándola en su espalda. Así viene bajando y la trae hasta su casa y ahí la deja.
Su señora le pregunta: ¿Ya llegaste? ¡Sí! Ya vine. Come, te preparé una tortilla con sal y chile. ¡Come! Así estuvo comiendo,
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termina, y se duerme. Nuevamente al amanecer, temprano sale a buscar nuevamente leña; la corta y la trae a su casa y la acomoda. Pero esta vez, en la noche escucha como que golpean la pared de la casa.
Se levanta rápido. ¿Qué pasará? ¿Qué será eso? Y escucha que siguen pegando en la pared. Se estira tratando de ver qué pasa. Cree que algo se está cayendo, hasta que abre la puerta. Y allí ve al coyote; que ahí está parado y trae cinco guajolotes. Algunos son hembras. Vio al coyote como hacía movimientos medio raros y los animales se van metiendo a la casa. El señor le grita a su esposa: ¡Ven a ayudarme, agarra estos guajolotes! Ella le dice: ¿De dónde agarraste estos animales? ¿Los robaste? Ya los amarraron y se van los señores a dormir. El señor está sorprendido y se pregunta. ¿De veras me quiere ayudar este coyote? ¡Parece que sí! Al siguiente día nuevamente va a traer su leña. Y en la noche nuevamente escucha ruidos, se levanta rápido y se apresura a abrir su puerta y ahí está esperándolo el coyote.
Ahora trae seis borregos. Nuevamente hace movimientos y sonidos muy extraños el coyote. Los borregos entran solitos a la casa. El señor le grita a su esposa y viene a amarrarlos. Otro día regresó el coyote nuevamente de noche. Pero ahora trajo un cerdo. Cuando ya lo amarraron, el coyote aulló muy raro y se fue; ya nunca volvió a presentarse. El señor con esta ayuda, hizo su fiesta. Vendió unos borregos y con el dinero compró lo necesario para la comida. Dio de comer muy bien a todos y eso que creían que no iba poder cumplir su compromiso. Todo le salió muy bien. Ahora el señor siempre anda diciendo: ¡Sí! Los animales nos entienden; así como nosotros los podemos también entender.
Aquí termina el cuento.
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El burro, el palo y la mesa
In axno, in cuahuitl, huan in ahcopechtli
Había una vez, allí donde se denomina Tlahuehuemeh o sea Tarántulas, un señor, su esposa y tres hijos. El mayor tenía catorce años, el mediano tenía doce años, y el menor tenía diez. Un día la mamá se enfermó y se puso muy grave, ningún curandero la pudo aliviar; no hubo medicina que le ayudara con su enfermedad y murió. En esos días sólo se curaban con plantas que se daban en el bosque.
Se quedó solo el señor y sus hijos. Así pasaron cinco años. Un día, el señor les dice a sus hijos: Ustedes ya están grandes y creo que necesitan buscar su vida en otra parte. Aquí no hay nada. Déjenme aquí. Váyanse a la ciudad; allá busquen su vida. Les pido que no se queden aquí. No sean como yo. Váyanse y allá encontrarán de todo. Nunca los pude llevar, pero creo que allá les irá mejor que aquí.
El menor dijo: Me da mucho miedo, no quiero ir solo. Sus hermanos le dicen: Tienes que ir solo, así lo dijo nuestro padre, que tomáramos diferentes caminos. Los muchachos obedecieron a su papá y se fueron lejos.
El mayor llegó a Puebla; se puso a buscar trabajo. Pero en ninguna parte lo encontraba. Así continuó su camino y pasó frente a una casa, y ahí estaba un carpintero, era un viejito. Se
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acerca y le pregunta: ¿Me podría usted dar trabajo? Le responde el carpintero: ¡Sí! Yo ya iba a buscar a un ayudante, pero como ya llegaste y quieres trabajar; pues ¡órale! Comienza inmediatamente. Le dijeron lo que iba a hacer, se sentó y empezó su tarea.
Así estaba trabajando cuando llegó un señor exigiendo una mesa que encargó. Decía: Quiero mi mesa. El viejito le dice: Venga usted pasado mañana, y va a estar su mesa lista. El señor dice: Está bien, regreso. Luego vino su papá muy enojado y a gritos exigía la mesa: ¡Quiero mi mesa, pero ya! El viejito le dice: Por favor venga a recogerla mañana. El señor se fue muy enojado. No sólo tenía ese trabajo el viejito. Tenía tanto que no le alcanzaba el tiempo. Dice el muchacho: Nos vamos a apurar; yo estoy fuerte y puedo trabajar duro. No se preocupe señor, vamos a terminar la mesa. Se apura el muchacho, hasta que termina la mesa. Pasó toda la noche trabajando. Por la mañana ya están entregando la mesa. Aquí está su mesa, dice el muchacho. Salvó al viejito. Si no, hasta lo habrían golpeado. Así lo había dicho el hombre que quería la mesa.
Ahora veremos qué está haciendo el joven que llegó a Tlaxcala. También anda buscando trabajo y en ningún lado lo encuentra. Continúa su camino y sale un señor donde hay una casa grande. Allí tenía animales. Este señor era un campesino que tenía muchos animales: burros, toros, conejos, borregos y pollos. Cuando se acercó, vio que el señor estaba en el camino y le estaba pegando a un burro que ya no quería seguir, ya no aguantaba la carga. No lo alimentaban bien y ya no tenía fuerza. Le dice el joven: ¿Que lo quiere usted matar? Déjelo. El señor ve con ojos de coraje al muchacho y le dice: ¡Qué te importa! ¿Qué quieres aquí? Señor, yo sólo vine con usted a ver si me da trabajo. Dice el señor: ¿De verdad quieres trabajar? Responde: ¡Sí! Le dice: A lo mejor eres de esos muchachos que sólo vienen a jugar.
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Dizque quieren trabajar, pero sólo vienen a jugar. Como esos que ni siquiera duran una semana. Está bien, si de verdad quieres trabajar. Pues órale, comienza luego luego. Dice el joven: Está bien gracias. Pero deje al burro, ya no le pegue.
Dice el señor: si tanto quieres al burro tenlo, te lo regalo. Ya no quiero este maldito animal lento. Al muchacho su papá le había enseñado cómo se cuida un animal, cómo se alimenta para que esté sano y contento. Lo alimentó bien y no tardó en que el animal se viera bien.
Cuando el señor vio al burro, dijo: ¡Epale! Ahora está muy bonito el animal. ¿Cómo le hizo este muchacho? En verdad que sí sabe cuidar a los animales. El señor se enojó hasta sentía envidia del muchacho. No se lo hubiera regalado. Fui un idiota ignorante. ¿Por qué lo hice? Pero ya se lo regalé. ¿Pero ahora qué puedo hacer? El muchacho ahí se quedó trabajando.
Ahora vamos a ver al más chico, al menor. Se fue para Huamantla. Llegó a un bosque. Allí no había ni un pueblo. En esos tiempos casi nadie vivía por ahí, sólo uno que otro. El muchacho se decía: Yo no tengo buena suerte. No tengo nada, aquí nadie da trabajo, todos trabajan para ellos mismos. Ellos mismos se dan abasto.
De repente escucha a una viejita que grita pidiendo auxilio: Ayúdenme, ayúdenme. Era una viejita que había ido al bosque a leñar y traía cargando un tercio en su espalda. Y un hombre la estaba golpeando con un lazo, que dizque era el dueño de esas tierras. Y le decía: ¿Por qué te llevas mi leña? Es mía. ¿Por qué te la llevas? Decía la viejita: Necesito algo de leña para cocinar, ya estoy vieja y nadie me ayuda; estoy sola en la vida. Sólo llevo un poco; no la puedo conseguir en otra parte. En ese momento llegó el muchacho y le dijo: ¿Por qué le pegas? ¿Acaso es tuya la tierra? Dice: ¡Sí! ¡Sí! Es mía. Responde el muchacho: A ver, muéstrame los papeles; para que vea donde comienza y donde
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termina su terreno. El hombre no los tenía. ¿Y cómo hablas si ni siquiera tienes las escrituras? Allí empezaron a gritar. El muchacho le hizo un pleito grande al hombre y ya dejó a la viejita en paz.
El muchacho le pregunta a la viejita dónde está su casa. La viejita responde: Hasta allá, en ese cerro. ¡Qué bruto, está bastante lejos su casita! Dice el muchacho. No deja que la viejita cargue la leña, le dice: Yo me la llevo, yo tengo más fuerza. Se fueron y llegaron a su casa.
Ya la traje hasta su casa, y la dejo. Me voy, necesito buscar trabajo. Le dice la viejita: Quédate aquí conmigo. Por aquí no hay trabajo. Si fueras a Tlaxcala o a Puebla quizás lo encontrarías! pero aquí ¿dónde lo vas a encontrar? No te vayas, sólo te vas a perder. Quédate y ya veremos como nos mantenemos. Como el muchacho no sabe donde ir ni conoce la región, se queda. Allí hace su vida ayudando a la viejita. En esos días había en el bosque muchos animales. Cuando querían se podían comer un pollo, un conejo, un venado, o cualquier otro animal. También se daba cualquier hierba sola. Así pasaba su vida con la viejita.
Pasaron los años y una noche soñó que alguien le decía que regresara a su casa. También así soñaron sus hermanos. Cuando amaneció le contó el sueño a la viejita y le dijo: Me voy, me llama mi padre. ¿Quién sabe para qué? A lo mejor ya se murió, o ¿quién sabe qué le haya pasado? Será mejor que regrese. Me duele que no llevo nada, no tengo dinero, ni otra cosa. Tal vez mis hermanos hicieron buen dinero y yo nada. ¡Ya, qué! Le dice la viejita: Espera, espera un poco, ahorita regreso. La viejita entró a su casa y trajo un palo. Mira, ya estoy vieja y no tengo nada, sólo este palo tengo. Te lo regalo porque me has ayudado durante estos años. ¡Órale! Ten este palo. El muchacho exclama: ¿Y para qué me sirve? Con este palo, te vas a ayudar si algo te pasa en el camino! si alguien te persigue. Mira lo que hace: La viejita le
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dice:    Palo, pégale duro a esa calabaza. La destroza
completamente. Pero no hace falta que lo agarres con tus manos. Sólo dile: Golpea, y te obedece. ¡Es un palo mágico! Se mueve solo, como si tuviera vida. Dice el muchacho: ¡Si! es verdad que se mueve solo, gracias. La viejita le dice: Que Dios te acompañe en tu camino.
Ahora, veamos qué pasa con el joven que trabajaba con el señor que tiene animales. Le dice: Sabe usted, soñé algo. ¿Qué soñaste? Soñé que me llamaba mi papá. ¿Quién sabe para qué? Será mejor que vaya a ver qué pasa; y con la ayuda de Dios quizás regreso. Bueno, me voy. Mientras, usted déle al trabajo solo. Pero no llevo nada, ni dinero, ni nada, aquí no me dio usted nada. ¿Quién sabe qué llevarán mis hermanos? ¿Tal vez dinero o tal vez comida? Yo, sólo así voy a entrar. Le dice el señor: Espera. Espera un poco, ya vengo. Entra y trae una bolsa negra. Le dice: El burro que alimentaste y cuidaste es tuyo. Llévatelo y ten esta bolsa. No tengo otra cosa que darte. Sólo esta bolsa. El muchacho pregunta: ¿Para qué me sirve esto? Le dice el señor: Sólo dile al burro: Escupe burro. El burro va a escupir dentro de la bolsa y su saliva se va a convertir en monedas de oro. El señor le dice: Te agradezco que me hayas enseñado a apreciar las cosas y vivir feliz con lo que tengo y tener gusto por la vida. Que tengas buen camino. Se fue el muchacho; como que no creía eso que le había dicho el señor acerca de la bolsa. ¿Cómo voy a creer que el burro me va a dar dinero? Llega a medio camino, se detiene y le dice: Asno, escupe. El burro escupió dentro de la bolsa y la saliva se convirtió en monedas. El muchacho exclama: ¡Es verdad! y se regresó bien contento ¡No me engañó el señor!
Ahora, vamos a ver al mayor. El dice al viejito: Anoche soñé que mi papá me busca. Creo que me voy a ir; voy a regresar a casa. Le dice el viejito: No tengo con qué pagarte. El muchacho le contesta: Si no tiene dinero, déjelo así nomás, ya me voy. El
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viejito le dice: Espera, yo sé lo que te voy a dar; entra y regresa con una mesita; la mesita está maltratada, sucia, llena de polvo y hollin. Le dice: Arréglala y llévatela. El muchacho la arregla rápido y le queda muy bonita. El muchacho dice: Sea esto que voy a llevar! a lo mejor mis hermanos están llevando dinero o cosas más bonitas. El viejito le contesta: Esta mesita no es como cualquier otra. ¡Es mágica! Mira lo que hace. Primero, piensa de qué color quieres su mantel; pero no lo digas. El muchacho escogió el color rojo. El viejito dice: Mesa, pon el mantel; y la mesa va poniendo un mantel rojo. ¡Mira cómo se va apareciendo! Ahora, piensa qué comida quieres y qué flores quieres en el centro de la mesa. Al momento, aparecen la comida y las flores. Exclama el muchacho: ¿Qué es esto? ¿Cómo lo hace? El viejito le contesta: No sé, asi la conseguí, asi te la doy; para que no digas que no te di nada. El muchacho le agradece todo al viejito y se va.
Los tres muchachos se van encontrando en el camino; todos van muy contentos. ¡Caramba! Dice el más chico: ¿Cómo lo voy a creer? Que ustedes también están regresando. ¿Por qué? ¿Cómo está eso? Le contesta uno: Soñé que nos llamaba nuestro papá. Le dice el otro: ¡Qué bárbaro! Yo también soñé lo mismo. En verdad, algo pasó y nos llama. Vámonos rápido. Iban platicando; cómo llegaron, qué hicieron, y qué trabajo tenían.
En el camino se encontraron a unos hombres que hablan perdido un burro como el que traía uno de los muchachos. Ellos le dijeron al muchacho: El burro es nuestro. Devuélvenos nuestro burro. El muchacho le responde: Si es tuyo ¿dónde está el papel que lo dice? Le responden: No lo tenemos. Los hombres se enojaron y se le van encima, pegando al muchacho. El hermano que traía el palo lo arroja al suelo. Dice: Palo, dale a ese hombre que no cree lo que le decimos. El palo solito va hasta el hombre y le da duro, y lo hace gritar. Hasta que confiesa: Yo me robé al burro y lo escondí. Se lo quité a mi padre. Ya lo deja el palo y se
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regresa con su dueño. El muchacho le dice a su hermano: ¿Dónde conseguiste este palo? Me lo regalaron, con esto me pagaron donde trabajaba. Regresan muy contentos.
Llegaron a su casa; no hay nadie, no aparece su papá. Su papá estaba muy enfermo, estuvo muy grave. Quién sabe cómo, pero se alivió; y ahora está bien. Ellos le gritan: Papá. ¿Dónde está usted? El les respondió: Aquí estoy, aquí estoy hijos. Estaba en un árbol, se baja, los saluda y los abraza. Les platica como tuvo su enfermedad; llegó a estar muy grave; creía que se iba a morir y por eso los buscaba. Ellos, a su vez, le contaban como soñaron que les llamaba.
Dice el señor: ¡Qué bueno que ya están aquí! ¿Qué hicieron por ahí, dónde andaban? ¿Qué trajeron? El más grande le dijo: Mira papá. Yo traje una mesa. El mediano le dice: Yo traje un burro. Y el menor dice: Yo traje un palo. Como su papá no sabía lo que hacían esas cosas, primero se rió y luego se enojó. Le dice al mayor: ¿Qué vamos a hacer con esta mesa? Esta porquería, mejor la hubieras hecho aquí y quizás hasta mejor. ¿Sólo esto ganaste? Mejor no hubieras ido. Mejor hubieras hecho esa cosa aquí y no hubieras ido hasta quién sabe donde. El muchacho responde: No se enoje Papá. Mejor, piense de qué color quiere usted el mantel; pero no lo diga. El señor escogió el color amarillo. El muchacho dice: Mesa, ponte un mantel del color que escogió mi papá. La mesa empieza a ponerse un mantel de color amarillo. ¡Mire cómo va apareciendo! Ahora piense usted, qué comida le gustaría y qué flores quiere que tenga la mesa. Luego luego aparecen las flores y la comida. ¡Caramba! El señor no creía lo que veía. ¿Qué es esto? ¿Cómo lo hace? El muchacho le responde: No lo sé. Así me la dieron y así se la estoy dando, para que no diga que no le traje nada. El señor le agradece al hijo y le dice: Yo que creía que la mesa era como cualquiera. El joven le explica: Me la regaló un carpintero porque trabajé con él.
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Le pregunta al otro: Y tú ¿Qué trajiste? Responde: Yo traje un burro ¿Y qué vamos a hacer con el burro? Ni siquiera está lejos el bosque; aqui tenemos todo; hasta la madera, todo. Dice el hijo: Pero este burro no es un burro cualquiera como los otros que sólo cargan. ¡Mire lo que nos va a dar! Entonces ¡zaz! saca la bolsa y la extiende; la pone en el hocico del burro y le dice: Burro, escupe. El burro escupió y su saliva se convirtió en monedas de oro. Está bien contento el señor. ¡Ay Dios! ¿Qué hicieron para que les dieran todo esto?
Ahora el papá le pregunta al menor: Y tú ¿Qué trajiste? Yo traje un palo. ¡Mire! Le contesta el señor: ¿Qué vamos a hacer con el palo? Aqui tenemos un montón de madera ¿para qué queremos eso? Ahora va usted a ver lo que hace. El muchacho ve que a lo lejos viene un coyote hambriento que viene a robarse algunos pollos. El muchacho arroja el palo al suelo. Le dice: Palo, dale al coyote. Asi lo dice y asi sale el palo volando hacia el coyote, y lo hace huir. Con todas estas cosas, el burro, el palo y la mesa; ellos se ayudaron para pasar la vida muy bien, felices, y nada les faltó. Aqui termina este cuento.
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El muchacho que desapareció y reapareció en
Covadonga
In piltontli tlen opoli huan occuel onez umpa Covadonga
Había una vez, un señor que raspaba magueyes para hacer pulque y lo vendía. Iba a dejar todo su pulque a la ciudad de Puebla. Este señor tenía su esposa y un hijo. Un día el señor y su hijo venían a entregar el pulque y pasaban en medio de un gran bosque, allá donde se llama Covadonga. Como no habían comido en su casa, tenían mucha hambre.
De repente, vieron por allí una tienda. Dice el señor a su hijo: Toma, ten dinero y ve a comprar algo de comida. El señor le da el dinero y le dice: No te vayas a tardar allí. Alcánzame allá en Puebla. Sí Papá, así lo haré. Me voy a ir rápido. Como ya es tarde, me voy a adelantar para vender el pulque. Alcánzame en la ciudad, allá comeremos. Pero no te tardes. Ya me voy rápido. El muchacho se quedó solo y entró dentro de la tienda para comprar la comida. Ellos no sabían que esta tienda no era cualquiera; ésta tenía algo raro, tenía su magia, un encantamiento. Cuando el muchacho entró, algo pasó y ya no pudo salir.
Su papá llegó a la ciudad, y fue a donde vende su pulque todos los días. Allí espera a su hijo. Ahí espera mucho tiempo, hasta está oscureciendo y no aparece el muchacho. El señor se preguntaba qué le pasaría a su hijo. Tuvo que regresarse a su casa.
Cuando entró a su casa, le preguntó a su esposa en donde estaba su hijo. Ella le responde: ¿Acaso no se fueron juntos? Sí, pero
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lo mandé que comprara algo de comida, allá donde estaba una tienda en el bosque. Como ya no me alcanzó allá en la ciudad creí que se había regresado a la casa. ¿Dónde iría? Pasaron los días y el muchacho no aparecía. El señor preguntaba en todas partes si acaso habían visto a su hijo. De nuevo fue al lugar donde había visto la tienda. Cuando llegó se llevó una sorpresa ¡Caramba! Ya no está la tienda. Ya no se ve. Desapareció.
El señor y su esposa se entristecieron porque no aparece su hijo. Allá en la ciudad un señor escuchó lo que había pasado. El señor le aconsejó al papá cómo proceder ante este problema. Le preguntó: ¿Dónde mandaste a tu hijo? El responde: Mandé a mi hijo a comprar comida en una tienda que estaba allá en el bosque. Le dice el señor: Es que ésa no es una tienda normal.
Le dice: Es que esa tienda es de las que aparecen y desaparecen; tu hijo se quedó adentro. ¿Como está eso? pregunta el papá. El otro señor le contesta: Esa es una tienda que aparece y desaparece, y quien entra en ella ya no sale. Ahora hasta que pase un año se va aparecer de nuevo. El papá pregunta: ¿Qué puedo hacer para ver a mi hijo de nuevo? Le dice el señor: Si lo quieres ver de nuevo, ve dentro de un año a esa tienda en el mismo día que lo enviaste, y esperas a que aparezca la tienda. Así lo haré contestó el papá del muchacho.
Ya pasó el año y el mismo día y a la misma hora el papá se presenta en la tienda. Se fija bien y allí adentro está su hijo. Le dijeron: Si lo sacas, es importante que no vayas a voltear; tienes que sacarlo de reversa. Lo agarras de donde sea, ya sea de su cabello o de la mano, de su pie o de donde sea. Pero no lo sueltes, y vas a ir jalándolo hacia atrás. Vas a ver que así lo vas a poder sacar. Así lo hizo el señor. Se metió y fue sacando a su hijo.
Entró a la tienda, y tomó del cabello a su hijo; no lo soltó y empezó a caminar hacia atrás. El señor tenía cerrados sus ojos; al salir los abrió. El muchacho exclama: ¿Qué le pasa Papá? ¿Por qué
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me jalonea? Primero me manda y ahora me saca a jalones. ¿Qué tiene? Le contesta a su hijo: Nada, Nada me pasa. Ya vámonos a casa.
El muchacho no sabía qué estaba pasando; ni siquiera se había dado cuenta que había transcurrido un año. El sólo sentía como que hubiera pasado una hora. Luego de salir de la tienda, se fueron a casa. Al llegar el señor dice: Lo saqué; traje a mi hijo.
Ya en su casa, le explicó a su hijo lo que había pasado. Ahora él sabe que hay casas con magia o encantamiento. El porqué no lo sé; pero es bueno saber que hay otros mundos y otras dimensiones. Sucede que a veces, vemos cuevas o casas en los cerros, en los que hay gente que está divirtiéndose en una fiesta, parece todo normal; pero no es cierto. El lugar está encantado.
Otras veces, se puede ver un mercado o una casa en la que están de fiesta. Si entramos y empezamos a disfrutar de la fiesta y estamos muy contentos, no vamos a sentir que haya transcurrido mucho tiempo quizás sintamos que han pasado sólo varias horas o quizás varios días allí adentro; pero al salir nos daremos cuenta que han pasado varios días o años aquí en nuestro mundo. Tal parece que en esos mundos o dimensiones el tiempo va más lento que en el nuestro. No sé cómo está esto; pero muchas personas dicen que así sucede a veces.
El muchacho ya creció; se casó y tuvo sus hijos. Y cuando iba al bosque y veía la tienda les advertía a los demás: ¡No entren allí; ni manden a nadie allí; porque se van a perder a sus hijos.
Aquí termina el cuento.
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El señor que no quería poner ofrenda
In tlacatzintli tlen ahmo oquinequia tlamanaz
Aquí en nuestro pueblo en el mes de noviembre celebramos una fiesta a los difuntos. Nuestros antepasados, nuestros abuelos, creían que regresan esa noche los muertos a sus casas aquí en este mundo, y prueban todos los guisos que se les colocan en la ofrenda. También se les ponen flores, pescado seco, frutas y muchas otras cosas.
Una vez en nuestro pueblo pasó que un hombre no creía que venían las almas de los difuntos y no quería poner ofrenda. Cuando ya se aproximaba la fiesta de difuntos no ponía nada de ofrenda.
Llegó el día de la fiesta de difuntos y dice: para qué voy a estar ofrendando? Porque no es verdad que vienen los muertos; no es verdad. Su esposa dice: Sí voy a poner una ofrenda aunque sea una tortilla. El señor le responde: Haz lo que quieras.
Luego dice el señor: no me voy a quedar aquí, mejor me voy al bosque a traer leña. No quiero ver esta dizque fiesta de difuntos. Ni es verdad. El señor se fue al bosque. Allá estaba buscando leña y se subió a un árbol de ocote muy grande. No vio bien cómo pisaba y una rama se rompió y se resbaló. Luego se pegó en el árbol y se desmayó. Cuando volvió en sí, allí está
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colgando. Así pasó todo ese día y toda la noche. Como no podía soltarse, así se quedó colgando.
Al siguiente día escuchó que por ahí iban pasando muchas personas, y dice- les voy a gritar y les voy a decir que me ayuden. Busca y busca pero no ve a nadie. Escuchaba como que venían pero no veía a nadie. Otra vez también así se escucha y el señor espera ver a alguna persona, pero nadie aparece. El señor creyó que pasarían por donde estaba y le ayudarían. Se golpeó la cabeza, estaba muy débil y no pudo zafarse.
Dice: ahora ¿cómo le voy a hacer, cómo regresaré? ¿A quién le voy a gritar? Escucha de nuevo que viene mucha gente subiendo y platicando. Se pregunta: ¿quiénes serán, quiénes serán? Ahora sí los ve a lo lejos, ahí van pasando todos los difuntos, ahí van subiendo las señoras y los señores, todos van cargando un ayate lleno de frutas. Van comiendo van platicando y van riendo muy contentos.
Luego vio más atrás y ve que ahí van sus padres que viene recogiendo las sobras que tiran otros difuntos. Sólo recogen las sobras que encuentran tiradas. No llevan nada. Otros llevan en su mano una vela; llevan fruta y se van riendo. Pero sus padres no llevan nada, ahí van tristes y sólo recogen las sobras de lo que tiran otros difuntos.
Cuando ya todos han pasado empieza a amanecer. Allí temprano pasaba un joven que había ido a traer puntas de pino secas para el baño de vapor. Vio al señor colgado en el árbol y le ayudó a bajar. Cuando ya está abajo dice ahora sí creo. Ahora creo que vienen los difuntos. Sí es verdad que vienen. Vienen a comer en la fiesta de difuntos.
Al siguiente año puso una ofrenda con mucha fruta y se fue nuevamente al bosque a ver el paso de los difuntos. Nuevamente ve a muchos como van riendo, platicando y comiendo su fruta.
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Ahora sí vio a sus padres que ahí van bien contentos comiendo su fruta y lleva lo que les pusieron en la ofrenda.
Ya no andan recogiendo las sobras que otros tiran. Ahora el señor anda diciendo que sí es verdad que vienen los difuntos en su fiesta. Vienen a probar los platillos que se les preparan y se los llevan a su mundo. Así se van caminando contentos.
Aquí termina este cuento.
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El Grillo y el Coyote
Chapulín huan Coyotl
Un Grillo vivía allá en el bosque y como ya venía una tormenta, buscaba donde resguardarse y se encontró excremento de toro seco y con eso construyó su casa. Dijo: ¡Qué buena está mi casa! Ahora sí, voy a dormir muy bien.
El Coyote que también buscaba donde refugiarse de la lluvia como ya estaba muy cansado se acostó cerca de donde estaba la casa del Grillo. El Coyote estaba echado por ahí y un animal pasó cerca e hizo ruido. El Coyote se levantó rápidamente y huyó. No se fijó donde pisaba y aplastó la casa del Grillo.
El Grillo brincó y le gritó: Detente, no huyas, soy chiquito y te aguanté cuando pisaste sobre mí. ¿Cómo vamos a arreglar esto? ¿Qué es lo que vamos a hacer? ¡Quiero que arregles mi casa. El Coyote contesta: ¡No te la voy a arreglar! Mira ¿qué me puedes hacer? Yo soy grande, soy fuerte y se puso a reír el Coyote ¿Cómo quieres que te arregle tu casa?
Dijo el Grillo. ¿No puedes decir algo? Si quieres, vamos a ver quien es el más poderoso, pelearemos y veremos quien gana. El Coyote no quería contestar; no quería arreglarle la casa al Grillo y dijo: Si quieres, veremos quien es el más poderoso.
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No lejos de ahí estaba una barranca y dijo el Coyote: Si quieres, vamos a brincar aquí tú y yo. ¡Cómo no! dijo el Grillo! ve por delante, voy a brincar! sígueme. Brincó el Coyote! pero el Grillo se agarró de su cola y se impulsó y fue a caer más lejos que el Coyote. Luego dijo: Yo te superé y dices que eres el más poderoso. El Coyote no aceptó perder. El Grillo se enojó y dijo:
Esto no se va a quedar así, nos vamos a ver otra vez con nuestros compañeros y pelearemos. ¡Está bien, como tú quieras! El Grillo fue a llamar a otros insectos: a las avispas y otros insectos más, todos ellos muy pequeños! juntó también a las hormigas, a las abejas, a las moscas y otros insectos similares.
El Grillo les dijo: Reúnanse conmigo, ayúdenme, el Coyote pisó sobre mi casa, la destruyó y no quiere repararla. Dice que es grande y fuerte y sólo se ríe de mí. Así fue cómo el Grillo reunió muchos insectos.
En otra parte el Coyote también llamó a muchos animales grandes. Encontró a un asno, a otros coyotes, a toros, también encontró a un venado y a un zorrillo. Y dijo: Reúnanse conmigo. El Zorrillo dijo: ¿Para qué quieres que nos reunamos contigo? Les dijo: Quiero pelear contra otros animales. El Zorrillo dijo: Déjamelos a mí solo. Dijo el Coyote: Está bien, contigo no tengo miedo.
El Coyote fue frente al Grillo y le dijo: Ya es hora que peleemos, nos vemos allá por los llanos de Xaxalpan. Veremos quien gana. Allá espérame con tus compañeros. No tardó mucho y vino el Coyote con sus compañeros.
Allá estaban comiendo cuando escucharon que el Grillo ya llamaba a sus compañeros y les decía: Levántense, ya llegó el Coyote con quien pelearemos! se levantaron y se enfrentaron al Coyote.
Allí el Coyote comenzó a tirar golpes al Grillo! pero éste brincaba y el Coyote no podía alcanzarlo. El Coyote dijo: Ahora
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pelearemos acompañados de nuestros compañeros. ¡Vamos a pelear! Así vinieron a encontrarse y pelearon. El Zorrillo todo lo veía desde lejos y vio que venían los insectos, esos que pican. Empezaron a picar a los animales compañeros del Coyote.
Luego le gritó el Coyote, le gritó al Zorrillo, le dijo: Ven ayúdenme que me están matando. ¡Vamos compañeros! Vamos a ayudar al Coyote, ya lo están matando. Así el Zorrillo con sus amigos fueron a ayudar al Coyote; pero los compañeros del Grillo les cayeron encima y los picaron. Siguieron viniendo más y más insectos sobre los amigos del Coyote y picaron por todos lados a los grandes animales. Empezaron a huir y el Coyote se quedó solo.
El Coyote ya no aguantó más y gritó: ¡Ya! ¡Ya! Déjenme, perdí. Me ganaste y eso que eres tan pequeño. Sí, te voy a reparar tu casa. El Grillo dijo: Repara mi casa, ¡Pero ya! El Coyote tomó excremento seco de toro, que estaba por ahí y reparó la casa del Grillo. Cuando hubo terminado, el Grillo dijo: ¿Ya viste? ¿Qué ganaste cuando me retaste? Ahora amémonos como Dios manda y que se termine todo esto; y vamos frente a Dios para que nos bendiga.
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Glosario
acocoxochitl■ flor de dalia. anahuatV anillo caltlanemacoyan■' tienda
cozol- especie de canasto que se cuelga del techo y sirve de cuna para un niño coz tic teocuitla- oro
Cuetlaxcoapan-' asi se denominaba el lugar donde hoy está la ciudad de Puebla ixquichca• hasta iztac teocuitlatV plata Nechicotoc Tlalnameh•' Estados Unidos telul-li- montón
tequihuaqueh• jueces, autoridades tlahtol-lo-' leyenda, historia
topil-' autoridades con un bastón de mando, policía xochicual-li■ fruta yece- pero
ce- uno
orne-' dos
yey- tres
nahui-' cuatro
macuil: cinco
chicuacen- seis
chicóme- siete
chicuey- ocho
chicnahui- nueve
matlactli- diez
matlactli huan ce- once
matlactli huan orne- doce
matlactli huan yey- trece
matlactli huan nahui- catorce
caxtol- quince
caxtol huan ce- dieciséis
caxtol huan orne- diecisiete
caxtol huan yey- dieciocho
caxtol huan nahui-' diecinueve
cempoal-' veinte
macuil poal- 5 x 20 = 100
ontzon huan matlacpoal = orne- tzontli- huan- matlactli- poal-1-(2 x 400) + (10 x 20) = 1000
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Entrada destacada

La llorona Luis González Obregón, Las calles de México: Leyendas y sucedidos. Porrúa, México, 1997.

194. La llorona Consumada la conquista y poco más o menos a mediados del siglo XVI, los vecinos de la ciudad de México que se recogían en su...

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